Publicada originalmente el 24 de junio de 2026
Redacción Canal Abierto | El Congreso vuelve a convertirse en escenario de disputa política para el gobierno de Javier Milei, que esta semana intentará dar impulso a distintos proyectos vinculados a un plan económico de corte extractivista. Y, en paralelo, bloquear la interpelación que la oposición viene impulsando contra Manuel Adorni.
En el centro de la agenda aparece el denominado “Súper RIGI”, una versión ampliada del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones aprobado con la Ley Bases.
El proyecto apunta a otorgar beneficios fiscales, cambiarios y regulatorios extraordinarios para inversiones superiores a los mil millones de dólares en sectores considerados estratégicos por el Gobierno. En concreto: minería, energía y actividades vinculadas a la economía digital.
Desde el oficialismo sostienen que la iniciativa busca atraer capitales internacionales en un contexto de fuerte competencia global por inversiones de gran escala. Sin embargo, diversos sectores opositores advierten que la propuesta profundiza las cesiones de soberanía ya contenidas en el RIGI original y consolida un esquema de privilegios para corporaciones transnacionales durante varias décadas.
Pero el Súper RIGI no llega solo.
La disputa por la tierra y los recursos
Bajo el rótulo de “inviolabilidad de la propiedad privada”, el oficialismo busca avanzar en el Senado con un paquete normativo que, lejos de limitarse a reforzar garantías jurídicas, introduce cambios de fondo en el régimen de tierras, vivienda y bienes públicos.
Uno de los ejes más controvertidos es la instauración de desalojos exprés. El proyecto reduce drásticamente los plazos judiciales, habilita medidas anticipadas sin sentencia firme y elimina requisitos que hoy operan como resguardo para inquilinos y ocupantes.
Dentro del paquete enviado por el Poder Ejecutivo también aparecen modificaciones a normativas que regulan la propiedad de la tierra y el manejo de recursos naturales. Los críticos de la iniciativa bautizaron a la iniciativa como “Ley de Extranjerización”, por su eliminación o flexibilización de las restricciones que históricamente limitaron la concentración de tierras en manos de capitales extranjeros.
Organizaciones ambientales, referentes académicos y sectores de la oposición advierten sobre las implicancias geopolíticas de una eventual apertura irrestricta sobre territorios estratégicos, recursos hídricos y zonas de frontera.
El debate conecta además con una discusión más amplia impulsada por el gobierno libertario: la desregulación como principio ordenador de la economía y la reducción del papel estatal en la planificación del desarrollo.
El fantasma del Adornigate
La agenda legislativa también estará atravesada por una cuestión menos programática y más política: el intento oficialista de contener las consecuencias del llamado “Adornigate”.
Las denuncias y cuestionamientos que involucran al Jefe de Gabinete amenazan con erosionar una de las figuras de mayor exposición pública del Gobierno. En ese contexto, el oficialismo busca evitar que el tema gane centralidad en el recinto y apuesta a sostener los acuerdos parlamentarios que hasta ahora le permitieron bloquear iniciativas impulsadas por la oposición.
El respaldo de sectores del PRO y parte de la UCR vuelve a ser determinante para esa estrategia. Sin esos apoyos, La Libertad Avanza difícilmente podría mantener el control de una agenda legislativa en la que continúa siendo una fuerza minoritaria.
Una oposición frente a su propia prueba
Aunque existe coincidencia entre distintos bloques para cuestionar el Súper RIGI y las reformas vinculadas a la propiedad de la tierra, las diferencias aparecen cuando se trata de construir una estrategia común.
Entre tanto, Casa Rosada pareciera seguir logrando apoyo –o, al menos, la «neutralidad»- de varios sectores de la oposición que hace tiempo vienen prestandose a las órdenes del Ejecutivo. A saber: buena parte del PRO, los llamados “radicales con peluca” y peronistas que responden a gobernadores colaboracionistas.
En definitiva, esta semana no sólo definirá la suerte de proyectos oficialistas y del propio Manuel Adorni. Ofrecerá, también, un mapeo de las alianzas en este tercer año de gobierno libertario. Un adelanto quizás de lo que pueda darse en 2027, año electoral que si definirá la suerte de Milei y la de millones de argentinos.

