El año en que recrudeció la represión La CORREPI reprogramó para el el viernes 22 la presentación en Plaza de Mayo del Informe de la situación represiva 2017. Un dato: la ciudad de Buenos Aires tiene un policía cada 107 habitantes, 3 veces más de lo que recomienda la ONU

Redacción Canal Abierto | El viernes 22 de diciembre en Plaza de Mayo, la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) presentará el Informe de la situación represiva 2017. Del acto participarán referentes de las principales luchas populares del año para dar cuenta del clima en que se vive en todo el país.

Desde 1996 CORREPI confecciona un archivo con casos de personas asesinadas por el aparato represivo del Estado democrático en fusilamientos de gatillo fácil, muertes por tortura en cárceles y otros lugares de detención, desapariciones y asesinatos en movilizaciones y jornadas de lucha.

Para conocer las particularidades de este año dialogamos con María del Carmen Verdú, abogada y alma mater de la organización. Según ella, la situación represiva se profundizó drásticamente:

“Lo que prueban los datos que hemos podido recolectar del año pasado y el actual es que a partir de la cantidad de casos de fusilamientos de gatillo fácil, de muertes en lugares de detención y, por supuesto también, los dos casos de muertes en relación al conflicto y la protesta, el gobierno de Mauricio Macri se ha convertido en el líder absoluto en materia represiva desde 1983 hasta hoy. Porque en proporción a la cantidad de tiempo que lleva gobernando la alianza Cambiemos ha generado guarismos verdaderamente impactantes superando incluso lo que parecía imposible muy poco tiempo atrás que era una muerte por día”, señala Verdú.

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María del Carmen Verdú

 

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La línea política, según la abogada, queda fácilmente expresada y el trazo que deja se escribe con sangre: “Lo primero que hicieron el gobierno de Macri y el resto de los gobernadores y gobernadoras -pertenezcan a la alianza Cambiemos o no, pero claramente alineados en una política dirigida al ajuste que necesariamente tiene que recurrir a la represión para controlar el conflicto y la protesta- fue incrementar a niveles nunca antes vistos la militarización de los territorios. Se hizo común que te paren en la calle, te pidan documentos, te bajen del colectivo o te revisen la mochila con una frecuencia inaudita. No es que antes no ocurriera porque el sistema de detenciones arbitrarias existe desde la noche de los tiempos en la Argentina, y ya desde 2003 hay una condena en el caso Bulacio de la Corte Interamericana que ningún Gobierno posterior cumplió para dejar absolutamente sin efecto [esta metodología]. Pero la orden explícita que se dio es que hubiera muchas más detenciones arbitrarias”.

La conclusión inmediata en este sentido, informa Verdú, “es más gente circulando por las comisarías sin imputación concreta de delitos, más torturados, más muertos en comisarías. Lo mismo sucede con el gatillo fácil: más poder de fuego en los barrios, mayor cantidad de muertes de pibes y pibas por la espalda o con tiros en la nuca en situaciones de gatillo fácil.”

Santiago y Rafael

Las muertes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel se incluyen en el archivo y “se suman a los 71 asesinados en la represión a movilizaciones, manifestaciones y otras expresiones de protesta que teníamos relevados, empezando el conteo desde el primer caso posterior a la dictadura que fue el de Víctor Choque, el 12 de abril de 1990”, sostiene Verdú.

Sobre Maldonado señala: “Si bien Santiago no es el primer desaparecido en democracia -de hecho tenemos casi 200 registrados en el archivo desde diciembre de 1983-, hay algunos con mayor visibilidad pública como Jorge Julio López, Luciano Arruga, Iván Torres o Daniel Solano. Otros con mucha resonancia histórica como Miguel Bru y Andrés Núñez en La Plata, o Garrido Baigorria y Guardati en Mendoza. En el caso de Santiago la desaparición se produce en el marco de una represión de una fuerza federal y en el marco de ese operativo represivo se produce primero la desaparición y después la muerte, con lo cual además intersecta con la represión al conflicto”.

Saturación policial para garantizar el “cambio”

Verdú intenta explicar las razones políticas de este recrudecimiento represivo: “El gobierno de Cambiemos ha venido a tratar de generar una reforma estructural de las relaciones de capital y trabajo en la Argentina, profunda, total y con una perspectiva de largo plazo. Eso sólo lo van a poder hacer venciendo la resistencia de los trabajadores y trabajadoras que no están dispuestos a dejar que se tiren por la borda 200 años de conquistas obreras en nuestro país y, en particular, las de las últimas décadas, de la mitad del siglo pasado en adelante”.

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Nuevos actores represivos: estamos rodeados

La ministra de criminalización de la protesta Patricia Bullrich

“Gendarmería y Prefectura empezaron a aparecer en el escenario fuera de sus ámbitos naturales, a mediados de los ’90. Fue Menem el que las empezó a trasladar a las áreas urbanas con el argumento de la custodia de objetivos que pudieran ser blancos del terrorismo […] Con la excusa del atentado a la AMIA veíamos prefectos y gendarmes en plena ciudad de Buenos Aires frente a cualquier templo o escuela de la comunidad judía y al mismo tiempo llevándolos a las rutas bajo las órdenes de los jueces federales, la mayoría de las veces, para reprimir las movilizaciones del movimiento de trabajadores y trabajadoras desocupados, los piqueteros, y empezaron, incluso, a cobrarse vidas como fue el caso de Aníbal Verón. Concretamente a Aníbal lo fusiló la Gendarmería”, historiza Verdú la aparición de estos nuevos actores represivos.

Continuando el racconto histórico señala:

“Así fueron ganando posiciones en la intervención y en el control territorial, donde ahí ya el mérito, entre comillas, es del gobierno kirchnerista que inventó todos los operativos que recordamos: Centinela, Escudo Norte, Escudo Sur, etcétera. Y de repente nos empezamos a encontrar con retenes de Gendarmería en el ámbito urbano sobre todo en la zona sur, más pobre, de la ciudad de Buenos Aires; en el conurbano, en los sectores más vulnerables y en distintas provincias y ciudades de nuestro país”.

 

Cristina Kirchner presenta el operativo Cinturón Sur en junio de 2011, con el que lanza la campaña electoral que la llevaría a la reelección

“La provincia de Santa Fe, por ejemplo, recibió solamente en Rosario a 600 gendarmes con el argumento de la lucha contra el narcotráfico. Lo que se incrementaron fueron las cantidades de muertes en las calles. A partir de allí vemos en el archivo un crecimiento de los casos a manos de Gendarmería y Prefectura simplemente porque empezaron a estar en contacto con la gente”, añade.

La frutilla del postre la pone una nueva fuerza, la Policía de la Ciudad, “que en menos de 11 meses de su creación ya tiene más casos de gatillo fácil que los que tuvo la Metropolitana en sus 8 años de existencia”.

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CABA: un policía cada 107 personas

La saturación policial es una de las técnicas para generar una “sensación de seguridad” para algunos teóricos de esta temática. Según Verdú las Naciones Unidas recomiendan que para tener una situación óptima en materia de seguridad, los estados deben reunir 300 policías por cada cien mil habitantes, un promedio que la Argentina ha superado en 200, aproximadamente.

“Con la Policía de la Ciudad batimos todos los récords mundiales: estamos en 860 policías por cada cien mil habitantes; o sea casi tres veces más de lo que recomienda como óptimo Naciones Unidas. O para decirlo al revés, hay un policía cada 107 personas”, sintetiza Verdú.

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“A la derecha le encanta hablar de terrorismo”

Consultada sobre el “rebrote” de la palabra terrorista en boca de funcionarios y empleados mediáticos, la dirigente de Correpi reflexiona:

“A la derecha le encanta hablar de terrorismo. Es esa palabrita que le resuelve todos sus problemas”.

Y agrega que “tenemos siete leyes antiterroristas sancionadas entre 2003 y 2010 porque naturalmente el que se opone a que se utilicen herramientas para combatir el terrorismo será porque es un terrorista y a nadie le gusta quedar etiquetado con una palabrita que nos ha costado 30.000 desaparecidos en otras décadas y que al día de hoy es la excusa y la herramienta utilizada por las grandes potencias imperiales para sus intervenciones oficiales u oficiosas en materia militar en el mundo entero. En este sentido, las explicaciones que vienen dando desde la primera línea del gobierno nacional son bastante absurdas: ahora están agitando este asunto del mapuche terrorismo.”

“Nosotros pudimos ver que son 30 familias, la mitad niños, que lo único que pretenden es reivindicar ese trozo de su tierra ancestral para poder recuperar su forma de vida, su cultura, su economía de subsistencia agrícola, como lo intentan hacer las comunidades originarias en todos los lugares de nuestro país”.

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La máquina de desaparecer

La apertura de la presentación del informe estará a cargo del Colectivo FindeUNmundO con su acción “La Máquina de Desaparecer, para transformar la Ausencia en Presencia”. Una performance con 100 bailarines y 10 músicos en escena.

 

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