Redacción Canal Abierto | En abril de 2017 el fiscal Campagnoli pedía la detención del titular de la Policía de la Ciudad, José Potocar, por su presunta participación en el pedido de coimas a cambio de protección a comerciantes y vecinos de Núñez y Saavedra. Comprometido por las acusaciones y pruebas en su contra, y a sólo cuatro meses de haber asumido en el cargo, Potocar era separado de su cargo.

Pasaron mas de nueve meses para que Horacio Rodríguez Larreta y su ministro de Justicia y Seguridad, Martín Ocampo regularizaran la cúpula policial. Fue el 27 de diciembre cuando, durante un acto en la Comisaría Comunal 4, el Jefe de Gobierno porteño presentó a Carlos Arturo Kevorkian como el nuevo jefe de la Policía de la Ciudad, y a su subjefe, Gabriel Oscar Berard.

Tras conocerse el anuncio, volvió a salir a la luz una denuncia sumamente grave sobre Kevorkian, señalado como uno de los responsables del crimen de Fernando Blanco, un hincha de Defensores de Belgrano, en junio de 2005. El flamante mandamás de la fuerza de la Ciudad había estado a cargo del operativo en que el joven de 17 años murió apaleado por la Federal tras un partido en el estadio de Huracán. La versión oficial sobre el hecho fue que Blanco se había arrojado de una camioneta de detenidos.

Sin embargo, nada se habló del pasado reciente de su compañero de jefatura. Gabriel Oscar Berard, anteriormente superintendente de Operaciones, es uno de los principales responsables del operativo represivo del 18 de diciembre en Congreso cuando miles de manifestantes ocupaban la plaza del Congreso contra la reforma previsional. El saldo fue 4 personas con pérdida de ojos y cientos de manifestantes heridos.

El ascenso al gendarme Echazú, o el “aval a prácticas represivas ilegales”

El pasado 3 de enero el Boletín Oficial comunicaba el ascenso de un grupo de gendarmes, entre ellos Emmanuel Echazú, único imputado en la causa por la “desaparición forzada” de Santiago Maldonado.

De esa manera, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich cumplía con su promesa del 14 de agosto, cuando había asegurado en la Cámara de Senadores que no iba a hacer “la injusticia de tirar a un gendarme por la ventana”, en el marco de la reunión con los legisladores en la que defendió la actuación de Gendarmería en la represión a la comunidad mapuche de Cushamen.

Echazú fue uno de los que persiguió a los comuneros originarios hasta la vera del Río Chubut, lugar donde 78 días después fue encontrado el cuerpo de Santiago. En esa momento era subalferez y hoy ya es alférez.

En aquel momento la familia Maldonado calificó de “impropio” y “desaconcejable” el ascenso, “ya que podría suponer cierto aval a prácticas represivas ilegales y una provocación a los familiares de las víctimas”.

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