Redacción Canal Abierto | Con 36 votos a favor y 22 en contra, la Legislatura porteña aprobó este jueves 3 de mayo la modificación de la Ley de Basura Cero y abrió la puerta para la incineración de residuos en la Ciudad.

De esta forma el Pro y aliados lograron un vuelco de 180 grados a la norma votada en 2005, lo que pone en riesgo el sustento de al menos 12 mil familias que recorren cada día la Ciudad de Buenos Aires y localidades del conurbano separando los residuos reciclables.

La mitad de ellos están organizados en 12 cooperativas, varias nucleadas en la CTEP, una vía para la formación de los trabajadores y de defensa de sus derechos. Hoy muchos marcharon en rechazo del proyecto aprobado, y se sumaron a las críticas de casi todos los bloques opositores, quienes en el día de ayer denunciaron presiones y “prácticas de manipulación mediática” para darle impulso al proyecto en cuestión. 

Cabe aclarar que la labor de los cartoneros y cartoneras no sólo tiene sentido como fuente laboral de miles, sino que a su vez reduce la basura que termina en los rellenos sanitarios del conurbano bonaerense, contaminando barrios enteros próximos a estos. “Somos nosotros los que más hacemos por el cuidado del medio ambiente”, aseguran en la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).

“Es sintomático que para resolver un problema complejo -pero que tiene una solución comunitaria, ambientalmente correcta y posible- se recurra al pensamiento tecnocrático y los grandes negocios”, opinó en diálogo con Canal Abierto el referente de la CTEP, Juan Grabois, y agregó: “Es una barbaridad recurrir a soluciones mágicas como el quemo todo”.

“Esto genera un impacto ambiental directo. No soy un experto, pero son muchos los especialistas que indican que la incineración envía a la atmósfera dioxinas cancerígenas. A su vez, genera un impacto social directo al desincentivar las políticas de reciclado. Además tiene consecuencias en el plano cultural ya que profundiza lo que el Papa Francisco llama la “cultura del descarte”, como si la materia desapareciera sino que se transforma. Pero es mentira que con la incineración se convierte en energía”, aseguró.

El reclamo cartonero se sintió fuerte en la Legislatura porteña.

“Es un panorama oscuro y triste, y habla del pensamiento tecnocrático, economicista y pro empresario que se ha instalado en nuestro país. Pero de todas formas, la lucha no se pierde por el sólo hecho de que salga la Ley. Lo único que hace es autorizar la posibilidad, pero de ahí a que se haga hay chances de frenarlo”, cerró.

Rechazo de la oposición y recicladores

“Quemar basura mata, quemar basura enferma, quemar basura contamina el aire, quemar basura es un negocio, quemar basura pone en riesgo fuentes de trabajo”, criticó durante la sesión la legisladora por el Frente de Izquierda (FIT), Myriam Bregman.

En la misma línea se pronunció el bloque Evolución que conduce Martín Lousteau. Uno de sus legisladores, Inés Gorbea señaló durante el debate: “no vamos a acompañar el proyecto de modificación. Lo que hay que hacer es masificar y fortalecer la recolección diferenciada y dotar de equipamiento e instalaciones a las cooperativas de recicladores”.

“Estas plantas de incineración que hoy quieren imponerse a través del proyecto presentado por el oficialismo, son generación de negocios y lucro a favor de grupos empresarios a costa de la salud y la vida de todo el pueblo trabajador”, publicó en redes sociales Marta Martínez, legisladora porteña de Autodeterminación y Libertad (AyL), el partido que encabeza Luis Zamora.

Incluso la Cámara de la Industria de Reciclados Plásticos se alineó con los cartoneros y señaló: “la promoción de la combustión de residuos sólidos promueve la extracción de recursos renovables y no renovables, generando un mayor consumo energético”.

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