Redacción Canal Abierto | El sábado 23 de junio la lista “Nueva FUBA en defensa de la Educación Pública”, vinculada a la coalición Cambiemos, celebró un escandaloso Congreso donde buscó hacerse con la conducción de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA).

Para quienes son ajenos al universo político de la UBA, cabe trazar aquí un paralelismo entre esta elección y el vergonzoso sufragio en la Asociación del Futbol Argentino (AFA) que terminó en un sospechoso empate en 38 votos, sobrepasando el total de electores de 75. En este caso los números tampoco cerraron.

En dicho cónclave, realizado en la Facultad de Odontología, resultó electa por 66 votos a favor y una abstención la lista vinculada al Gobierno, encabezada por Francisco Strambini del MLI (independientes, Ingeniería) como presidente, Ayelen Petracca de la UES (peronismo, Ciencias Sociales) como vicepresidenta y Catalina Cancela Echegaray de Nuevo Derecho (socialismo, Derecho) como secretaria general. La convocatoria a estas elecciones había sido motorizada por Nuevo Espacio (ex Franja Morada) junto a las agrupaciones citadas y otras independientes.

Sin embargo, en la sede de la FUBA de Uriburu 920 -a tan sólo una calle de distancia-, otros 65 delegados de las agrupaciones que venían ejerciendo la conducción (La Mella y el Partido Obrero) y organizaciones de izquierda e independientes acreditaron ante un escribano la no asistencia al congreso.

El eje de la cuestión es que el estatuto indica que para sesionar deben estar presentes al menos 66 de los 130 delegados de los centros de estudiantes. La denuncia indica que las agrupaciones cercanas al Gobierno de Mauricio Macri tomaron como válidos a dos delegados que no lo eran, reemplazando a los representantes de Filosofía y Letras y de Ciencias Económicas, Federico Amoretti y María Luz Assman, quienes no se habían acreditado en el Congreso por considerarlo inválido.

“Fue un Congreso ilegal, con identidades truchadas y una convocatoria irregular”, cuenta en esta entrevista Julián Asiner, quien junto a Adrián Lutvak copresiden la FUBA. “No podemos convalidar una FUBA conducida por el macrismo, lo que implica un total contrasentido por tratarse de un Gobierno que busca liquidar la universidad pública.

En este marco, dos semanas más tarde, representantes de la FUBA denunciaron penalmente al fiscal Guillermo Marijuan por dar una orden ilegal para espiar a estudiantes de la UBA. Las tareas de inteligencia fueron realizadas por personal de la Policía Federal sin que mediara orden de un juez ni pedido por parte de las autoridades de la universidad.

“Fueron a los locales para averiguar qué hacían los militantes, qué decían los volantes, cuáles eran las actividades”, señalan los dirigentes estudiantiles.

La orden fue dada en el marco de una causa iniciada en 2015 contra los presidentes de la Federación a partir de denuncias del mediático abogado Ricardo Monner Sanz, padre del ex procurador General de la Ciudad y dirigente de Franja Morada, Ramiro Monner Sanz.

Desde la organización universitaria señalaron que la actuación estaría directamente vinculada a una operación de Franja Morada en el marco de las irregularidades denunciadas en las últimas elecciones.

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