Redacción Canal Abierto | Salarios de miseria, informalidad, aprietes y un Estado que elige mirar para otro lado son algunas de las miserias que atraviesa la industria de la construcción, y que en gran medida sufren los trabajadores.

Y aunque se trate de una compleja realidad con causales que llevan décadas, durante los últimos años no hizo más que profundizarse. En particular tras el escándalo por los cuadernos de la corrupción, y sobre todo producto de las políticas de ajuste en la obra pública implementadas por el macrismo e impuestas por el acuerdo crediticio con el FMI.

“Se habla de las coimas, de los empresarios y funcionarios corruptos, pero no de nosotros. Los trabajadores de la construcción estamos entre dos coimas, a las que podríamos diferencia entre la coima grande y la del menudeo. La primera tiene la complicidad de todo el sistema y es la que está saliendo a la luz con el escándalo de los cuadernos, y donde la única variable de ajuste es el trabajador. La del menudeo es la que manejan seccionales de la UOCRA, con pseudo dirigentes que se llevan una parte del salario de los trabajadores”, denuncia Victor Grossi, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción y afines (SITRAIC), y agrega: “todo en el marco de un modelo de clientelismo por el cual la empresa no toma un trabajador si este no va con una nota del dirigente de la UOCRA local”.

El sindicato con presencia nacional SITRAIC -que hace semanas resolvió su incorporación a la CTA Autónoma que encabeza Ricardo Peidro- nació en 2009 con miras a construir un espacio alternativo a la burocrática UOCRA de Gerardo Martínez. Desde un primer momento su consigna fue “democracia y libertad sindical, contra la violencia y la patota”, un lema que sigue hasta hoy, incluso en las campañas que la organización lleva a cabo contra el trabajo en negro y la precarización laboral en el sector.

“El acuerdo con el FMI y el desmanejo económico político y social de este Gobierno va  llevando a una situación de catástrofe. En el caso de los trabajadores de la construcción es empujarlos a la masacre social. La caída en la actividad empieza a ser notoria, pero más que un desplome abrupto como en 2001 -cuando se perdían 400 mil puestos de trabajo en un solo mes- hoy se está produciendo una caída desangrante de la actividad”, cuenta.

En relación a la pata sindical, Grosi explica: “hablamos y denunciamos a la UOCRA porque es una herramienta fundamental para que los trabajadores no puedan estar organizados, defender sus derechos y sus condiciones. Desde hace décadas se ha constituido en una organización de regimentación, persecución y elemento empresarial al servicio del empresariado”.

Por otra parte, en lo que respecta al actual rol del Estado, el dirigente caracteriza al Ministerio de Trabajo como “funcional a los empresarios, haciendo rico al hijo de Jorge Triaca”.

Además de la incorporación del gremio a la CTA Autónoma, hace poco más de dos semanas una asamblea general de SITRAIC resolvió convocar a una movilización a la Cámara de la Construcción para el próximo 27 de septiembre: “entendemos que la corruptela de los funcionarios no es más que la contracara de un empresariado sin escrúpulos, ni a ellos ni a la burocracia les importa la vida y la fuente de sustento de los trabajadores de la construcción. Contra viento y marea, nosotros vamos a seguir exigiendo que las obras no se paren”.

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