Redacción Canal Abierto | “Lindo día, una semana que comienza cargada de expectativas”, fue la frase con la que el presidente Mauricio Macri arrancó su discurso desde el Laboratorio Pablo Cassará, para luego anunciar con bombos y platillos que “después de 20 años, el PAMI vuelve a comprar sus medicamentos directamente a los laboratorios sin intermediarios”.

“Esta sana competencia va a permitir que los 5 millones de jubilados que atiende el PAMI accedan a una mejor oferta”, afirmó parado junto a Sergio Cassinotti, director ejecutivo de la obra social más grande de Latinoamérica.

Los intermediarios a los que el primer mandatario se refiere no son otros que las cámaras farmacéuticas, quienes desde 1997 controlaban –hasta hoy- los precios y calidades de los medicamentos.

Curiosamente, antes de conducir el PAMI, Cassinotti fue director ejecutivo de la Cámara de Droguerías y Distribuidoras Especializadas (CADDE), desde su creación hasta noviembre de 2015. La medida del hombre que conoce el negocio del otro lado del mostrador había sido anunciada seis meses atrás, pero jamás se implementó. En una entrevista a La Nación, el funcionario sostuvo que no lo hizo porque los laboratorios decidieron rescindir el convenio firmado ya que no podían sostener el precio fijado con una inflación galopante. Aseguró que iban a revisarlo y a implementarlo en marzo. “Pero no me gustó que lo comunicaran al otro día por la prensa”, sostuvo. También insistió en que lo que pretenden con el nuevo acuerdo es “romper la cartelización” del sector.

Este monopolio por parte de los laboratorios que fijan los precios es un hecho. Sólo a modo de referencia, según la Dirección de Estadísticas y Censo de la Ciudad de Buenos Aires, entre el 30 de octubre de 2015 y el 30 de junio de 2017 la inflación fue del 71,7%. Pero en ese periodo los medicamentos aumentaron, en promedio, el 132%. Desde Consumidores Libres, denunciaron por entonces la situación a la Secretaría de Comercio Interior, “que no controla a las grandes cadenas de laboratorios”, explicó Héctor Polino, su titular, a Canal Abierto.

También es cierto que PAMI tendría, de querer hacerlo, una gran capacidad de presión para obtener rebajas: la obra social de los jubilados es la mayor compradora de medicamentos del país, y representa el 40% de las ventas anuales del sector.

Sin embargo, son enormes las dudas acerca de las dotes de Cassinotti para encabezar la cruzada antimonopólica contra un sector que solía representar. Luego de su paso por el ámbito privado, el funcionario supo también dirigir la obra social de los trabajadores estatales de la provincia de Buenos Aires durante la gobernación de Daniel Scioli, gestión por la que se abrió una causa en la que se lo investiga por el vaciamiento de la caja de IOMA y de la Lotería provincial, entre otras.

La Asociación de Profesionales del IOMA (APIOMA) advirtió en un comunicado que Cassinotti no investigó la corrupción, y amparó los manejos discrecionales de esa obra social bonaerense al dar “continuidad a contratos millonarios con la industria farmacéutica”.

Por otro lado, en esta negociación el Gobierno tiene mejor relación con los laboratorios multinacionales que con los locales. La diferencia más saliente entre ambos es que los primeros se dedican a la importación en lugar de a la producción nacional y no generan empleos.

La frutilla

Justo en el momento del anuncio presidencial, el personaje más desestibilizador de la alianza Cambiemos hizo su aparición. Según anunció Letra P, Elisa Carrió denunció penalmente hace pocos días a  importantes directivos de la cámara nacional de laboratorios CILFA, denuncia que recayó en el juzgado de María Romilda Servini de Cubría, amiga personal de “Lilita”.

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