Redacción Canal Abierto | La bronca de enfermeros y enfermeras se hizo escuchar en el centro porteño este 21 de noviembre, casualmente en el Día de la Enfermería. Es que, al desfinanciamiento de la Salud de los últimos años –según el Presupuesto recientemente aprobado, continuará en 2019 -, se sumó la reforma impulsada por el Gobierno porteño que desconoce a los técnicos en enfermería como profesionales y los considera personal administrativo.

La avanzada sobre la salud pública tiene tantos frentes como voluntades de defenderla. Otro de ellos salió a la luz pocos meses atrás cuando -sin debate, sin presupuesto y sin certezas sobre el destino de los trabajadores de los hospitales monovalentes de la Ciudad- el Jefe de Gobierno saltó la aprobación de la Legislatura porteña e impuso el cierre de cinco hospitales para la creación del Complejo Hospitalario Sur.

En este acuciante contexto es que los trabajadores de la Salud movilizan este 21 de noviembre de Congreso a Plaza de Mayo, en el marco de un paro nacional del sector convocado por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE).

Centro Gallego de Buenos Aires, un caso testigo

El Centro fue intervenido en 2012 y, actualmente, quienes están a cargo manifestaron la intención de vender el hospital para –dicen- poder resolver las cuestiones económicas y laborales que enfrentan. En el último tiempo incluso trascendió como potencial comprador el grupo Ribera Salud (actual administrador de la Fundación Favaloro).

En este marco, la actual intervención, encabezada por Martín Moyano Barros, adeuda salarios, aguinaldos, y redujo a la mitad el plantel de empleados. Es más, cuando se reactivó la institución, la planta de trabajadores alcanzaba los 1500 puestos y había una capacidad operativa para atender 350 camas. Hoy son 600 empleados y tan sólo 20 camas funcionando.

“Estamos viviendo un vaciamiento feroz con 4 de 5 pisos cerrados con candado, una guardia precaria que no sirve para tender a los socios, a quienes terminan derivando”, explica Yolanda Guitian, enfermera con más de 25 años de servicio en el Centro Gallego y referente del Sindicato de Salud Privada de la CTA Autónoma (CTA-A). “Los trabajadores y los socios entendemos que la venta no garantiza los puestos laborales ni el funcionamiento correcto”.

Lo paradójico es que este afán privatizador no sólo cuenta con el aval de la intervención y autoridades del Ministerio de Trabajo. Los trabajadores denuncian que el propio Héctor Daer, titular de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad (ATSA) respaldaría el vaciamiento que impulsa la patronal.´

Como pudo comprobar el equipo de Canal Abierto durante la cobertura de una manifestación el pasado 14 de noviembre, los delegados de ATSA amedrentan a enfermeros y enfermeras despedidos y a aquellos que se organizan en el nuevo Sindicato de la Salud de la CTA-A. Daer y sus delegados también hicieron la vista gorda con los recientes despidos de Marcelina Colque Silisque, Graciela Gómez, Valentinca Copaico y Julia Jaldin, candidatas a delegadas en las elecciones del 22 de noviembre que llevará adelante el gremio de la Central que encabezan Ricardo Peidro y Hugo Godoy.

“Es increíble que trabajadores estén cobrando mil pesos por semana, y que Daer no esté haciendo nada al respecto. Mas grave aún es que a partir de un elevamiento que hicimos, no es el único caso de entrega”, reflexiona Hebe Nelli, Secretaria Gremial de la CTA-A Capital. “Improvisados no son, lo que nos hace pensar que representan otros intereses”.

ENTREVISTA COMPLETA:

Entrevista: Diego Leonoff

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