Redacción Canal Abierto |“Aplicando la antropología forense y otras ciencias relacionadas, intentamos recuperar e identificar los restos de víctimas de violaciones a los derechos humanos, restituirlos a sus familiares y brindar a la justicia y comisiones investigadoras los resultados del trabajo forense”.

Así define su trabajo el Equipo Argentino de Antropología Forense, que hoy ve frenado su trabajo en el país por la falta de pago en los fondos que debe transferir el Gobierno por lo trabajado durante este 2018.

Nació en los ’80, como un pedido de las Madres de Plaza de Mayo, para identificar a víctimas de la última dictadura militar en Argentina. Desde entonces, sus miembros han recorrido los países más conflictivos del mundo aplicando la ciencia forense a los derechos humanos, uniendo restos con familias doloridas.

En  2005, el Equipo y el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación firmaron el Convenio de Cooperación y Asistencia Financiera, con el objetivo de solventar parte de las actividades de la organización científica no gubernamental. Desde allí hasta la actualidad, este acuerdo era renovado anualmente. Desde 2017, lograron identificar 106 de los 122 soldados argentinos enterrados en el cementerio Darwin.

“Mediante estos acuerdos, el EAAF prestó colaboración en causas como la de Santiago Maldonado, el atentado de la AMIA, la investigación sobre la muerte de Carlos Menem Jr., la recuperación e identificación de las víctimas de la caída de la avioneta en el Delta y el hallazgo de fosas clandestinas de la dictadura, incluyendo la recuperación e identificación de más de 400 personas desaparecidas”, indicaron los miembros en un comunicado.

Hasta la fecha, han realizado misiones en Angola, Bolivia, Bosnia, Brasil, Chile, Colombia, Croacia, la república Democrática del Congo, Timor Oriental, El Salvador, Etiopía, Polinesia Francesa, Guatemala, Haití, Honduras, Indonesia, Kurdistán Iraquí, Kosovo, Costa de Marfil, México, Panamá, Paraguay, Perú, Filipinas, Rumania, Sierra Leona, Sudáfrica, Uruguay, Venezuela y Zimbabwe.

Quienes en sus inicios fueron un grupo de estudiantes -liderados por el excéntrico Dr. Clyde Snow- lograron identificaciones como la de Marcelo Gelman, el hijo de Juan Gelman, el poeta argentino radicado en México (1989); la del Che Guevara, en Bolivia (1997); la de Azucena Villaflor, fundadora de Madres de Plaza de Mayo desaparecida en 1977 (2005); y las víctimas del genocidio en Kosovo.

Un principio fundamental para el equipo desde su fundación ha sido “respetar profundamente los deseos de los familiares de las víctimas y de las comunidades en lo concerniente a la investigación”, y trabajar de una forma muy cercana a ellos durante todos los pasos de la exhumación y durante el proceso de identificación.

En nuestros casi 35 años de existencia, es la primera vez que nos pasa”, manifestó el presidente de EAAF, Luis Fondebrider, al medio británico The Guardian, con respecto a la falta de pago de los trabajos realizados durante 2018 en Argentina.

Al contrario de esta situación, los proyectos en otros países no se verán afectados, ya que son financiados por ONGs e instituciones gubernamentales de Estados Unidos y Europa.

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