Redacción Canal Abierto | A través de una resolución, el Boletín Oficial de la provincia de Buenos Aires informó que la cartera dirigida por Leonardo Sarquís decidió suspender las fumigaciones en escuelas, poblados y cursos de agua.

El Ministerio de Agroindustria de la provincia había promulgado la Resolución 246 que autorizaba el uso indiscriminado de diferentes venenos como el Glifosato. En esta marcha atrás, la decisión quedó en suspenso por un año “a fin de poder trabajar en forma precisa, eficiente y detallada, y a su vez optimizar las condiciones de operatividad”, según el Artículo 1 de la nueva ordenanza.

El Artículo 5 –que en su primera redacción generó malestar en la población- quedó redactado de la siguiente forma: “Abstenerse en forma total de realizar aplicaciones y pulverizaciones de fitosanitarios, en los lotes que linden con establecimientos educativos, campos de bombeo o baterías de pozos para el abastecimiento público, cuerpos y cursos de agua emplazados en el área rural”.

Diferentes organizaciones se opusieron y manifestaron contra esta normativa porque “lo que claramente plantea la mencionada resolución es que habilita para ser fumigadas aquellas zonas a las que llama ‘zonas de amortiguamiento’. Estas serían todas las que son cercanas a las escuelas, a núcleos urbanos, y que deberían excluirse de las fumigaciones, como ya está pasando en muchos municipios, donde se logró (como por ejemplo en Marcos Paz) que en las escuelas rurales no se permita fumigar a menos de 1000 metros de distancia”.

Actualmente, en Argentina se utilizan más de 400 millones de litros de veneno por año, de los cuales 250 millones son de Glifosato. Por lo tanto –en la práctica- las medidas de seguridad que planteaba la Resolución 246 no significan nada.

“Esto en definitiva era un atropello. Habilitaba a que -con esta supuesta cobertura de las “buenas prácticas agrícolas”- estemos expuestos a que lleguen echándonos venenos hasta la puerta de nuestras casas”, sostuvieron.

Es por esto que las más de 250 organizaciones que adhirieron a la campaña en contra celebraron la nueva medida y se expresaron en un comunicado: “Una vez más, la presión popular, persistente y constante hizo que el poder diera marcha atrás. La lucha que se pierde es la que se abandona”.

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