Redacción Canal Abierto | “Asombra que nos sorprendamos tanto cuando está claro que el acuerdo firmado con el FMI es un Acuerdo cuyo eje es el dólar alto”. El análisis que el economista Claudio Lozano hace sobre la tendencia alcista que mostró la divisa en los últimos días anticipa un escenario, de cara a octubre, en el que las minicorridas se encontrarán dentro de lo esperable.

“Si la banda de flotación cambiaria tiene una amplitud tal que entre el piso y el techo permite una devaluación del 30%, inhibiendo la intervención del Banco Central en el mercado cambiario, y restringiendo la misma de manera casi exclusiva a la suba en la tasa de interés, al tiempo que se fija una pauta de actualización de la banda cambiaria vigente, está claro que en el marco del acuerdo con el FMI la dirección del dólar es una sola: hacia arriba”, agrega el presidente de Unidad Popular.

“Hay una desconfianza estructural de base con el actual Gobierno ya que sus políticas (y no otras) colocaron a la Argentina a comienzos del 2018 al borde del default -resume Lozano-. Situación ésta que no ha sido resuelta con el respirador artificial de los dólares del FMI. Por eso cae el precio de los bonos de deuda Argentina, sube el riesgo país y pierden valor las acciones de las empresas argentinas que cotizan en el exterior”.

El alza de la moneda estadounidense significó que el Banco Central debiera subir la tasa–que ya supera el 63%- para retener a los inversores en el peso. La estrategia por sí sola no funcionó, y la divisa sólo revirtió la tendencia alcista hacia el cierre de la jornada bursátil cuando aparecieron dólares de los exportadores. Ese es otro punto que el ex diputado nacional destaca como factor de suba: la necesidad de liquidar divisas por parte del sector exportador, que opera para que, cuando deba hacerlo, el dólar no esté en el piso de la banda.

 

Todo está guardado en el Acuerdo

El acuerdo con el FMI -que Lozano denunció por inconstitucional y le valió la imputación a Mauricio Macri, al jefe de Gabinete Marcos Peña, al ministro Nicolás Dujovne y al entonces presidente del Banco Central, Luis Caputo, por abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público- implica dólar alto, salarios bajos, recesión doméstica, ajuste y recomposición del saldo comercial en divisas por caída de importaciones y uso exclusivo de los dólares que se obtengan para el pago de la deuda pública.

En tanto, al supuesto “miedo” de los inversores a una eventual derrota del Gobierno que haría subir el dólar Lozano lo considera “una verdad a medias”.

“Hay una desconfianza estructural de base con el actual Gobierno ya que sus políticas (y no otras) colocaron a la Argentina a comienzos del 2018 al borde del default. Situación ésta que no ha sido resuelta con el respirador artificial de los dólares del FMI. Tan sólo se ha pospuesto el problema pero el problema está, con el agravante de que hay 60 mil millones de dólares más de deuda que antes del acuerdo–resume-. Dólares estos que habría que devolver en los tres años posteriores a las elecciones. Por eso cae el precio de los bonos de deuda Argentina, sube el riesgo país y pierden valor las acciones de las empresas argentinas que cotizan en el exterior”.

 

Ilustración: Marcelo Spotti

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