Redacción Canal Abierto | Los números de la tragedia se vuelven más tangibles cuando se muestran sobre el cuerpo: en el distrito bonaerense de Moreno, de cada 200 chicos que concurren a comedores comunitarios, 175 (más del 80%) tiene mala alimentación y signos de desnutrición.

El muestreo, realizado por la Mesa Social de la Economía Social y Popular, se llevó a cabo sobre 135 manzanas con 5165 hogares. Se halló que, de sus habitantes, sólo el 38% tiene trabajo, el 18% recibe ayuda estatal y el 27% no tiene ingresos. Pero el dato más grave es el que resulta de esos números: el 47% sólo come una vez al día.

“Estas últimas semanas tuvimos la horrible noticia de haber visto un caso de desnutrición muy grave. Estoy hablando de un chiquito de casi 11 años con menos de 24 kilos, con parásitos de distinto tipo, que vive en una casilla que no tiene baño con sus cuatro hermanitos y su mamá”.

Moreno, ubicado en el segundo cordón del Conurbano bonaerense, ofició en los últimos meses como caja de resonancia de las políticas del gobierno cambiemita. Allí, murieron en agosto pasado Sandra Calamano y Rubén Rodríguez por la explosión en la Escuela 49, producto de un escape de gas. Allí, secuestraron y torturaron un mes después a la docente Corina De Bonis por realizar ollas populares en la puerta de la institución pidiendo los arreglos necesarios. Y allí, en estos días, se evidencian los casos más extremos de hambre y malnutrición, incluso en chicos que concurren a comedores abastecidos por el Estado que deberían proveerles de una alimentación equilibrada.

“Estas últimas semanas tuvimos la horrible noticia de haber visto un caso de desnutrición muy grave. Estoy hablando de un chiquito de casi 11 años con menos de 24 kilos, con parásitos de distinto tipo, que vive en una casilla que no tiene baño con sus cuatro hermanitos y su mamá”, sostuvo Emanuel Álvarez, médico integrante de La Dignidad, en una entrevista a Radio Caput.

Desde el Movimiento Popular La Dignidad, que forma parte de la CTEP, realizan jornadas de salud barriales que llevan adelante promotoras de salud, trabajadores sociales, enfermeros y médicos. Gracias a eso, hace tiempo vienen relevando altos niveles de malnutrición en niños, pero también en adultos y ancianos. “Estamos comiendo muy mal –explicó Álvarez-. Y con eso me refiero a comer pocas veces en el día pero con gran cantidad de hidratos de carbono, harinas, que es lo más barato para poder consumir, lo que trae obesidad, sobrepeso, relacionados con la falta de alimentos con, por ejemplo, proteínas. Casos de bajo peso las vemos cada vez más frecuentemente en todo el Conurbano bonaerense”.

La carne aumentó un 68% interanual. En la primera quincena de marzo, subió un 8%; el pollo, un 10%. Similares aumentos sufrieron la carne porcina y el pescado. Las verduras aumentaron un 3%, y los panificados, pastas y cereales, un 2,2%. Los lácteos subieron un 4% y la leche escasea en los supermercados y almacenes.

La economía del hambre

Esta falta de acceso a los alimentos saludables tiende a agravarse de la mano de la escalada de precios que se dio en los últimos meses. Según informó el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, ese alimento subió un 68% interanual en el primer bimestre. En promedio, los precios de distintos cortes mostraron alzas del 14,8% en febrero respecto de enero y en la primera quincena de marzo ya subieron otro 8%.

El pollo subió un 10% en las últimas dos semanas. Similares aumentos sufrieron la carne porcina y el pescado. Las verduras aumentaron un 3%, y los panificados, pastas y cereales, un 2,2%.

Los lácteos, insumo clave para la nutrición de chicos y ancianos, subieron un 4% y la leche escasea en los supermercados y almacenes, sobre todo la del programa Precios Cuidados, que mantiene un precio un poco más accesible para los sectores de bajos recursos.

La jornada que ayer inundó las calles de las principales ciudades del país apunto a visibilizar esta situación, reponiendo la vieja y actual consigna “el hambre es un crimen” y reclamando que se declare la emergencia alimentaria. “No podemos aguantar más estas políticas de hambre”, dijo desde el corte de Corrientes y Callao, en pleno centro porteño, Omar Giuliani, coordinador de la Federación Nacional Territorial (FeNaT).

Por su parte, Pablo Spataro, secretario general de la CTA Autónoma de Capital Federal, señaló que el problema no es sólo en el Conurbano, sino que en la ciudad más rica del país se ha duplicado la indigencia: “En 2015, había 100 mil personas que no podían garantizar un plato de comida arriba de la mesa, y en 2018, según el organismo de Estadísticas y Censo de la Ciudad de Buenos Aires, ya hay 188 mil”.

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