Redacción Canal Abierto | El Gobierno oficializó hoy el decreto que establece un nuevo régimen de Lealtad Comercial con el objetivo de “asegurar la lealtad y transparencia en las relaciones comerciales y garantizar el acceso a información esencial sobre los productos y servicios comercializados».

El texto -de 77 artículos agrupados en ocho títulos- prevé multas de hasta $200 millones y clausuras para las empresas que incurran en actos de engaño o confusión, abuso de situación de “dependencia económica”, imitación desleal, discriminación o ventas por debajo del costo, entre otros ejes.

En este marco, el Presidente mantuvo un encuentro en Casa Rosada con los representantes de las principales firmas del sector: Aceitera General Deheza, Bunge, Molinos Río de la Plata, Las Marías, Gerula, Molino Morixe, Adecoagro, Pepsico, Bagley, Arcor, Prodea, Bodegas Norton, Quilmes, Ledesma, Cabrales, Mastellone, Ilolay y ARSA (ex Sancor).

Así, Cambiemos intenta enviar un mensaje de tranquilidad a los mercados, sobretodo luego de una mañana complicada por la suba del dólar y el riesgo país, y la caída de la bolsa porteña.

Sin embargo, y pese al “pacto de caballeros” anunciado días atrás, todo indica que no será nada sencillo el disciplinamiento de gigantes de la alimentación que otrora no dudaron en inflar precios en pos de la obtención de ganancias extraordinarias. En realidad, cabe preguntarse por qué resignarían esos márgenes cuando–según los últimos datos oficiales- las principales 96 grandes empresas del sector controlan el 77,4% del mercado.

De hecho, siempre en base a los datos del INDEC y el Ministerio de Hacienda, el rubro alimentación, bebidas y tabaco se ubica en el segundo lugar del ranking de concentración (seguido por combustibles, químicos y plásticos, donde 81 firmas abarcan un 90,6% del mercado).

Algunos ejemplos del peso de estos pulpos: en cerveza, las multinacionales Quilmes, Cicsa Y CASA Isenbeck se reparten el mercado a través de las marcas Quilmes, Schneider, Heineken, Stella Artois, Brahma, Warsteiner, entre otras; en Yerba mate, el 50% depende de Las Marías, Hreñuk, Molinos Río de la Plata y La Cachuera; en enlatados, el 78% los produce Arcor; azúcar, el 75% del azúcar blanco sale de Ledesma (del empresario procesado por delitos de lesa humanidad Pedro Blaquier); en galletas y galletitas, Bagley Argentina y grupo Arcor y la multinacional Kraft controlan el 60% del mercado; en panificados, Bimbo -multinacional de capitales mexicanos- tiene en sus manos el 80% de la producción a través de las marcas Fargo, Bimbo y Lactal; en leche, Mastellone/La Serenísima y Sancor controlan el 82% del total; en gaseosas, Coca Cola y Pepsi registran  el 82%; y en pastas, se estima que Molinos Río de la Plata concentra más del 80% de la torta.

Otro dato saliente es que durante la reunión, según contó el ministro de Producción, Dante Sica, Macri habló de –en caso de ser reelegido- futuras «rebajas de impuestos» para el empresariado.

Si bien esta mañana se prestaron a escuchar las plegarias y promesas presidenciales, los economistas coinciden en que la actual política de libre mercado sin regulación estatal de Cambiemos no hace más que abonar el terreno para la concentración económica y la desigualdad.

En este contexto económico y político, las medidas “anti inflacionarias” del Gobierno parecen más un manotazo de ahogado electoral que se entremezcla con favores a sectores concentrados y especulativos. Incluso el titular de la patronal Unión Industrial Argentina (UIA), Miguel Acevedo consideró hoy el programa “precios esenciales” como una estrategia en función de “las encuestas».

¿Reflotar el sistema productivo en crisis, generar fuentes de trabajo y estimular la demanda? Bien, gracias.

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