Redacción Canal Abierto | Alva y Alberta Pilliod contrajeron linfoma no Hodgkin por contacto con el herbicida Roundup, fabricado por Monsanto-Bayer. Para el jurado del Tribunal Superior de San Francisco (Oakland), la compañía es responsable de su enfermedad. Ordenó el pago de US$ 18 millones en daños compensatorios y mil millones de dólares en daños punitivos a Alva Pilliod y US$ 37 millones en daños compensatorios y mil millones en daños punitivos a su esposa, Alberta Pilliod.

Según informó el vocero de la familia, el jurado sostuvo que Roundup había sido diseñado de manera defectuosa, que Monsanto no advirtió sobre el riesgo de cáncer del herbicida y que la compañía actuó de manera negligente.

«El jurado vio por sí mismo que, desde el primer día, Monsanto nunca tuvo interés en averiguar si Roundup era seguro. En lugar de invertir en ciencia sólida, invirtieron millones para atacar a la ciencia que amenazaba su agenda comercial», aseguró el abogado del demandante Brent Wisner.

Bayer informó a través de un comunicado que “están decepcionados con la decisión del jurado”. Resolvieron apelar al veredicto, ya que argumentan que va en desacuerdo con una reciente revisión de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos, que indica que el glifosato no es cancerígeno.

Para Carlos Vicente, de Acción por la Biodiversidad y activista de la Multisectorial Contra la Ley Monsanto de Semillas, la posición de Bayer es errónea. “El Instituto del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud calificó como probablemente cancerígeno al glifosato. Por más que hagan lobby en muchos otros ámbitos científicos, es bastante contundente porque es una afirmación muy sólida”, sostuvo.

Y agregó: “Hay investigaciones científicas y relevamientos internacionales que establecen un vínculo entre la exposición al glifosato con el linfoma no Hodgkin -que es el caso de este y otros juicios anteriores-. Cualquier persona expuesta al glifosato tiene un 41% más de posibilidades de contraer esta enfermedad”.

En Argentina, el Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario realizó 35 campamentos sanitarios. En estos, encontraron que los casos de cáncer aumentaron en comunidades expuestas a las fumigaciones con este químico.

El veredicto favorable a los Pilliod fue la tercera derrota judicial para Bayer en los casos en los que responsabilizan al herbicida Roundup de causar cáncer. Monsanto, comprado el año pasado por Bayer por la suma de US$ 63 mil millones, ya fue condenado en dos ocasiones por no advertir los potenciales riesgos de Roundup.

Debido a que su herbicida contiene glifosato, la empresa enfrenta más de 13.400 juicios en los Estados Unidos por el supuesto riesgo de cáncer. “Esto hizo que las acciones de Bayer cayeran a nivel internacional. De concretarse el pago por esos juicios estaríamos frente a la posibilidad de extinción de Bayer-Monsanto”, explicó Vicente.

Como pudo asegurar también el ambientalista, en Argentina se utilizan 200.000 litros de glifosato por año desde hace ya una década. “En diez años son 2 millones de litros de agrotóxicos expulsados a los suelos. Esto hace que la exposición de las comunidades y el impacto en la atmósfera sea tremendo, por lo que esperamos que este herbicida sea prohibido y que se dejen de usar agrotóxicos en los cultivos, avanzando hacia una producción agroecológica”, sostuvo Vicente.

Hace cuatro años la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE) dejó de publicar las estadísticas del uso de estos productos, justamente porque eran utilizadas por los ambientalista para dar cuenta de la excesiva cantidad que se emplea. La Secretaría de Agroindustria tampoco las produce.

El doctor Damián Marino, de la Universidad Nacional de La Plata, encontró mediante sus investigaciones que la atmósfera está totalmente contaminada por las fumigaciones masivas con glifosato.

Como se pudo comprobar, este tóxico está presente en suelos, ríos e incluso en el agua de lluvia. También se encuentra en los productos elaborados a través de los cultivos resistentes al glifosato, como por ejemplo el algodón, presente en toallitas femeninas y pañales de bebé.

“Esa presencia masiva hace que el riesgo llegue a toda la sociedad, y no sólo a quienes están directamente expuestos a las fumigaciones”, finalizó el activista de Acción por la Biodiversidad.

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