Redacción Canal Abierto| El gerente de Políticas Públicas de Whattasp, Ben Supple, visitó la Cámara Nacional Electoral, máxima autoridad responsable de los comicios que comenzarán el 11 de agosto. El encuentro se dio ante la convocatoria de los integrantes de la Cámara, preocupados acerca de las posibilidades de la aplicación de mensajería como herramienta para campañas sucias y para analizar las posibilidades de neutralizarla.

El resultado de la reunión fue la adhesión a un acta de Compromiso Ético Digital al que suscribieron las distintas fuerzas políticas y medios de comunicación, planteando el objetivo utópico de erradicar las fake news del proselitismo que comenzará en los próximos días.

“Dentro de ese marco, Wattsapp no tiene mucho que hacer. Primero porque las comunicaciones van cifradas de punto a punto y Whattsapp no debería meterse en el tipo de contenidos que circulan porque es violatoria de la privacidad de las personas. Por eso es que la campaña sucia se va a basar en Whattsapp. Porque es mucho más difícil rastrearla, frenarla e influir sobre eso cuando no hay forma de estar vigilando y controlando que contenidos de punto a punto. Y tampoco queremos eso, si se hiciera sería la primera en ponerse en contra”, planteó Beatriz Busaniche, de la Fundación Vía Libre, consultada por Canal Abierto.

“Lo único que la empresa ha dicho en este sentido es la limitación a la cantidad de reenvíos, cosa que no se pueda reenviar a mas de 5 personas. Eso evitaría esos reenvíos a cientos de personas como una lista de contactos y que ayudan a que el fuego corra más rápido. Otras limitaciones son la posibilidad de incorporar a un grupo no deseado ¿Quién de nosotros no ha sido incorporado a un grupo al que no quería ser incorporado y del que no se dio de baja. Esas son las medidas que pueden tomar pero no tienen la capacidad de incidir en lo que realmente circula. Por eso la cámara está planteando un compromiso ético y no algo que pueda implicar un tipo de castigo a quienes no lo cumplan” agregó.

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En la reunión, Supple negó que la aplicación vendiera datos a los partidos políticos, aunque sí reconoció que su servicio corporativo era utilizado por distintos gobiernos distritales para difundir información pública y de gestión. Entre los mencionados estuvo el de la CABA.

La preocupación de la máxima autoridad electoral en cuanto a los usos que este servicio de mensajería puede aportar a campañas sucias no es exagerada. Tras el triunfo de Jair Bolsonaro en Brasil, la Fohla de Sao Paulo realizó una investigación que dio cuenta del uso que tuvo Whattsapp en la campaña, difundiendo mensajes masivos con informaciones no siempre reales, tanto a favor del actual presidente brasileño como de su contrincante, el petista Fernando Haddad.

Como si eso fuera poco, la aplicación es propiedad de Facebook, red social que también se vio envuelta en causas de campaña sucia como las de Austria en 2017, y el escándalo mundial desatado tras conocerse que la consultora Cambridge Analytics había tomado datos de millones de usuarios de la red social creada por Mark Zuckerberg para vender a sus clientes en distintos puntos del planeta.

Meses atrás, el jefe de Gabinete y autor intelectual de las campañas del macrismo, Marcos Peña, junto al consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba, adelantó la importancia que tendría Whattsapp en la campaña en la que estamos entrando.  En una charla con los candidatos, Peña definió a la próxima estrategia de comunicación como “un poco más vietnamita en la discusión, en términos de lo que fue la guerra de Vietnam. Hay que jugar un poco la pelea cuerpo a cuerpo. Cambiar el chip, cambiar la cabeza, esa es la clave».

Este detalle no es menor para Busaniche, quien recordó lo que en 2016 la Jefatura de Gabinete hizo con las bases de datos de Anses. «Imaginate que vos a partir de todos estos datos sabés quien tiene cierta necesidad económica porque pidió créditos para comprar determinadas cosas, tiene sus datos filiatorios, dónde vive, con quién vive, qué tipo de empleo tiene, si es precario, si recibe algún tipo de subsidio. Ahí hay toda una información que puede ayudar a segmentar la comunicación de campaña electoral. Esta información inclina la balanza a favor de quien la tiene y también tiene la posibilidad de procesarla”, remarcó.

«A vos no te va a llegar el mensaje porque te lo mande Marcos Peña, te va a llegar porque te lo mandó tu tío. O un papá del club donde tus hijos practican deportes o por un grupo de vecinos o por otro grupo de afinidad. Este es el tipo de campaña que se está empezando a hacer. Y es una campaña que no está declarada como tal. Va a llegar un audio contando algo que va a reforzar algo que tiene que ver con el mensaje del candidato. Va a contar que un inmigrante cobra un plan y que inmediatamente manda esa plata al país limítrofe del que es oriundo. Va a buscar reforzar esa cuestión visceral contra los inmigrantes, contra los planes sociales», ejemplificó Busaniche.

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Y alertó que «va a ser una campaña muy sucia, que apelará a las bajezas humanas más crudas, en particular en un momento en que mucha gente tiene terror de perder su empleo, tiene condiciones de precarización creciente y condiciones de vida peores que hace algunos años. Entonces, las personas que tienen temor de perder sus empleos, sus condiciones de vida o alguno de sus derechos suelen equivocar en el destinatario de su furia. Eso suele pasar y ese es el tipo de cosas que se van a buscar alimentar a partir de esta campaña».

“El problema de las noticias falsas y las campañas sucias es un tema con el que vamos a tener que convivir -que no significa aceptar- y en el que las soluciones son muy complejas. Porque el primer problema que tenés son políticos que se llenan la boca hablando de compromiso ético y después son los primeros en estructurar campañas electorales sucias”, concluyó.

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