Una gobernadora sin miedo… y sin perspectiva de género El video de María Eugenia Vidal con una víctima de violencia machista cosechó más repudio que aceptación. Mientras intenta mostrarse como una heroína hablando con una puerta, en la provincia hay sólo 7 operadoras para atender 400 llamados diarios a la línea 144 por el recorte de presupuesto.

Redacción Canal Abierto | Anoche comenzó a circular en las redes de los seguidores de Juntos por el Cambio un video que muestra a María Eugenia Vidal conversando con una joven. En la escena, la mujer le cuenta que un vecino la acosa. En la siguiente, la gobernadora se dirige al domicilio de Horacio, el acosador, y  le dice que ellos van a seguir acompañando a Natasha en su denuncia.

“No desperdiciemos la oportunidad de tener una gobernadora sin miedo”, aparece al final del spot. Sin embargo, estas imágenes despertaron más repudio que acompañamiento. La utilización electoral de las víctimas pasa a segundo plano cuando la falta de perspectiva de género y los recortes en políticas públicas en materia de violencia machista están a la vista.

Desde el Observatorio Ahora que sí nos ven emitieron un comunicado en el que expusieron este reclamo. “Nos preocupa la utilización y el terrible mensaje dado ante un caso de violencia machista en un contexto eleccionario. La violencia contra las mujeres es un problema social y político y requiere de un abordaje integral desde el Estado, no se resuelve yendo a `retar´ al agresor y mucho menos exponiendo a la víctima. La gobernadora Vidal durante los años de su gestión desfinanció los refugios para mujeres víctimas de violencia y no ejecutó políticas públicas destinadas a prevenir, sancionar y erradicar la violencia machista al igual que hizo el Presidente a nivel nacional”.

La provincia de Buenos Aires tiene el mayor número de femicidios en el país y desde el observatorio elevaron masivos reclamos a este gobierno. La falta de atención a esta problemática que va en aumento se refleja en el vaciamiento de la línea 144 que atiende las denuncias de mujeres víctimas de violencia de género y ofrece asesoramiento.

“Consideramos repudiable utilizar una problemática como la violencia de género con fines electorales. Asimismo, reconocemos en cada una de las intervenciones que hace la gobernadora la ausencia absoluta de perspectiva de género. No sólo no se indaga en ningún momento cuál es la voluntad de la mujer que sufre la violencia, sino que, por el contrario, decide intervenir por ella y acercarse al agresor para advertirle que `está acompañada´, sostiene el comunicado de las trabajadoras de la línea 144.

Verónica Misseri, delegada de estas trabajadoras, comentó que durante los años de gestión de Vidal, la política pública por excelencia de la provincia de Buenos Aires –la línea 144- “lo que único que recibió por parte de la gobernadora fueron ataques”. El plantel que había sido reducido a 20 operadoras, hoy solo cuenta con 7.

“Vidal se muestra súper poderosa. Y quiere hacer notar que sin ella no se podrían resolver estas situaciones. Dudamos que la gobernadora pueda resolver las 400 denuncias de mujeres que a diario se comunican con la línea de la forma en la que plantea en el video, y tampoco correspondería, porque no es su tarea. Lo que sí pudo haber hecho durante estos años es fortalecer los equipos de atención y la política pública en general en violencia de género pero no ha querido hacerlo”, sentenció Misseri.

Por su parte, la Red de Psicólogas/os feministas, también repudiaron la producción mediática de Vidal. “Miles de profesionales trabajamos a diario con víctimas de violencia de género en programas cada vez más desfinanciados. Nos rehusamos a aceptar que la violencia que sufrimos las mujeres y disidencias sea utilizada como elemento de campaña electoral, en un país donde se registra un femicidio cada 24hs y donde el presupuesto que destina el Estado es de $11 por mujer”, explicaron.

Para la asociación es importante marcar que la violencia de género no se ejerce sólo a través de los agentes sociales, sino también a través de las estructuras del Estado que revictimizan, empobrecen, estigmatizan, y descreen.

“Aunque lamentablemente no sorprenda, indigna. No queremos una heroína que hable con una puerta, queremos un Estado que deje de cerrarlas sistemáticamente”, finalizaron.

 

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