Blitzkrieg: la Resistencia, la Compañía, los 17 Millones y el perro salchicha Por Bruno Nápoli*

La Resistencia/. Los alemanes tienen un chiste sarcástico entre ellos: uno pregunta “¿qué hiciste durante la guerra? Y el otro responde “estuve en la resistencia”. En estos días, el desfile de figurones políticos y económicos que pasan por medios de toda laya hablando pestes del traficante de autopartes de autos y evasor (hablamos del presidente de la nación, el Gran Evashore) es un chiste alemán. Personajes que lo acompañaron en viajes, actos, decisiones parlamentarias, acuerdos fiscales… hoy le pegan por todos lados y se presentan como la resistencia. También aparecen los actores de reparto (por izquierda y derecha, oráculos de profecías autocumplidas) que coinciden en señalar “esto lo dijimos desde el comienzo…”. Parece mentira, “todos” lo dijeron y “nadie” los escuchó (aquí la lógica dice: si todos hablan ENTONCES nadie escucha) y el Gran Evashore gobernó 4 añitos haciendo añicos todo, aplicando su propia Blitzkrieg (guerra relámpago, como nombraba la Wehrmacht a esa acción rápida “como un relámpago” para destruir todo). En 15 días dio vuelta cada logro del liberalismo inclusivo del gobierno anterior, y no encontró ningún dique de la “nueva-vieja resistencia”. El turco Asís tiene una imagen más criolla que el humor alemán para estos casos: “cuando la carne está baja, hasta el perro salchicha se le anima…”. No debería sorprendernos que, en breve, y cuando la ignominia termine, se presenten como “la resistencia” al Gran Evashore, y se den premios por sus actos heroicos (que nunca pasaron de la web indignada con fuegos artificiales). .

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* Historiador, docente, autor de En nombre de Mayo (Milena Caserola), coautor de La dictadura del capital financiero (Autonomía – Peña Lillo, en Red Editorial)

 


Acerca de 27 de octubre: Una revista para pensar en la coyuntura electoral los posibles comunes. Una cuenta regresiva hasta la elección. Cada día una nota escrita por amigues diferentes. En cada nota el pensamiento como potencia de lo presente. Y un punto de llegada: fuerza de rebelión y de fiesta para no quedarnos solo con lo que hay.