Redacción Canal Abierto | El ministro de Hacienda Hernán Lacunza expuso en Diputados los lineamientos económicos de un proyecto Presupuesto 2020 que nació muerto, a menos que Mauricio Macri logre la épica de revertir el calamitoso resultado electoral del pasado 11 de agosto.

Si bien la presentación fue mas una formalidad para cumplir con los plazos legales, el análisis del mismo resulta esclarecedor a los fines de entender un posible -aunque improbable- segundo mandato macrista.

En líneas generales, el texto proyecta un crecimiento del 1% del PBI, un dólar promedio de $67 y de $75 para diciembre próximo y una inflación del 34% (para este año anticipa una suba general de precios del 52,8%).

Uno de los ítems más voluminosos del proyecto es el vinculado al pago de los intereses de la deuda, con un incremento del 42,5% respecto de 2019. Son unos $1,03 billones (17% del gasto total) previstos para privados, organismos internacionales y sector público financiero.

Así, en caso de ser reelecto y siendo coherente con el resto de su gestión, en 2020 Macri desembolsaría para el pago de la deuda más que la sumatoria de las partidas para salud ($224.306 millones; con una variación en relación al año pasado de 39,6%), educación y cultura ($321.644 millones; y 36,9%), ciencia y técnica ($66.936 millones; y 42,8%), vivienda ($28.771 millones; y 12,7%), agua potable y alcantarillado ($24.814 millones; y 20,2%), promoción y asistencia social ($103.234 millones; y 35,5%) y trabajo ($13.330 millones; y 44,1%). En total, todos los ítems mencionados acumulan 783.035 millones, alrededor de un 78% del billón previsto para el pago a acreedores.

Dentro del desagregado “servicios sociales”, la única partida que supera la deuda es Seguridad Social (jubilaciones, asignaciones, etc.) con $3.123.193 millones. En este sentido, una parte de este ítem es financiado por los aportes previsionales de los trabajadores.

Un análisis aparte merecen los recortes a los subsidios en energía, transporte y otros servicios. De acuerdo a la presentación, el proyecto oficialista estima una reducción general del 0,48 % del PIB (0,33 % en subsidios energéticos y 0,14 % en transporte). Sin lugar a dudas, la proyección permite entrever la medida de los tarifazos para el año próximo.

Aún más brutal es la caída nominal del 23% sobre el Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda, lo que hace suponer un congelamiento total de todos los proyectos y obras de infraestructura en 2020.

 

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