Redacción Canal Abierto | Hasta la asunción de Mauricio Macri, Argentina venía impulsando una política de desendeudamiento, no sólo a nivel nacional –con la cancelación de créditos al FMI y reestructuración de la deuda- sino también en las provincias.

Sin embargo, según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), esta situación se modificó radicalmente a partir del 10 de diciembre de 2015. Mientras que en los 11 años que van desde 2004 a 2015 la deuda en dólares de todos los distritos se vio incrementada en un 258%, entre 2016 y 2019 esta subió un 542%.

Si bien la crisis que en las últimas semanas viene azolando Chubut expuso su frágil situación crediticia, la provincia patagónica no es más que uno de los distritos que se encuentran en un atolladero por su endeudamiento. Muestra de ello es el pasivo de aproximadamente 1.000 millones de dólares y vencimientos para este año por 162,3 millones de dólares que -al tipo de cambio actual- representa casi 10.000 millones de pesos.

Un caso similar es el de la provincia de Buenos Aires y la polémica desatada en las últimas horas entre el candidato a gobernador por el Frente de Todos, Axel Kicillof, y María Eugenia Vidal. En 2019, bajo la administración de Cambiemos, la estimación de deuda ascendería a 708.028 millones (aproximadamente 12 mil millones de dólares), la recaudación a 342.045 millones y la coparticipación a 343.339 millones.

Según datos del Ministerio de Hacienda bonaerense, que hasta hace menos de dos meses lideraba Hernán Lacunza, el stock de deuda en 2015 era de 9362 millones de dólares.

«Al igual que en el orden nacional, el punto mínimo de la relación endeudamiento/recaudación se produce en 2014 y 2015, habiéndose reducido el endeudamiento algo más de 70 por ciento, Finalmente, en 2019, el incremento de la deuda lleva el guarismo a 46,8», enfatiza el informe de CEPA.

A esto hay que agregar el creciente déficit fiscal provocado por la caída de la recaudación y de la actividad económica que golpea no sólo las arcas nacionales, sino también los recursos con que las provincias intentan afrontar el repago de los vencimientos.

En este sentido, el estudio del CEPA revela que en 2015 la deuda de las provincias ascendía a $269.384 millones y la recaudación sumaba $730.329 millones –con recursos propios por $314.906 millones y $415.423 millones de coparticipación. Así, el endeudamiento entonces representaba sólo 0,37 veces la recaudación anual.

A partir de 2016 -ya en tiempos macristas-, el análisis muestra que la estimación de deuda a finales de 2019 ascendería a $1.730.026 millones y la recaudación propia de las 24 provincias sumaría $961.418 millones y la coparticipación $1.540.976 millones. En definitiva, el cambio en la curva relacional representa casi la duplicación de su incidencia respecto de 2015.

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