Por Gladys Stagno | “Las nuevas generaciones me enseñaron a no callar. Uno no puede ser cómplice de la impunidad”. A Raquel, la dueña de esas palabras, le llevó 34 años poder decirlas y contar su historia. El paso en firme lo dio el 18 de septiembre pasado, cuando radicó la denuncia contra Enrique Aybar -el intendente de Puerta de Corral Quemado que peleará por su reelección el próximo 27 de octubre- por haberla violado cuando era una niña.

Para Aybar, no es la primera denuncia. Con la de Raquel suma cuatro, una de la cuales llegó a juicio en la capital catamarqueña y lo iba a llevar al estrado el pasado 3 de septiembre. Pero la defensa del intendente que encabeza la lista de Juntos por el Cambio pidió la suspensión del juicio a prueba –más conocida como probation– a cambio de un resarcimiento económico para la familia de la denunciante y la realización de tareas comunitarias. Por la gravedad del hecho, la Cámara Penal 3 de la capital catamarqueña rechazó el pedido de la defensa y se espera que ponga una nueva fecha de inicio del juicio en las próximas semanas.

Otras dos denuncias duermen el sueño de los injustos en los tribunales de Belén, la cabecera del distrito donde Aybar reina desde 2011, por abusos que el actual jefe comunal -según los expedientes- cometió en 2010 y 2012, cuando era director de escuela.

Ahora, Raquel lo denuncia por “abuso con acceso carnal” cuando ella tenía 13 años, en Jacipunco, uno de los cinco pueblos que abarca el Municipio de Aybar, ninguno de los cuales supera los mil habitantes.

“Es muy difícil poner en palabras el dolor que uno ha vivido. Es un proceso que te lleva tiempo. No pude hablar porque me encierro a llorar, pero mientras me encierro hay otra víctima. Alguien tiene que poner un límite. Me puse de pie, con mi voz por los derechos de las mujeres para que nunca más sean atropelladas”, dice Raquel, cuyo nombre real es otro, pero resguardar su identidad es clave. Porque en un pueblo donde la mayoría de la gente es municipal no es gratis denunciar al intendente.

 

Delitos imprescriptibles

“Esta nueva denuncia es por hechos que han sucedido en octubre de 1985, cuando Aybar era maestro de la denunciante. Es la misma modalidad comisiva que el caso que llegó a juicio. Con la misma preeminencia con la que siempre actuó, porque él era maestro, después director, y después fue intendente. Entonces él manejaba todas las influencias y presionaba a las víctimas para que no accionaran en su contra, por eso nadie lo denunciaba. Ostentando el poder político y la posición de preeminencia, les decía que nadie les iba a creer, las hostigaba y las amenazaba”, explica Fernando Contrera, abogado de Raquel, en diálogo con Canal Abierto.

Las modalidades de presión del intendente -según el letrado y la joven que lo llevó a juicio- incluyen dejar a la familia y amigos de las denunciantes sin trabajo, en un lugar donde son muy pocos los que no trabajan en la Municipalidad.

El caso quedó radicado en la Fiscalía de la Tercera Circunscripción Judicial, la que deberá decidir si el delito está prescripto o no. Las chances de que ésta le dé curso a la investigación descansan sobre un precedente: el fallo reciente de la Cámara de Apelaciones catamarqueña por el cual, en un caso de características similares, se ordenó que se investigase antes de determinar si los plazos estaban o no vencidos.

Más información: En Catamarca, un intendente acusado de violación va por la reelección”

“Los delitos contra la integridad sexual son los capítulos de la ley que mayores modificaciones han tenido en los últimos años –analiza Contrera-. Si bien la ley penal no es retroactiva, los criterios existentes se están revisando sobre todo en las cuestiones de violencia de género y se permite hacer la denuncia, investigar y aclarar. Hoy la ley tiende a considerar los casos de abusos de menores, más allá de la fecha en la que sucedieron, como imprescriptibles, porque los intereses de los menores están amparados por las convenciones internacionales a las que el país suscribe. En este caso han pasado muchos años, pero ella nunca antes tuvo la posibilidad de hacer la denuncia”.

Hasta el momento, Aybar jamás declaró. Dilata el juicio en el que está imputado por “abuso sexual agravado por ser encargado de la guarda” a través de distintas herramientas procesales y hace correr la voz en Puerta de Corral Quemado de que ya demostró su inocencia.

“Desde el punto de vista jurídico, por más que él sea reelecto nada impide que se lleve adelante el juicio, que sea condenado y que esa condena sea efectiva. Y, desde el punto de vista político, están todas las expectativas puestas en que la semana anterior a las elecciones se pida hacer la audiencia, porque no es lo mismo la conciencia social del que va a votar sabiendo que Aybar está a las puertas del juicio que quien piensa que nadie lo va a poder juzgar”, agrega el abogado.

Entretanto, Raquel transita el camino hacia el juicio acompañada por su hermana y con apoyo psicológico. “El Poder Judicial y la Corte de Catamarca no pueden decir que no hay antecedentes, éste es un abusador generacional”, dice. Y afirma que los casos contra el intendente son más pero que el miedo silencia a sus víctimas.

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