Redacción Canal Abierto | “No son 30 pesos, son 30 años”, puede ser uno de los slogan que resuma o permita explicar los hechos que se desarrollan en Chile luego de la rebelión que se inició por la suba del costo del Metro.

El pasado 16 de octubre parece haber ocurrido hace meses, pero sólo seis días pasaron del aumento de 800 a 830 pesos de la tarifa del tren subterráneo de Santiago. La reacción de los estudiantes fue la convocatoria a una “evasión masiva” de los molinetes del Metro. La respuesta represiva generó inmediatamente una masiva protesta que se expandió por la ciudad. El reflejo de Piñera mostró la vigencia institucional del pinochetismo: estado de emergencia y toque de queda. La respuesta, principalmente de los jóvenes, haciendo caso omiso a la amenaza y resistiendo la represión parece indicar que el fantasma de Pinochet ya fue enterrado por esta generación.

“El relato no arranca con el gobierno de Piñera. El progresismo quiere enfocar los hechos y la responsabilidad en el segundo gobierno de Piñera, pero en realidad la causa de esto no son los 30 pesos del alza del Metro, sino los 30 años que hemos convivido con la Concertación -el conglomerado de centro-izquierda que reúne al Partido Socialista, la Socialdemocracia y el Partido por la Democracia-, y Chile Vamos, los partidos de derecha. Hay una masa crítica que despertó y se dio cuenta que la pseudo-izquierda lo que hizo fue ser un aliado silencioso de la derecha y que solamente administró el modelo constitucional que dejó Pinochet. Este duopolio, que son dos derechas, han gobernado estos 30 años”, sostiene Nicanor Molinares, activista cultural del sur de Santiago. Es fundador y director de la compañía Dementia Praecox, pionera en Chile del teatro aéreo. La compañía impulsa la Escuela Popular Itinerante de Teatro Aéreo que desde hace 22 años recorre las comunas de la ciudad dando talleres y enseñando a niños y jóvenes las artes de la acrobacia aérea.

“Si seguimos luchando podemos bajar no solo al gobierno de Piñera sino acabar con el duopolio. Nosotros hace años que luchamos por una Asamblea Constituyente”. 

En la misma línea, Agustín Salazar, vocero de la Confederación de Estudiante de Chile, sostuvo en diálogo con El Furgón: “Hay que tener en cuenta que nosotros acá, en Chile, tenemos la Constitución de 1980, implantada en dictadura, y siempre que se intenta avanzar en derechos sociales la Constitución pinochetista es un dique de contención. Así que acá la causa de fondo es el cansancio generalizado de la clase trabajadora respecto al continuo aumento del costo de la vida sin que aumenten los salarios, a la privatización de la salud, la educación, las pensiones, la precarización y  sobre todo la desigualdad, que es tremenda”.

Nicanor Molinares integra la Red de Cultura Viva Comunitaria de Chile y de Latinoamérica

La oportunidad de concretar la Constituyente

“La organización popular está muy atomizada. En estos 30 años, desde el Estado no sólo no se promovió la organización popular sino que se trabajó en su debilitamiento y fragmentación. Este levantamiento popular está desorganizado en su sentido político pero tiene una fuerza tremenda. Yo creo que además de las demandas puntuales como la derogación del aumento del boleto -que Piñera ya otorgó-, o la anulación del decreto de ley de la creación de las AFP (administradoras de fondos de pensión), la demanda central debe ser la creación de una asamblea constituyente”, sostuvo Molinares.

A este respecto, MODATIMA (Movimiento de Defensa por el acceso al Agua, la Tierra y la Protección del Medioambiente), un movimiento social de la región de Valparaiso, señaló hoy en un comunicado:

1. El escenario de protestas y movilizaciones ocurridas en todo el país son el reflejo del descontento y malestar que parte importante de la población sentimos al ver cómo el estado, la institucionalidad, los sectores políticos dominantes y el mercado han abusado sistemáticamente de nuestros derechos esenciales.

2. Tras días de manifestación, el gobierno ha sido incapaz de dialogar y ofrecer soluciones políticas a las justas demandas sociales. Al contrario, su principal respuesta ha sido la represión desmedida, la violencia policial y el estado de emergencia; atentando contra los principios básicos de cualquier democracia.

Y finalmente señala:

5. Ante este escenario de profunda crisis política e institucional hacemos un llamado a las organizaciones sociales y políticas a exigir soluciones estructurales, que pasan por iniciar una Asamblea Constituyente, que emane del ejercicio de la soberanía popular.

 

“En este momento la mayoría de las instituciones del gobierno, las sindicales, las partidarias, no tienen representación en lo que está sucediendo en las calles. No hay quien pueda liderar este movimiento, esto es un levantamiento popular. A mí me gustaría que a la cabeza de este movimiento se pusieran los pueblos originarios y los campesinos”, sostiene Molinares.

“Tenemos que tener la fortaleza de aguantar. Nos estamos preparando en los territorios, donde la represión lentamente se está poniendo más fuerte. Contabilizamos 12 o 13 muertos, una veintena de atropellados graves, miles de presos y hay gente desaparecida. Esto pasa en las periferias, lejos de las cámaras de televisión. Mientras tanto, se están creando lugares de acopio en los centros culturales y vecinales, nos estamos organizando por si la cosa se pone más ruda. Si este movimiento logra vencer las barreras de contención que está poniendo el estado, para cansarnos y hacer que la gente se pelee entre sí. Hoy los supermercados estaban cerrados, dicen que van a cortar el suministro del agua y eso genera que la gente empiece a disputar. Si logramos continuar hay posibilidad de que esto se amplifique. Pero si no tenemos la energía de sostener el levantamiento, va a ser una victoria de la derecha y de toda esta corporatividad política. Van a pasar muchos años antes de que la bronca se acumule de nuevo y volver a levantarnos”, concluye.

Paro Nacional

Hoy se reunieron los principales movimientos sindicales y convocaron a una huelga para el miércoles 23 de octubre que, curiosamente, proponen “convocar a una gran Huelga General que vacié las calles del país”. No parece ser el espíritu de la lucha, pero…

“Hacemos un llamado categórico a la oposición y progresismo a que de una vez recojan y legislen considerando las demandas populares y actúen por el bien del país con criterios de unidad en torno a las exigencias y gravedad del momento. En lo inmediato, les exigimos paralizar toda acción legislativa mientras se mantenga el estado de excepción, asumiendo una huelga parlamentaria”, señala el comunicado. Y en otro párrafo resposabiliza a Piñera de la situación: “Estamos ciertos que los primeros responsables de la violencia son esta elite arrogante e insensible que durante décadas ha abusado de manera impune y ha mercantilizado hasta los derechos más elementales; ellos no son ejemplo de nada, son los que han llevado a este país al grave estallido que vivimos hoy.»

Firman el comunicado: la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y varios de sus gremios, la Coordinadora No Más AFP y adhieren: CONES, CONFECH, Chile Mejor Sin TLC, Cumbre de los Pueblos, FECH, FENAPO, FEUARCIS.

 

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