Por Pablo Bassi | Un grupo académicos de cinco universidades nacionales, dirigentes sindicales estatales y docentes y militantes socio ambientales elaboraron en los dos últimos años una propuesta económica alternativa al extractivismo no convencional, que se ha convertido ya en una política de Estado sin grieta que la surque.

El documento, denominado “Más allá de la renta petrolera: Una propuesta para la diversificación productiva y la democratización energética”, se presentó este miércoles en la sede de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNCo de General Roca, y se presentará también mañana a las 16.30 en la Facultad de Ciencias Agrarias en Cinco Saltos y el 13 de noviembre a las 18 en el Consejo Deliberante de Viedma.

“Más que nunca es necesario avanzar hacia una transición energética que vaya hasta la raíz: Y para eso hay que promover las energías limpias y renovables y defender la matriz productiva regional para hacerla más sustentable”, expresó la socióloga Maristella Svampa. “El fracking no es un destino, sino una imposición gubernamental y corporativa que hace más insustentable el modelo de desarrollo hoy existente en Río Negro”.

Svampa es una de las investigadoras de las universidades nacionales de Comahue, Río Negro, Quilmes, La Plata y Buenos Aires, que desde junio de 2018 hasta mayo pasado se reunieron tres veces para escribir este material del que participaron dirigentes de ATE como Rodolfo Aguiar, Rodolfo Kempf y María Cristina Menzel; docentes de Unter, como Natalia Roncallo; Gustavo Lahoud, investigador del IpyPP; o Joaquín Turco, asesor de la CTA Autónoma.

“El aporte sindical se materializó en datos sobre la situación de la seguridad y salud laboral en la provincia, estadísticas sobre trabajadores con licencias y certificados médicos por afecciones a las problemáticas del medioambiente”, pone como ejemplo María Cristina Menzel, secretaria gremial de la seccional Villa Regina de ATE, una de las autoras del proyecto.

“Nuestra principal hipótesis de trabajo es que la expansión de la extracción de hidrocarburos no convencionales pondrá en serios riesgos a distintas actividades productivas que son la base de una economía relativamente diversificada y a partir de las cuales podrían proyectarse escenarios alternativos más sustentables que el enclave petrolero”, sostienen los autores que, en su mayoría, participan en decenas de otros ámbitos de investigación.

“Aun cuando esta crisis tiene sus causas globales, es mucho lo que podemos hacer a nivel local”, opina Leonardo Salgado, doctor en Ciencias Naturales e investigador de la Universidad Nacional de Río Negro. “En este sentido, es urgente que discutamos nuevos modelos de producción para nuestra provincia, nuevas formas de relacionarnos con el ambiente y con la sociedad. Debemos comenzar a pensar en vivir de otra manera, quitando del centro la renta y privilegiando la solidaridad y la equidad.”

A lo largo del material se capitula la triste celebridad de Fernández Oro, experiencias de resistencia, la fruticultura como senda para la soberanía alimentaria, la generación eólica como eslabonamiento de la industria nacional, el turismo comunitario o la minería no metalífera como opciones de producción.

La Mesa de transición productiva y energética de Río Negro, nombre aspiracional con que se han dado a llamar los autores, está impulsada por el Enlace por la Justicia Energética y Socio ambiental (EJES) y, a la luz de los hechos, resulta vital en todo sentido.

El hiperproductivismo en Vaca Muerta mató, sólo en el último año, a ocho trabajadores cuyo poder adquisitivo se redujo un 27% en los últimos cuatro: 16 puntos abajo que el promedio en el sector privado. Hasta la calidad del empleo, una de las promesas más alentadoras, se contaminó con los hechos.

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