Redacción Canal Abierto | El presidente electo Alberto Fernández estrena su liderazgo regional como anfitrión de la segunda reunión del Grupo de Puebla que agrupa a líderes progresistas de América Latina. Este sábado inaugurará su primer cumbre internacional en el hotel Emperador de Buenos Aires frente a 32 líderes de 12 países.

Del foro participarán los ex presidentes Dilma Roussef (Brasil), Pepe Mugica (Uruguay), Ernesto Samper (Colombia), Martín Torrijos (Panamá) y Fernando Lugo (Paraguay); Alvaro García Linera, el reelecto vicepresidente de la convulsionada Bolivia y el vencedor de la primera vuelta electoral en Uruguay, el frenteamplista Daniel Martínez.

Otra de las presencias es la del ex candidato presidencial chileno Marco Enríquez-Ominami, principal impulsor del grupo creado en julio de este año frente al avance de la derecha en la región y el deterioro o desaparición de los organismos multilaterales que se habían creado a mediados de los 2000 como la UNASUR.

Con el lema “El cambio es el progresismo” que detenta la convocatoria, este amplio sector de dirigentes parece querer recoger el guante que tras la famosa “década ganada” en la región le devolvió en la mayoría de los países el gobierno a sectores de derecha, que frente al “conservadurismo progresista” se apropiaron de la idea de cambio maquillándose de renovación y progreso.

Las elecciones de Argentina y México y las revueltas en Chile y Ecuador parecen comenzar a revertir la orientación de la política en la región. En polos opuestos Bolsonaro y Duque en Colombia y la represión de Piñera muestran los abismos a que puede empujar la derecha neoliberal a nuestros pueblos, y Maduro siembra preguntas de hasta qué punto se puede sostener un regimen revolucionario cuando deja de serlo. Una repuesta silenciosa a esta última cuestión es la ausencia de representantes de Venezuela en el encuentro.

El Grupo es una reunión de líderes a modo personal, no en representación de sus partidos, y pretende no tener una definición de carácter ideológico sino un pragmático reequilibro de fuerzas y reorientación de políticas frente al “avance de la derecha conservadora”. Según declaran tras su primer encuentro en julio de este año en un comunicado:

“Nuestra región experimenta una nueva ola de gobiernos neoliberales, que insisten en promover los intereses y privilegios de una élite socioeconómica, a costillas del desarrollo de nuestros pueblos, frustrando sus posibilidades de desarrollo y bienestar social, a la vez que debilita nuestra soberanía, nuestras instituciones democráticas, el Estado de Derecho, la vigencia de los derechos humanos y el ambiente”.

Enríquez-Ominami, en el extremo de la mesa, y Fernando Haddad en el uso de la palabra, en el encuentro de julio en Puebla, México

«En el Grupo de Puebla no estamos hablando de generar una referencia ideológica que se enfrente a nadie, simplemente es un conjunto de dirigentes de toda América Latina, respetuosos de las institucionalidades y de la democracia», declaró por su parte Alberto Fernández. Se puede trazar una línea entre esta blandura ideológica y sus recientes, y necesarios, acercamientos al dueño de la pelota, Donald Trump.

Enríquez-Ominami presente en el país hace ya varios días es amigo personal del presidente electo quien se reconoce, junto al chileno, promotor de la propuesta aún antes de ser candidato. En declaraciones al programa radial Habrá consecuencias señaló: “El Grupo de Puebla es un grupo de hombres y mujeres libres que se representan a sí mismos. Somos 12 países, 32 líderes de Latinoamérica, encabezados por el presidente electo Alberto Fernández. Vamos a conversar sobre economía, medio ambiente, género y vamos a emitir un documento final el domingo”, adelantó esta mañana, horas antes de comenzar el encuentro que se extenderá entre el 8 y el 10 de noviembre.

“Este continente es hoy el peor en desigualdad, narcotráfico y productividad del mundo. Pasó de ser un continente con futuro promisorio a uno desafiado por problemas”, describe el chileno y remarca: “La derecha continental ha demostrado una capacidad de articulación potente. Han volteado gobiernos”, mientras que “el progresismo había dejado de conversar entre sí, y lo que buscamos en Puebla es construir un espacio de conversación”.

 

Autocrítica

En declaraciones a otro programa radial, Enríquez sostuvo “nos volvimos conservadores cuando nos pusimos a defender la obra, la década ganada. Los modelos de desarrollo de América latina son modelos de exportación de materias primas: en Chile el cobre, en Argentina la soja, en Bolivia el gas, en Venezuela y Ecuador el petróleo, etc. La prosperidad fiscal de estos procesos tuvo mucho más que ver con los altos precios de los commodities que con modelos de desarrollo basados en el conocimiento. Eso se pudo haber hecho mucho más en los gobiernos progresistas. Y respecto a la democracia también tenemos desafíos”.

Presentes en el Hotel de la zona de Retiro también estarán Fernando Haddad (PT, Brasil); el ex secretario general de la Organización de Estados Americanos, el chileno José Miguel Insulza; el vicecanciller de México, Maximiliano Reyes, y los excancilleres Celso Amorim (Brasil) y Guillaume Long (Ecuador).

La reunión se inicia de forma auspiciosa ya que el Supremo Tribunal Federal de Brasil dejó este jueves 7 de noviembre a las puertas de la liberación al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, preso desde hace más de un año y medio. Su liberación, ya solicitada por la defensa del líder del PT, debe producirse en virtud de que el reciente fallo impide detener a un condenado sin haber agotado toda las instancias judiciales.

 

Actualización 11/11/2019

Finalmente, ante la liberación de Lula sucedida el viernes por la noche, Fernando Hadad decidió permanecer su país y no asistió al encuentro. Por su parte, el ex mandatario envió un video saludando la reunión.

Con la presencia del presidente recientemente electo de Argentina, Alberto Fernández, la apertura estuvo teñida por una agenda cargada de temas clave, como los más candentes en Chile y Bolivia. Participaron de la mesa de apertura los ex presidentes de Colombia, Ernesto Samper, y de Brasil, Dilma Rousseff; el dirigente chileno, Marco Enríquez-Ominami; y el ex vicepresidente brasileño y fundador del Partido de los Trabajadores (PT) Aloizio Mercadante Oliva. No estuvo presente Álvaro García Linera, ante la precipitación de los hechos de violencia en su país que se coronaron con el golpe de estado contra el gobierno de Evo Morales.

Además participaron del acto el ex embajador argentino ante el Vaticano, Carlos Custer y Julio Fuentes, secretario de Relaciones Internacionales, en representación Unidad Popular, partido integrante del Frente de Todos.

Alberto Fernández y Carlos Custer

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