Redacción Canal Abierto | Atentos a las repercusiones que el golpe de Estado en Bolivia pueda tener en nuestro país, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre comenzó a preparar una estructura de contención para posibles exiliados del país vecino que puedan escapar a nuestro país.

Tras el derrocamiento del presidente Evo Morales, tanto las fuerzas de seguridad como bandas parapoliciales comenzaron a perseguir, detener y agredir a miembros del Movimiento Al Socialismo (MAS), simpatizantes de esa fuerza política y habitantes de los sectores más humildes de Bolivia.

Es por ello que el organismo de derechos humanos comenzó a pensar en una estructura que pueda contener a la ola migratoria que esto pueda generar. La misma busca poder ayudar desde distintos aspectos: jurídico, económico, laboral y habitacional. Para ello se mantienen diálogos con distintas organizaciones de la sociedad civil, entre las que se destacan diversos sindicatos.

“Decidimos constituir un espacio de solidaridad en Salta. Elegimos Salta y no Jujuy porque consideramos que Morales es una extensión de este gobierno autoritario de Bolivia. Así que estamos haciendo gestiones en Salta y en Buenos Aires, consiguiendo casas. Hemos armado una guardia jurídica en Orán, que es el punto por el que pensamos que pueden ingresar los compañeros. Procuraremos acompañar a los que ingresan. En estas cosas hay que prepararse para que duren mucho tiempo pero esperando que dure el menor posible”, contó a Canal Abierto José Schulman, secretario nacional de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.

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Schulman descartó la posibilidad de acudir al próximo Gobierno para requerir su colaboración en esta gesta. “Somos un organismo de derechos humanos autónomo siempre, con gobiernos hostiles o con gobiernos amigos. No acostumbramos pedirles ayuda en ningún terreno. Somos de apoyar cuando hay que apoyar, pero no pedir ayuda”, señaló.

“Ojalá que el próximo Gobierno genere sus espacios, nosotros construimos los nuestros que se articulan con el movimiento popular. Estamos dialogando con los sindicatos. Hasta ahora lo hicimos con ATE, con el Sindicato de Prensa, con el de Judiciales de Río negro, con el de Prensa de Salta, por decir los primeros que puedo citar de memoria. Lo que queremos construir es un espacio del movimiento popular”, agregó.

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“Hay que tener en cuenta que los estados pueden recibir refugiados políticos, pero es un trámite complejo. Argentina tiene acuerdos migratorios con Bolivia bastante favorables, que todavía no pudieron destruir. De lo que estamos hablando es de compañeros que vengan sin dinero, sin trabajo, que no tengan para alquilar un hotel y no tengan como orientarse y se sientan perseguidos por los servicios de inteligencia bolivianos. A esos compañeros nosotros queremos ayudarlos, recibirlos y, si podemos, protegerlos”, concluyó Schulman.

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