Redacción Canal Abierto | La huelga contra la reforma previsional que impulsa Macron llega a su día 29 este jueves 2 de enero. Establece así un récord histórico para un bloqueo continuado a los transportes, y superó a las huelgas de 1995 contra otro intento de reforma a las jubilaciones.

Para el jueves 9 de enero, todas las centrales y sindicatos que sostienen la huelga “renovable”, los Gilets Jaunes (chalecos amarillos) y otros movimientos sociales y políticos, como la plataforma Francia Insumisa liderada por Jean-Luc Mélenchon, convocan a una huelga general de todos los sectores. Durante diciembre el conflicto se sostuvo principalmente gracias a la huelga de los gremios del transporte: ferroviarios, conductores de buses y trabajadores del metro, y los bloqueos en estaciones y depósitos de buses y en los ingresos a las refinerías. De continuar los bloqueos el combustible comenzaría a escasear en dos semanas.

El secretario general de la CGT, Philippe Martínez, convocó “a todos los franceses a movilizarse, ir a las manifestaciones e ir a la huelga” el próximo jueves.

“La huelga la llevan adelante principalmente los ferroviarios de la SNCF (Société Nationale des Chemins de Fer Français), los trabajadores de la RATP (Régie Autonome des Transports Parisiens) empresa que controla el metro y los buses de la región parisina: los conductores de metro y de buses. Esta es el ala dura de la huelga y los que marcan el camino. Si bien no es precisamente una huelga general, sino que en ciertos días se generaliza y hay movilizaciones y marchas convocadas por todas las centrales, esto ya ha ocurrido tres veces, es una huelga que se sostiene en el tiempo y es histórica. Desde 1995, no hay una huelga de este tipo en Francia, durante el gobierno de Alain Juppé quien tuvo que retroceder con el proyecto de reforma de jubilaciones con respecto a ferroviarios y trabajadores públicos”, sostiene Liliana Alderete, militante social residente en Normandía, quien participa del movimiento de los Chalecos Amarillos.

Desde su irrupción en octubre de 2018 el movimiento de protesta conocido como Chalecos Amarillos ha tenido picos de movilización y reconocimiento público con flujos y reflujos. “Si analizamos el contexto político y social de Francia tenemos que hacer una línea de tiempo: esta reforma de las jubilaciones es una continuación de la reforma laboral que se hizo hace dos años y medio en el gobierno de Francois Hollande. En ese momento hubo una resistencia enorme pero pasó, fue aprobada. Hoy el contexto es distinto, si hay resistencia al gobierno de Macron es porque el movimiento de los Chalecos Amarillos preparó el terreno para la resistencia a esta reforma. Este movimiento de reivindicación reúne a muchos que no están sindicalizados, desocupados, trabajadores de las pequeñas ciudades. Sin esas resistencias previas yo creo que no hubiesen aguantado tanto los ferroviarios. Este fin de semana, en las movilizaciones, se saludaron en un acto simbólico y público Philippe Martinez, líder de la CGT, y Jérôme Rodrigues, referente de los Gilets Jaunes”, señala Alderete.

El de los Gilets Jaunes fue en un primer momento un movimiento de indignados franceses pero se fue consolidando y tomando un camino de reivindicación de los no representados, condensando su identidad y construyendo un discurso más elaborado a la vez que se desprendió de algunos elementos facciosos que afloraron en algún momento.

La contra-reforma

El gobierno de Macron tiene tiempo hasta el 22 de enero para presentar al Consejo de Ministros el proyecto de reforma, para luego pasar al Parlamento. La letra del mismo se ha ido modificando levemente y maquillando aristas discursivas para conseguir el apoyo de los gremios y centrales reformistas como la CFDT (Confederación Francesa Democrática del Trabajo), la CFTC (Confederación Francesa de Trabajadores Cristianos) y UNSA (Unión Nacional de Sindicatos Autónomos). Del lado opuesto, la CGT, Fuerza Obrera, Solidaires y otros gremios van con los tapones de punta a la mesa de concertación con el gobierno citada para el próximo martes 7, exigiendo que se retire esta reforma y convocando a una movilización gigante y un paro general en todo el país para el 9.

Los puntos más urticantes para los trabajadores son:

  • elevación de la edad jubilatoria de 62 a 64 años.
  • eliminación de los regímenes especiales, en Francia existen 43 diferentes convenios jubilatorios con diferentes edades y condiciones.
  • no revisión de los conceptos de arduidad (trabajos pesados, tareas difíciles o en ambientes problemáticos) que fueron abolidos en 2017 y establecían regímenes de jubilación anticipada para algunos trabajadores.

“Quieren establecer un sistema de jubilaciones universal, sin tomar en cuenta los trabajos pesados como los que realizan los ferroviarios o los trabajadores del Metro. Eso lo esconden esgrimiendo un discurso de igualdad entre trabajadores y de equidad entre hombres y mujeres. El gobierno postula su propuesta como igualitaria pero a costa de perjudicar a toda la clase trabajadora. En su discurso de fin de año Macron sostuvo que sigue adelante la reforma y casi no se hizo cargo del mes de conflicto sostenido”, destacó Alderete.

Emmanuel Macron sostuvo en su discurso: “La reforma de las pensiones es un proyecto de justicia y progreso social que se concretará. Escucho los temores que están surgiendo. Y espero que el Gobierno encuentre un camino hacia un compromiso rápido con las organizaciones sindicales que lo desean”.

Larry Fink, CEO de BlackRock, junto a Emmanuel Macron en el palacio del Eliseo en Paris.

Obviamente los beneficiarios de esta reforma serán los bancos y los fondos de inversión que impulsan el sistema de capitalización que les permitirá manejar una ingente cantidad de recursos que hoy gestiona el Estado francés. El gigante financiero BlackRock, dirigido por Larry Fink, es el que se menciona como uno de los principales inversores en la campaña presidencial de Macron e impulsor y futuro beneficiario de la reforma… si logran llevarla a puerto sin incendiar Francia. En un claro caso de pornografía política, el presidente de la filial francesa de este fondo de inversión, Jean-François Cirelli, recibió de Macron la Legión de Honor este fin de año.

Consenso social

“En las últimas horas, Phillipe Martinez sostuvo que la CGT está en pie de lucha y Melenchon dijo que ‘estamos en pie de guerra, Macron quiere guerra con nosotros’. Los cheminots (ferroviarios) no van a dar el brazo a torcer y están saliendo fortalecidos. Hubo encuestas para desprestigiar la lucha pero la gente los apoya, la gente está muy informada y sabe que esta reforma la va a perjudicar. Hay una aceptación de la sociedad de la lucha y los métodos”, sostiene Alderete. Es destacable ya que Francia estuvo casi paralizada durante el período de vacaciones por las fiestas navideñas y de año nuevo debido al paro de transportes.

“La sociedad está muy politizada. Cuando yo llegué hace cinco años la población no estaba politizada, luego de la irrupción de los Gilets Jaunes y de la reforma laboral, la población se politizó: discute, habla, charla de los temas, y los chalecos amarillos son una referencia y claramente antineoliberal”, concluyo Liliana Alderete, quien como migrante milita en Francia por obtener derechos y porque no se reduzcan los de quienes ya los han conseguido con años de batallas gremiales y sociales.

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