Por Mariano Vázquez | Cuando David Choquehuanca le avisó a Evo Morales en México que sería sí o sí candidato a presidente, se avizoraba una fractura en el MAS. Luego, las bases aymaras proclamaron al ex canciller de Morales como su candidato, mientras sectores del proceso de cambio advertían que la política nacional no se puede tejer desde el exterior. Parecía que el líder indiscutido tendría una dura tarea para imponer una fórmula competitiva en un marco aciago, de persecución y cárcel, impuesto desde el golpe de Estado del 10 de noviembre de 2019.

A primera vista, parece que Morales logró la fórmula del consenso: una figura que interpelara a las clases medias urbanas, y otra que contentase al voto indígena-campesino-originario. Se trata de dos ex ministros de Evo, las autoridades con más años a su lado y, posiblemente, las de mejor imagen.

Héctor Arce Catacora fue ministro de Economía y Finanzas Públicas de Bolivia desde 2006 hasta mediados de 2017, cuando debió abandonar el cargo afectado por el cáncer y cuyo cargo retomó, tras vencer a la enfermedad, el 23 de enero de 2019 hasta la fecha del golpe. Su gestión ha sido elogiada nacional e internacionalmente, la economía boliviana creció de manera sostenida con una suba anual promedio del Producto Bruto Interno (PBI) del 5 por ciento.

Te puede interesar: VIDEO | Crecimiento económico en Bolivia: “Antes había que pedir permiso al FMI”

David Choquehuanca fue la cara internacional del proceso de cambio. Ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia desde 2006 a 2017. Líder indiscutido de las bases aymaras, y promotor de la cosmovisión de los pueblos originarios.

El binomio del MAS refleja dos voluntades que podían haber escindido al MAS. La del exilio (argentino) y la del Pacto de Unidad (boliviano), que son las organizaciones de base que históricamente apoyaron los 14 años de gobierno de Evo Morales. La fórmula Arce-Choquehuanca parece garantizar, por el momento, la unidad, escenario que por el contrario, aún no pueden afianzar los sectores conservadores.

Los aspirantes de la derecha vernácula no logran pactar un candidato de concordancia. Varios son los aspirantes.

Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana, quien obtuvo el segundo lugar en las elecciones del 20 octubre pero que ha optado por un perfil bajo respecto a otros emergentes del quiebre constitucional de noviembre.

De esa emergencia golpista aparecen Luis Fernando Camacho y Marco Pumari, referentes de los Comités Cívicos de Santa Cruz y Potosí, respectivamente, y de las figuras más visibles de la sedición callejera-policial-militar.

Un halcón de la política boliviana y con vínculos aceitados con los Estados Unidos es Jorge Quiroga, quien también se lanzó a las presidenciales de mayo.

También anunciaron que juegan Chi Hyun Chung, pastor evangélico que sorprendió al obtener el 9 por ciento de los votos el 20 de octubre, y el gobernador de La Paz, Félix Patzi, que aspira, aunque sin chances, a captar el voto de las bases aymaras.

Un catalizador del arco derechista en Bolivia es la actual presidenta de facto, Jeanine Añez, quien con puño de hierro, represión, encarcelamiento y miedo ha logrado superar el 10 por ciento en las encuestas. Ella dice que no jugará en este llamado a elecciones, ¿será así?

Le espera un aciago camino al binomio del MAS. El propio Choquehuanca y Andrónico Rodríguez (quien también sonaba como presidenciable), joven campesino, politólogo, vicepresidente de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, segundo de Evo en esta poderosa organización cocalera, deberán domar al “potro masista” para que no se desboque y llegue unido al 3 de mayo.

Aunque el Tribunal Superior Electoral (TSE) no proscribió al MAS-IPSP como sigla electoral, este será atacado sin pausa ni decoro por el gobierno de facto, la justicia adicta y los medios masivos.

Hoy, 593 ex funcionarios de Morales están siendo perseguidos y encarcelados, los derechos humanos se violan a diario sin pudor, hay grupos irregulares de choque que aterrorizan a los militantes del MAS y la amenaza de sedición cae sobre cualquier que opine en contra del régimen inconstitucional.

Arce se encuentra en la Argentina, ¿tendrá garantías para hacer campaña en Bolivia el artífice del milagro económico boliviano pero que carece de organizaciones de base que lo respalden?, ¿Evo Morales podrá contener las voces disidentes, que ya son múltiples, y ejercer la jefatura de campaña a 2250 kilómetros del centro político boliviano?

La criminalización del MAS y el deseo del Pacto de Unidad de que Choquehuanca sea el candidato presidencial auguran un escenario de arenas movedizas de aquí al 3 de mayo.

Recibí más periodismo de este lado

Nuestros temas