Redacción Canal Abierto | A raíz de un golpe de Estado, y previa travesía clandestina y escala en México, el 12 de diciembre pasado el presidente de Bolivia Evo Morales arribó a la Argentina.

El líder del Movimiento Al Socialismo (MAS) llegó acompañado de cuatro funcionarios de su máxima confianza: el vicepresidente, Álvaro García Linera; el canciller, Diego Pary Rodríguez; el embajador de Bolivia ante la OEA, José Alberto Gonzáles; y la ministra de Salud, Gabriela Montaño.

Hoy en Buenos Aires junto a Evo, la joven médica que conduce la cartera sanitaria desde el 23 de enero de 2019 también supo presidir la Cámara de Senadores de Bolivia durante 2012 y 2013 y la Cámara de Diputados desde 2015 hasta 2018. En su rol parlamentario, Montaño destacó por haber impulsado la ampliación de las causales legales del aborto, así como de la Ley de Identidad de Género, norma que puso a Bolivia a la vanguardia en cuánto a legislación internacional para proteger los derechos de los colectivos LGTB.​

En esta entrevista exclusiva con Canal Abierto, Gabriela Montaño hace un análisis de la fórmula Luis Arce – David Choquehuanca del MAS para las presidenciales de mayo y denuncia la “persecución política y judicial” contra dirigentes y militantes. Además, la dirigente responde a las críticas de un sector del feminismo contra Evo Morales y advierte sobre los retrocesos en materia de políticas públicas por parte del gobierno de facto de Jeanine Áñez.

¿Qué opinas de la fórmula presidencial del MAS?

La de Luis Arce – David Choquehuanca es una fórmula de unidad, de sectores indígenas y no indígenas, del campo y la ciudad, trabajadores y clase media.

Y creo que en este momento ese es el factor más importante: porque sin unidad de todos los sectores populares y del Movimiento Al Socialismo, las características individuales de un candidato hacen agua.

Se trata de una consolidación del proceso de cambio en Bolivia como se venía gestando. La fórmula garantiza la continuidad de un quiebre con las políticas neoliberales, las privatizaciones y un pasado de empobrecimiento de las grandes mayorías bolivianas.

Luego del golpe hubo muchas denuncias de persecución contra funcionarios del MAS y militantes. En este contexto, ¿están dadas las condiciones para una campaña electoral?

Las condiciones para la campaña no están 100% garantizadas. No es que hubo persecución política en las primeras semanas tras el golpe, sigue habiendo persecución política y judicial de dirigentes sindicales, líderes políticos, hombres y mujeres que hemos apostado por defender a los más pobres de nuestro país. Eso no ha cambiado. Es más, se ha profundizado sobre nuestras familias.

No puede haber elecciones limpias, transparentes y libres en Bolivia si no garantizan las libertades y derechos democráticos, como la libertad de expresión, hoy muy restringida. El gobierno golpista acaba de cerrar 53 radios comunitarias por el simple hecho de que no reproducen la campaña publicitaria oficial.

Entonces, en caso de ganar, incluso podría ser difícil un potencial traspaso de gobierno…

Hay que ir resolviendo los desafíos paso a paso.

En primer lugar, creo que el MAS va a ganar las elecciones en mayo, tal como sucedió en la primera vuelta de octubre. De hecho, en las últimas semanas todas las encuestas privadas mostraban que -aún sin candidato resuelto- era el partido con mayor intensión de voto.

No es un escenario sencillo. Sin embargo, entre los elementos que podrían mejorar la calidad del proceso democrático, se podrían incluir organismos internacionales como veedores electorales. Y no sólo la OEA, coparticipe del golpe de Estado contra Evo.

¿Ya hubo propuestas para que otros organismos internacionales fiscalicen la elección?  

Desde el primer momento en que anunciaron los nuevos comicios, Evo Morales invitó a la ONU y centros especializados para que participen. Es algo que vamos a seguir impulsando.

En numerosas entrevistas te reconoces como una militante feminista. ¿Qué opinas de las críticas post golpe que caracterizaban a Evo Morales como un misógino y machista?

Lo avanzado en el gobierno de la Revolución Democrática y Cultural es inmensamente importante para la historia de Bolivia y el continente en términos de consagración de derechos de las mujeres. Somos uno de los países del mundo que más ha avanzado en términos de participación política de las mujeres. Son conquistas que tenemos que proteger de los golpistas, que tienen posiciones mucho más conservadoras.

Con Carlos Meza, Camacho o Jeanine Áñez, jamás se hubiera podido avanzar como lo hicimos en este aspecto durante los últimos 13 años. Tampoco hubiéramos avanzado en medidas integrales, en materia económica, social, de salud o educación.

¿Pueden llegar a abrirse canales de diálogo y negociación con otros espacios políticos de cara a las elecciones presidenciales?

Es prácticamente imposible que nosotros, como Movimiento Al Socialismo, tengamos algo que pactar con los golpistas. Esto incluye a Carlos Meza, Camacho, Jeanine Áñez y todo su equipo de trabajo.

Por supuesto, en tanto espacio de debate político y negociación –siempre y cuando haya voluntad de ambas partes-, luego habrá que ver cómo será la composición de la Asamblea Legislativa Plurinacional. Cuando me tocó presidir las cámaras de Diputados y  Senadores, siempre busqué el diálogo para generar acuerdos con la derecha. En la mayoría de los casos, estos siempre se negaron a debatir.

¿Cuál fue la gestión del gobierno de facto de Jeanine Áñez en salud?

Estoy muy preocupada por distintas informaciones que nos llegan de Bolivia, entre otras cosas la suspensión del bono Juana Azurduy, un mecanismo de redistribución de recursos para los sectores más vulnerables y control sanitario. Estamos hablando de embarazadas que hasta el momento recibían una ayuda económica, a condición de realizar controles prenatales y a los recién nacidos. Se trata de un programa que es fundamental para la promoción de partos institucionalizados (llevados a cabo en centros de salud), el seguimiento del estado de salud de las mujeres y sus bebes.

Por otra parte, sabemos que la derecha siempre pone el recorte del déficit fiscal por encima de las políticas sociales. Por eso, es lógico que se esté dando un recorte de prestaciones del Sistema Único de Salud.

¿Te ves formando parte de un futuro gobierno del MAS?  

Nunca he pensado la política en términos personales, y tampoco lo haré ahora. Desde donde me toque estar, aportaré en lo que sea necesario.

Para mí hoy lo importante es la consolidación de un equipo de trabajo que estará a la cabeza de la fórmula presidencial Luis Arce – David Choquehuanca, dos de los ministros que más tiempo han estado en el gobierno de Evo Morales. Son dirigentes con una gran experiencia que garantizan las políticas públicas que hoy necesita Bolivia.

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