Redacción Canal Abierto | Sobre fines del año pasado apareció Piel, cuarto trabajo discográfico de Acorazado Potemkin, trío formado por el cantante y guitarrista Juan Pablo Fernández, el bajista Federico Ghazarossian y el baterista Luciano “Lulo” Esaín.

El disco contó con el apoyo del Instituto Nacional de la Música (INAMU), desde el plan de subsidios mediante el cual el ente fomenta la actividad. Además de las distintas plataformas digitales, y tal como hicieran desde su primer trabajo, Piel puede descargarse libremente desde la página oficial del grupo.

“Llegamos a Piel porque el año pasado nos salió un subsidio del INAMU para grabar. Ahí empezamos a acelerar los procesos de composición, de ensayos. Nosotros veníamos sacando discos cada tres años y esto nos cambió el lugar desde el que nosotros veníamos trabajando, que parábamos de tocar seis meses para componer y hacer los arreglos de los temas. Esto fue todo muy rápido. Estuvo bueno porque nos cambió un poco la impronta de trabajo”, cuenta Ghazarossian.

Luciano Esaín: Ya veníamos pensando en sacar el siguiente disco en dos años y no en tres. Y en 2018 nos salió el subsidio para poder laburar todo el disco durante el 2019.

Juan Pablo Fernández: Teníamos toda la plata para poder empezar la grabación. Para nosotros era muy importante, era bastante plata. El disco después terminó saliendo más caro, pero por suerte el sello también acompañó.

Con el subsidio tenés que rendir las cuentas de los gastos que tuviste, presentar facturas en tiempo y forma y presentar un CD con el material que estuviste trabajando. Previamente se hace un presupuesto, nosotros cumplimos con esos gastos y a la vez nos sirvió porque nos puso una fecha que era en la que había que presentar el material.

 

El disco, sucesor de Mugre, Remolino y Labios del río, se gestó en momentos en que Acorazado Potemkin se encontraba con presentaciones por la celebración de sus primeros diez años arriba de los escenarios, lo que obligó al trío a convivir esos dos momentos distintos en la dinámica de una banda musical.

“A partir de ahí fue integrar al laburo de la banda, de momentos de introspección, laburo de ensayo, prepararse para la maqueta”, cuenta Fernández. Y agregó: “Esto nos obligó a confiar en nosotros y en el proceso de trabajo. Fue plantear qué tenía que salir y en qué fecha, así que empezamos a ensayar para lograrlo. A partir de ahí, fuimos cumpliendo etapas. Si falta terminar una letra, grabábamos la melodía sin la letra; si faltaba una estrofa o el final de un tema, se grababa sin eso. Así que íbamos acotando las partes a resolver primero y eso nos obligó a otro trabajo que era escuchar el demo de la maqueta y repensar las canciones en función de la grabación definitiva”.

Luciano «Lulo» Esaín (Foto: Ale Pihué)

LE: Desde el principio pensábamos en canciones con espacios. Al estar haciendo canciones nuevas en medio de tocar, que es estar en medio del quilombo, estaba bueno generar espacios también como contraste a la actividad de la banda el resto del tiempo.

JPF: Eso ayudó a pensar algunos temas distintos. Ya estábamos tocando lo otro. Y cuando una banda saca un material nuevo y lo empieza a tocar, con el correr de un año tocando eso en distintas ciudades, te encontrás mezclando los temas viejos con los nuevos. No queríamos que el material anterior se nos agotara, así que teníamos ganas de hacer material nuevo. A partir de ahora, el tiempo dirá qué queda en el repertorio de la banda o cómo lo recibe la crítica.

LE: Veníamos escuchando algunas cosas en el auto y yo pensaba “quiero que las batas suenen así”, con ese sonido ambiente, en el que ese espacio físico se escuche, más que llenar el laburo de violas, como que incluso en los temas más cancioneras, como Calesita, A tiempo o A la encandilada tienen su parte de espacio y de lugar.

FG: Los temas tienen también una cosa medio de rompecabezas. Hay tenas en los que cada uno entra en una negra diferente del compás y en un momento nos juntamos y después aparece toda esa parte que se desarma. Ahí se generan distintos tipos de ansiedades queriendo que esos instrumentos se integren, cosa que a lo mejor pasa recién en el estribillo y luego se vuelve a desarmar. Eso genera una aritmética medio loca, que es la que termina generando los espacios de los que habla Lulo.

LE: Eso se nota mucho en María, Sheriff y El arca que son los temas en los que la búsqueda de espacio quedó mejor lograda. En esos temas se escucha el grano de cada sonido y del laburo de las voces. Ahí está esa impronta de la búsqueda de espacio que veníamos buscando.

 

Al demás del trío, a lo largo de los tracks de Piel pueden escucharse los aportes de la violinista Christine Brebes, la tecladista Elbi Olalla y de Mariano “Manza” Esaín, quien además de ocuparse de la producción artística, tocó teclados y guitarras en algunos temas. Este trío de invitados ya había colaborado con la banda en Labios del Río, su disco anterior.

Federico Ghazarossian (Foto: Ale Pihue)

FG: A diferencia de otros discos, en este no hay voces invitadas. Sí repetimos lo de incluir instrumentos acústicos, salvo Christine que grabó todos violines eléctricos, a diferencia del disco anterior en el que había un combinado de acústicos y eléctricos. Elbi está viviendo en Barcelona y nos mandó una pianola grabada allá. Siempre vamos a lo que nos pide el tema, porque cada tema va pidiendo los sonidos y acá nos pedían eso.

 

¿Cómo convive la apuesta por el concepto de disco en momentos en que las plataformas de streamming están haciendo que muchos artistas se vuelquen al lanzamiento de canciones sueltas?

LE: Una cosa es el concepto de disco físico y otra el concepto de disco como conjunto de temas atravesados por un hilo conductor emocional o temporal, ese no creo que se pierda.

FG: Es como el concepto de libro. Vos estás narrando una historia x en un momento x, que en este caso somos tres personas en un momento x de la vida y del tiempo. Ahí está el concepto primario.

JPF: Nosotros seguimos haciendo cosas y vamos a seguir haciendo cosas. En algún momento vos venís pensando tenés idea de melodías en la cabeza o de líneas para letras. Eso lo venís guardando hasta que en un momento parás a ver que tenés. Y ahí te encontrás con algunas letras que son mas personales, otras más urgentes o que pueden responder a determinada cosa que leíste.

Musicalmente pasa lo mismo. El tema Umbral sale a partir de que veníamos escuchando a los Rolling Stones, sobre todo la época de Majestades Satánicas y nos gustaba el sonido. Umbral linkea con eso, aunque a lo mejor no termine sonando así.

Pero hay un momento en el que trabajar sobre una canción y la grabación de un disco te saca de la urgencia cotidiana. Nosotros no somos de laburar sacando un tema por año o dos temas cada x tiempo o juntarnos con otro sacar un tema y moverlos por las redes. Me parece que está bueno correrse un poco de esas urgencias. Eso pasa también con las letras, nunca hablás de lo que pasó ayer, aunque siempre se cuelan cosas. Hay una búsqueda de que la banda siga teniendo un ritmo y una temática propios que siempre van a estar mechadas con las cosas personales y las cosas que pasan alrededor.

LE: También al abordar este concepto de espacio, no podes laburarlo en un tema solo, sino que necesitás una cantidad de lugares en los que explayarte y desarrollar todas esas ideas en la cabeza. Si le preguntás a cualquier músico que tiene en la cabeza, seguro te va a decir que está todo el tiempo cantando voces, pensando arreglos y climas; o vas por la calle y algo te dispara un pedazo de letra que se convierte en una canción nueva. Al momento de empezar a componer, empezás a bajar todo eso. Ahí nos mostramos las cosas que tenemos y van saliendo los temas. ¿Vamos a volcar todo eso en dos temas para cumplir con lo que alguien dice, que supuestamente hay que hacer que es sacar dos canciones cada tanto tiempo?

También hay quien puede llegar a pensar que una banda con un repertorio de 40 a 50 canciones para que necesita sacar 11 canciones más. Quizá sea para terminar de desarrollar un concepto o una cantidad de ideas que están dando vueltas en las cabezas. Por ahí después al vivo no llega todo. Los Rolling Stones sacan discos enteros y en vivo tocan dos o tres. Me parece que está bueno defender el concepto de disco.

Juan Pablo Fernández (Foto: Ale Pihué)

JPF: Incluso en esta época de redes. Tengo ganas de escribir algo y por ahí hay cosas está bien que se pierdan o se olviden en un posteo,que sea sólo una reflexión que tuviste para un tweet. Pero hay otras que uno cree que están buenas para que queden en un disco. Esta idea me gustaría trabajarla. Ahí uno compromete a sus compañeros que a su vez traen lo suyo. Hay algo de atesorar un momento, algo que después vas a sostener y defender porque sentís que te representa.

LE: Además una de las cosas más divertidas de tener una banda de rock es hacer las canciones.

JPF: Y entrar a grabar es un momento hermoso.

 

Los 11 temas del disco están firmados por la banda, sin discriminar quien compuso las letras o aportó la música inicial. ¿Qué implica esta decisión?

JPF: El laburo de la banda es igual, esta vez Lulo trajo ideas de temas, pero los laburamos como siempre. Esto tenía que ver con corregir las burocracias de SADAIC, por la cual el que hace la letra cobra más, aunque el laburo sea el mismo y estemos todos en el mismo barco.

LE: Me animé a traer canciones. Uno es celoso de su trabajo. Por más que me suba al escenario y haga una cantidad de payasadas importantes, también hay como una vergüenza por mostrar lo que hacés. Planteé que tenía esas canciones hace tiempo. «Traelas» me dijeron. «Pero no tienen letras», les dije. «Hacelas». «No las voy a hacer, haganlas ustedes» (risas).

FG: A veces traemos temas acá a la sala que se desarman y rearman desde otro punto de vista. Así se armaron los tres discos anteriores. Lo que hicimos ahora fue blanquear eso para quedar todos iguales.

JP: De hecho hay veces que Lulo me ha planteado meter determinada cosa en la viola y yo a él arrancar otro tema con un arreglo de batería.

LE: A lo sumo es un color más a las formas de las cosas. Porque después siempre uno termina apropiándose de los temas de los demás. «A la encandilada», María o los punks del primer disco los siento propios. Pasan a ser temas de Potemkin,

JPF: Es lo que pasa también con los covers. Para poder laburarlos te los tenés que apropiar. Son muchas horas de trabajo como para que haya compartimentos estancos en los que digamos ahora hacemos un tema de uno o de otro. Los temas son de todos.

 

Las letras combinan momentos más reflexivos, con temas de desamores y otros con posicionamientos sociales, como Pank o Vecino. ¿Cómo se labura ese aspecto de la obra?

JPF: la banda trabaja con lo que le pasa. Si vos estás preocupado con algo, tenés un problema personal, te echan del trabajo o estás contento porque tus chicos crecen o te enamoraste… todo eso se mete. Hay cosas que vas linkeando y lo que termina pasando siempre es que es un espacio de reflexión, es algo inevitable.

En general le escapamos a las declaraciones muy tajantes porque la mayoría de las veces son cosas personales que devienen políticas o preguntas íntimas que devienen sociales.

FG: También es trabajar lo que pasa en el momento. A mi a veces me quedan frases que me dan mucha bronca o mucha alegría y empiezo a trabajar con eso. Después se te cuela todo lo que vivíste este año, cosas que vas soñando o cosas que te acordaste de hace 15 años.

LE: Son distintos mundos. Hay veces que parece que estas hablando de los otros y otras veces que estás hablando de los mundo interiores de cada uno. Son las cosas sobre las que se explayan las bandas y las maneras en las que se plasman en la canción, pero también como la toman los que las escuchan. Entran en juego un montón de cosas y otras músicas que los que nos vienen a ver escucharon.

JPF: Por ejemplo, el vecino como palabra y como figura fue una cosa muy usada por el macrismo como para vincularse con el votante de a pie. A ese votante de a pie le hacemos preguntas, ¿qué te pasa con esto? Pensamos en ese tipo de 50 años que es la edad que ya tiene uno, que ya tiene hijos y que uno también ya empieza a ser parte de un sector social, así que también es una pregunta a nosotros: ¿en qué quedaron de esas preguntas y posturas de antes? Es como un espejo que va y viene. También hay algo que está bueno en esto de correrse de la urgencia y que quede la pregunta flotando. Porque esa pregunta no va a tener respuesta, ni nuestra ni desde lo social.

 

¿Se puede vincular a este vecino de Piel con aquel facho que amasaba pan allá por Remolino?

JPF: No queremos ser de esos músicos que están todo el tiempo mirándose el ombligo. Nos pasan coas todo el tiempo. Nos invitan a tocar a determinado festival solidario o a participar tal movida. Entonces cuando sos permeable a que esas cosas te interrumpan el trabajo y te hagan pensar distinto lo que hacés, terminan dándole la vuelta y siendo parte de la obra también.

Por ejemplo, INAMU pone una condición que es hacer una actividad social. Así que fuimos a la Villa 31 y terminamos tocando en una escuela del Polo Educativo Mugica con los chicos de ahí. Hicimos una especie de taller contando como armamos las canciones, Son esas cosas que te atraviesan y te obligan a ponerte en otro lugar. No se si forma parte de algo a nivel artístico o estético de la banda, pero si de que estamos todo el tiempo con la puerta abierta y con las preguntas encima.

Entonces te cruzás con un tipo que te vende un pan riquísimo, pero está todo el tiempo hablando de la delincuencia, los ladrones, la subversión. Y lo tomás como algo que está en la sociedad. Y vuelven las preguntas: ¿cómo no hago yo para no reproducir esto?¿Cómo hago para no elegir esto?Y si lo elijo, ¿como me mancho o involucro?

¿Cómo se completa el concepto de Piel desde el arte gráfico, en el que hay una bolsa de residuos con lo que pareciera ser una persona dentro?

FG: Eso lo trabajó Sebastián Santana, que hizo el arte gráfico de los discos anteriores. Lo que hacemos es mandarle material, las letras, las maquetas y empezamos un intercambio fluido de ideas. En esta oportunidad, terminó siendo una estatua embolsada. Estaba bueno el concepto de Piel a partir de algo encerrado en una bolsa. Yo no sé que hay adentro tuyo y vos tampoco. Sabemos que tenemos órganos y cosas. Así que ahí la piel funciona como una contención de algo.

JPF: Otra idea es que es una frontera, que delimita un adentro y un afuera. Siempre hacemos lo mismo: trabajamos los temas y en el momento de la mezcla ver qué conceptos hay dando vueltas para darle el nombre al disco. En este caso nos gustaba piel, porque estaba en varios temas, nombrada en varios contextos. Y Sebastián trajo esta propuesta y nos pareció que iba así. Porque había varias cosas, por un lado esta dualidad de adentro y afuera, pero también está la piel como caricia, como textura…

FG: El color de piel…

 

La presentación en sociedad de Piel ocurrirá este viernes, en una noche en la que la banda compartirá con Mariana Päraway el escenario de Niceto. A pesar de ser el lanzamiento oficial en vivo, no será la primera vez que todos los temas del disco suenen sobre un escenario.

“Habíamos tocado dos temas y alguno más en otro show. Así que necesitábamos pasar una vez en vivo antes de la presentación que es esta. Eso lo hicimos en la última presentación del año pasado, en Detroit de Morón”, explica Esaín.

JPF: Hay muchos temas que la gente nunca escuchó en vivo y nosotros mismos tampoco sabemos que vuelve. Eso es algo lindo también. La presentación del disco tiene algo particular. Son como hitos. Todo lo que hablamos antes del disco como hecho estético de la banda, también hay algo que pasa cuando sale y vemos lo que vuelve, cmo lo recibe la gente. Eso es algo que empieza ahora en Niceto y en un montón de shows que va a haber.

FG: Mugre fue un disco que después de tocarlo más de un año en la calle, más que grabarlo fue un disco que se escupió. Los otros tuvieron también un trabajo. Pero tampoco está mal asumir el tiempo que te va encaminando las formas. No hay que volverse loco porque vos pensás otra cosa, pero de pronto vas encontrando formas diferentes. Y no es por nada eso. Esta es la segunda vez que vamos a tocar todos los temas juntos y va a ser asi todo el año.

JPF: Además después van apareciendo matices diferentes a los de la grabación, que nos van armando como combinar estos temas con otros.

LE: Tenemos mucha expectativas porque estamos tocando los temas nuevos, orgullosos de cómo quedó el disco, como suena, las palabras que recibimos de las personas que lo van escuchando. Así que nos da ansiedad de mostrarle a la gente lo que hicimos.

Foto: Ale Pihué
El show del viernes será el puntapie inicial de una gira que en los próximos meses los llevará por Córdoba (7 de marzo), Junín (20 de marzo), La Plata (4 de abril), Trelew (10 de abril) y Comodoro Rivadavia (11 de abril).

 

¿Cómo es la experiencia de una banda por fuera del mainsteam cuando sale de su hábitat natural?

LE: Muy buena. En la ciudades el que escucha rock escucha Acorazado, Mal Momento, Babasónicos, Masacre, Estelares… Pero también están los que escuchan heavy metal, pero como es público de rock también se acerca.

JPF: Nosotros viajamos mucho y tratamos de ir a donde podamos. Siempre nos encontramos mucho cariño. Además con las redes y las descargas libres que siempre dejamos de los discos quien te va a ver ya conoce lo que hacés.

 

Foto principal: Albi Albarez

Recibí más periodismo de este lado

Nuestros temas