Redacción Canal Abierto | Cristian Moreno Garzón era colombiano y había venido a nuestro país en 2019 a realizar un posgrado de veterinaria en la UBA. Por cuestiones de cercanía, no sólo con la casa de altos estudios sino con quien oficiaría de tutor, se instaló en una pensión en La Plata. Allí fue detenido por la policía bonaerense el 20 de diciembre pasado, a raíz de llamados de gente del lugar ante un brote psicótico que sufrió Moreno Garzón.

Desde entonces, y hasta su fallecimiento el miércoles 19 de febrero, padeció un calvario del que formaron parte la policía, la justicia, el sistema penitenciario y el sistema de salud.

Ante el llamado desde la pensión, la policía hizo caso omiso del estado en que se encontraba y, en vez de llamar a una ambulancia, lo retuvieron en la Comisaría 2ª de la capital bonaerense, donde fue atendido por un médico policial que no registro correctamente la situación y permitió su estancia en la dependencia policial.

Un día después, la UFI 15 le tomó declaración sin presencia de un abogado. Moreno Garzón se negó a declarar. Entonces fue derivado a la guardia de salud mental del Hospital Alejandro Korn, donde el personal constató su estado, pero lo llevó de regreso a la comisaría.

Tras la intervención del Juez de Garantías Guillermo Atencio, Moreno Garzón fue trasladado a la Unidad Penal Psiquiátrica Nº34 de la localidad de Melchor Romero. Allí recibió una fuerte golpiza, que las autoridades del penal adjudican a otro interno. Esta situación, que se encuentra bajo investigación penal para determinar lo realmente ocurrido, no los eximiría de su responsabilidad sobre la integridad de Moreno Garzón.

Cuando la Comisión Provincial por la Memoria tomó conocimiento del caso, en enero de este año, comenzó a asesorar a su madre, que vino desde Colombia a acompañar a su hijo con los trámites judiciales y gestiones ante el consulado de su país. A partir de esta intervención, el joven fue sobreseído por la Jueza de Garantías Marcela Garmendia. A los pocos días, Cristian perdía la vida, producto del mal manejo de las dependencias estatales desde el minuto uno.

Consultado por Canal Abierto, el Director Ejecutivo de la CPM Roberto Cipriano manifestó que “es muy común que personas que sufren algún tipo de descompensación o sufre algún padecimiento mental y alguna persona ve en la calle en alguna situación que denota su estado, llamen a la policía. Lejos de llamar a una ambulancia como un abordaje que tiene que hacer el Ministerio de Salud con sus dependencias, termina interviniendo la policía, que lo que hace es llevarlas a las comisarías”.

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Sobre la situación puntual del caso, Cipriano señaló que “a este joven tendrían que haberlo llevado al hospital de Melchor Romero, donde podría haberse compensado y tratado rápidamente. Al hacer todo mal e intervenir distintas instancias gubernamentales que no lo trataron de manera adecuada, la consecuencia es la muerte”.

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Y agregó: “En general las guardias no son receptivas a estos pacientes. En general los rechazan aduciendo que no tienen condiciones para internarlas cuando están en una situación crítica, que es lo que deben hacer: abordar el caso, internarlas, intervenir para bajarlos y sacarlos del cuadro en el que se encuentran y recién después ver donde derivarlas de acuerdo al cuadro que presentan”.

«No hay una política integral sanitaria respetuosa de la ley de salud mental en este caso. Son todos lugares muy deficientes, porque termina prevaleciendo el paradigma del manicomio. El único tratamiento es el aislamiento, la sobremedicación, la sujeción mecánica»

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“Para darnos una idea, en el 2018 en el Sistema Penitenciario fallecieron 4 detenidos de cada mil y en los neuropisquiátricos de la provincia de Buenos Aires fallecieron 35 de cada mil”, explicó Cipriano.

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“Es indispensable que con carácter de urgencia que en la Provincia de Buenos Aires se aplique efectivamente la Ley Nacional de Salud Mental. La provincia no tiene una ley que se adecue a la ley nacional, cosa que sería importante sancionar. Hay que cambiar el paradigma del manicomio y que dejen de existir”, concluyó.

 

 

 

 

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