Redacción Canal Abierto | Ante el avance de la pandemia mundial del coronavirus COVID-19, el mundo se ha llamado a cuarentena. En Argentina, el Gobierno dictó medidas como la suspensión de clases, licencias para las personas en grupos de riesgo, cierre de fronteras, y la cesación de trenes y colectivos de larga distancia. El lema “Quedate en casa”, resuena cada día más fuerte. Pero, ¿qué pasa con la gente que vive en la calle?

Sólo en la Ciudad de Buenos Aires, más de 7.200 personas se encuentran en situación de calle. De esta cantidad, mucho menos de la mitad duerme en albergues o paradores. Ante esta pandemia “no tienen muchas alternativas, están expuestos todo el tiempo tanto al dengue como al coronavirus. Ante cualquier situación viral no hay manera de seguir ninguna de las indicaciones que están dando por televisión, ni el gobierno de la Ciudad ni el Gobierno nacional. No hay forma de aislarse, de mantener una higiene en las manos o en el cuerpo porque no hay lugares habilitados para eso”, contó Horacio Ávila, de Proyecto 7 a Canal Abierto.

Esta exposición a todo lo que circula en la calle hace a esta población mucho más vulnerable. Es un grupo de riesgo, pero no por factores como la edad, y parece no haber medidas para ellos. “Hay una cantidad importante de cuerpos con inmunodeficiencias, enfermedades crónicas, patologías como diabetes, cardiopatías, VIH, que a veces en una sola persona encontramos todos esos problemas a la vez. Ni hablar de lo que son afecciones pulmonares. Hay muchos con EPOC, y debemos recordar que los últimos tres años fueron muy duros en relación a TBC (tuberculosis) que dejaron complicaciones pulmonares en general”, dijo Ávila.

Las neumonías están presentes todo el año, incluso durante el verano, y el porcentaje de muertes por tuberculosis es mucho más alto que el del coronavirus. Si a esto se suma el cierre de comedores y merenderos, la situación para quienes hicieron de la calle su hogar empeora.

Proyecto 7 coordina tres centros de integración en Barracas y Parque Patricios. Como su eje principal de trabajo es la salud, se encuentran reforzando las cuestiones de higiene. En cuanto a medidas, ya elevaron el pedido al gobierno de la Ciudad para adelantar el Operativo Frío, y que se extremen las medidas sin focalizar en los dispositivos que ya están armados. En estos, la gente ya está contenida, con sus historias clínicas armadas y con algunos casos ya resueltos.

Al respecto, Ávila destacó: “Pedimos que se trabaje más con las ranchadas, que se coloquen baños químicos en determinados puntos de la ciudad y que se habiliten lugares de higiene para los que no están albergados en lugares concretos”.

En cuanto a las medidas anunciadas desde el Gobierno, el integrante de Proyecto 7 subrayó: “En principio esperamos que se refuerce que la gente no esté en situación de calle directa porque donde haya un solo foco no localizado en las ranchadas va a ser imposible de parar. Hay una cuestión clara en la situación de calle y es que son bastante reacios a ir a los hospitales. En la mayoría de los casos se aguanta hasta que ya no queda otra, o hasta que la ambulancia del SAME los levanta y los lleva al hospital porque no está ni en condiciones de levantarse”.

Y finalizó: “La gente en situación de calle siempre es una población muy olvidada. Esto también nos pasó con la influenza H1N1 y con todas las situaciones de epidemia que hay o con los tres años de TBC. Siempre se toman medidas sociales en relación a situaciones de vida normal. Deberían ampliar la visión y darse cuenta que hay poblaciones muy vulnerables, que están sumamente hacinadas y en situaciones de desprotección absoluta, con un montón de situaciones que los hacen muy propensos al contagio directo”.

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