Canal Abierto Radio | Según Daniela Hozbor, investigadora principal del CONICET y coordinadora de la Subcomisión de Vacunología, la elaboración de las vacunas debe realizarse en cuatro fases, y cada una requiere mucha investigación, tiempo, gente dispuesta a probarla en su propio cuerpo e inversiones millonarias. En el caso del actual COVID 19, la investigación tenía una historia previa por la aparición de otros coronavirus anteriores.

Ya hubo otros coronavirus que produjeron pandemias, una fue el SARS1 en el 2003 en China, sin tantos muertos pero sí con mucha preocupación e investigaciones, y el que está circulando es SARS 2. Otro fue el MERS de 2012-2013, que tuvo una tasa de mortalidad más alta que la que registra el actual”, remarcó Hozbor.

“A partir de esas epidemias, la investigación comenzó para ver qué vacuna se hacía para detenerla. Entonces los tiempos se achicaron muchísimo más respecto de lo que tarda el desarrollo de una vacuna normalmente. Esos conocimientos previos adquiridos sobre las similitudes con los otros virus se comparten y pueden utilizarse para el diseño y así se hizo ahora”, agregó la investigadora.

De acuerdo a los datos que Hozbor aportó al aire de Canal Abierto Radio, normalmente el desarrollo de una vacuna llega a tardar 10 o 15 años, pero la pandemia actual que paralizó al mundo aceleró los tiempos. “Hay tanto interés y tanta preocupación que el conocimiento previo más la inversión hacen que hoy ya tengamos más de 30 candidatos vacunales, y ya empezaron los ensayos químicos. Por lo tanto, se puede decir que en poco tiempo ya estará disponible. Tenemos un panorama alentador”, remarcó.

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