Redaccion Canal Abierto | “Mientras millones de argentinos y argentinas nos quedamos en nuestras casas para preservar nuestra salud ante la pandemia global de coronavirus, el agronegocio continúa regando nuestros territorios con agrotóxicos que comprometen la capacidad de nuestro organismo para hacer frente al virus” Así comienza en comunicado que días atrás suscribieron más de 100 organizaciones, productores de alimentos agroecológicos, agrupaciones y asambleas ambientales, cooperativas, medios de comunicación y académicos, entre otras muchas.

Canal Abierto habló con Victoria Richter parte de la Coordinadora contra los agrotóxicos Basta es Basta de Entre Ríos, también forma parte de AJAM (Asociación por la Justicia Ambiental):

“Vemos con preocupación que un sector del agronegocio, principalmente el que aplica venenos, está mostrándose como el sector que está ayudando, colaborando, como que es solidario ante la pandemia, cuando en realidad no van hacer más que agravar el problema”, dijo la activista.

Durante la pandemia del COVID-19 no se detuvieron las fumigaciones según la denuncia de las organizaciones. Y no solo eso sino que las cámaras de aplicadores de venenos se han promovido como una solución.

El ofrecimiento de usar las máquinas pulverizadoras terrestres, llamadas comúnmente “mosquitos” por el despliegue de sus alas rociadoras para la aplicación de herbicidas, para combatir al dengue y arrojar lavandina a las calles, según las organizaciones, nada tiene que ver con aportar a la salud sino con una operación publicitaria que tendería a mejorar la imagen de los aplicadores de agrotóxicos. “Las propias empresas que venden estos agrotóxicos ya reconocieron que esas sustancias producen problemas en el sistema inmunológico, irritan las vías respiratorias, problemas gastrointestinales. Estamos expuestos de una manera crónica, esto no es nuevo para nosotros” afirmó Richter.

Especialistas afirman que es de vital importancia mantener el sistema inmunológico sano o con la capacidad para dar respuesta ante un ataque bacteriano o viral como el COVID-19. Los ambientes degradados por las fumigaciones con agrotóxicos afectan directamente a salud del sistema de defensa natural de las personas, explican. “Están fumigando como siempre, sin control ambiental alguno y todavía se quieren proponer como la solución para este momento, es realmente muy grave y nos preocupa que algunos municipios están respondiendo positivamente a esto frente al pánico que también sienten los decisores políticos, frente a una situación que es totalmente nueva para todos” concluyó.

“También ofrecen silos-bolsa para fabricar ropa de protección para el personal sanitario, material que se encuentra contaminado con biocidas y debe ser tratado como residuo peligroso conforme la Ley Nacional N° 24.051. ´Si realmente son solidarios y se preocupan por nuestra salud, paren de fumigarnos y cambien a la agroecología´ se puede leer en otra parte del comunicado, poniendo el acento en otras formas de producir, paradigma ecológico ya en marcha en muchos municipios que se nuclean en RENAMA, Red Nacional de Municipios que Fomentan la Agroecología, o los múltiples emprendimientos cooperativos de familias campesinas de producción de alimentos sin venenos como la UTT, entre otras muchas distribuidas en el país que promueven las soberanía alimentaria.

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