Redacción Canal Abierto | En 2013, un grupo de paseadores de la Ciudad de Buenos Aires comenzaba a poner en común problemáticas y a establecer reglas básicas para el sector. Dos años más tarde, avanzaban en la creación de una mutual con la que lograrían convenios con bancos y empresas médicas y la creación de más espacios para perros en la ciudad. Aquel proceso de organización devino, a fines de 2017, en el primer Sindicato de Trabajadores Caninos (STC) del mundo que -además de a paseadores- engloba a adiestradores, peluqueros y el resto de actividades relacionadas con las mascotas.

Ahora, en este contexto de pandemia y con la actividad paralizada por la cuarentena, lograron que la Legislatura aprobara una declaración que solicita la excepción del cumplimiento del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio y de la prohibición de circular a paseadores caninos. Ahora resta que en el transcurso de la próxima semana el Ejecutivo ponga fecha para el inicio de la actividad.

Sin contar adiestradores y peluqueros caninos, la Ciudad cuenta con más de 5 mil paseadores. “Somos un rubro que no suele estar regularizado y económicamente nos vemos muy afectados”, cuenta en esta entrevista con Canal Abierto la secretaria de Acción Social, Género y de la Mujer del STC, Coralina Gemetro.

“Los que estamos hace mucho tiempo en este trabajo tenemos una clientela armada, incluso con segundas o terceras generaciones de perros de una misma familia. Esa confianza hizo que en la cuarentena algunos sigan cobrando, pero en la mayoría de los casos -diría que en el 80% de los compañeres- no es así. Es muy complejo resolver el día a día. Por eso, desde el sindicato venimos ayudando con bolsones de mercadería, asistiendo con herramientas e información para quienes quisieran y pudieran acceder al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), e impulsando este proyecto que trató la Legislatura”, explica.

La declaración, aprobada por unanimidad de todos los bloques, permite que los paseadores puedan sacar los perros de los trabajadores exceptuados, de quienes cumplen el aislamiento y de quienes no pueden salir a la calle por ser parte de la población de riesgo.

«En promedio, cada compañero o compañera tiene 15 clientes, por lo que estaríamos hablando de 15 personas menos en la calle y exponiéndose al contagio”, agrega Gemetro. Según estimaron los legisladores porteños, la habilitación del servicio podría evitar que circulen unas 75 mil personas que, en muchos casos, serían adultos mayores.

Sin embargo, no es sólo una cuestión de números, “también tiene que ver el aspecto emocional del perro, que es un ser social acostumbrado a estar con sus pares, a salir, oler y a jugar en manada”.

Sobre el reclamo para que la habilitación también incluya a los peluqueros caninos y adiestradores, la dirigente del gremio plantea: “no sólo son comercios de cercanía, sino que también cumplen un aspecto sanitario. Se confunde con la peluquería de humanos, pero en este caso no es una cuestión estética”.

“Antes de que empiece la cuarentena había un montón de adiestradores que estaban con perros en tratamiento. El adiestramiento puede basarse en cuestiones conductuales y se encara en sesiones, y no en dos minutos como nos muestra la televisión. Puedo esperar a enseñarle el sentado a mi perro, pero quizás no controlar una conducta agresiva hacia otros animales o destructiva en la casa”, asegura Gemetro.

Protocolos

Al igual que sucediera con otras actividades que se fueron flexibilizando con el visto bueno del Gobierno nacional y el de la Ciudad, el sector ya planteó una serie de protocolos para reducir al mínimo el peligro de contagios. “Antes de llevarlo a la Legislatura nos asesoramos con especialistas, veterinarios, médicos y funcionarios de salud; y la conclusión es que es menos riesgoso que un delivery, porque nosotros tenemos un control y canales de diálogo personales con nuestros clientes”, explica.

“Para los paseadores: barbijo, el pelo recogido o gorra, guantes de latex y por encima los guantes de trabajo, ropa que nos cubra toda la superficie de la piel y zapatillas en condiciones. Cuando recibimos el perro, tomamos la correa por debajo y desinfectamos el aza con agua/alcohol; y en la devolución, volvemos a tomar la correa por debajo y desinfectamos el aza. Antes de entregar el perro al dueño, rociamos el lomo del perro y las patas. Para los dueños, recomendamos que se tenga un trapo de piso con agua con lavandina -así el perro cuando pasa lo pisa-, y airear las correas y collares. Una de las ideas es separar los grupos y que sean reducidos, así se disminuye la cantidad de contactos; y por lo tanto, paseos mas cortos”.

“Para los peluqueros: barbijo, antiparras, pelo recogido o gorra, ambo o camiseta larga, turnos espaciados para que no se crucen o amuchen clientes y medidas similares a las de los paseadores a la hora de recibir y entregar a los animales”.

 

Colecta solidaria

El Sindicato de Trabajadores Caninos está organizando un colecta por los perros de Villa Azul, el barrio de Quilmes que aún se encuentra aislado por un brote de Covid-19. Se necesita alimento balanceado, mantas, pipetas y abrigos.

Entrevista: Diego Leonoff (@leonoffdiego)

Recibí más periodismo de este lado

Nuestros temas