Redacción Canal Abierto | “El gobierno de la Ciudad dice que nos da todo en calidad y en cantidad, dice que nos están testeando a todos, dice que está todo perfecto. Si eso fuese cierto, ¿por qué tienen tantos amparos reclamándole, por qué hay tanta gente en la calle y en los medios diciéndole que nos faltan los EPP, que no hay personal, que nos estamos contagiando? Ellos apelan y niegan todo, pero la realidad en los hospitales es otra”.

Estas son las palabras de Viviana Gularte, enfermera del Hospital Durand, donde este fin de semana murió un enfermero por COVID-19. Pero el virus no fue lo único que lo mató. Le negaron su licencia por pertenecer al grupo de riesgo y lo obligaron a seguir trabajando.

Desde que comenzó la emergencia sanitaria, las y los trabajadores de salud expresaron sus preocupaciones y pidieron que se los escuche cuando decían que los hospitales no iban a poder responder correctamente en esta pandemia porque ya venían desfinanciados, vaciados. Pero el desmanejo que el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires hace hoy empeora aún más a un ya golpeado sistema de salud.

“En muchos de los hospitales de la Ciudad recibimos máscaras de mala calidad que suelen romperse en medio de un procedimiento. Pero el insumo de alguna manera termina estando porque el profesional va y lo compra. El tema barbijos es muy diferente en cada servicio. Hay algunos que trabajan con barbijos quirúrgicos donados, hay otros en donde no se les provee porque consideran que no están en contacto con COVID-19 cuando sabemos que todo el personal lo tiene que tener”, dijo Justina Longo, residente del Durand a Canal Abierto.

En esta misma línea, Lain Bullentini, de la Asamblea de Residentes y Concurrentes de CABA, agregó: “Es ineficiente el material que nos dan. Los camisolines siguen siendo cortos, se rompen fácilmente. La última partida de barbijos N95 no están certificados y también se rompen. Eso hace que cuando realizamos procedimientos nos pongamos en riesgo, que haya brotes en todos los efectores de salud y que falte personal para hacer frente a la pandemia”.

Por su parte, Alejandro González, enfermero de este hospital, comentó sobre esto: “Tenemos que ver de qué manera reutilizamos los insumos para que nos alcancen. Los camisolines son descartables pero nosotros los volvemos a usar porque no tenemos más. Por eso desde el gobierno de la Ciudad dicen que si hay. Hay, pero uno por turno”.

Y agregó: “La burocracia que se maneja para que te den equipos de protección personal es terrible. Tenemos que ir a Farmacia, llenar una planilla, con eso ir a buscar al director médico para que la firme, de ahí volver a Farmacia para que nos den un barbijo para todo el turno”.

Personal y testeo

Actualmente el Hospital Durand está al 100% de su capacidad para COVID-19. Si bien figura con 37 camas para atender la pandemia, sólo tiene 11 habilitadas con respirador, monitor, bombas de infusión y enfermeros. Además, la terapia intermedia –destinada a atender a estos pacientes- está funcionando con los respiradores que sacaron de terapia intensiva.

Por otra parte, la relación que tiene que haber entre un paciente infectado con COVID-19 y un enfermero es 1-1: por cada paciente un enfermero. En ningún hospital de la Ciudad se da esto, justamente por la falta de personal que ya existía y que se profundizó con la emergencia sanitaria.

“Las direcciones no quieren testear y tampoco ofrecen equipos de rotación. Por eso lo que sucede hoy en varios hospitales es que terminan cerrando sectores. Lo hacen sólo por catorce días y ahí termina. Para ellos es más grave admitir que el 50% del personal de salud es COVID-19 positivo. Es más, los jóvenes en general lo transitan de una manera más asintomática y se amparan en eso para hacerlos ir a trabajar”, comentó Longo.

Los testeos en los hospitales porteños comenzaron hace tres semanas, pero sólo para quienes trabajan en la Unidad de Terapia Intensiva y si presentan síntomas, aunque la realidad los contradiga. “Dos de los médicos que dieron positivo en el Durand son asesores del director que andaban sin barbijo por el hospital. Y una de las residentes que dio positivo en geriatría había denunciado una semana antes que este asesor había estado en su sector”, señaló Longo.

La estructura

“El gran problema del Durand es la infraestructura. El lugar no está preparado”, sostuvo González. Y es que para atender casos de coronavirus, las áreas limpia y sucia deben estar bien delimitadas. En el caso de este hospital, esto no sucede y se terminan convirtiendo en focos de contaminación y contagio. De hecho hay dos turnos de enfermería que están aislados por tres casos positivos.

“Esto se sabe hace tres meses y aún así no se preparó el sistema. Hoy nos mandan a trabajar así, sin protocolos ni personal. Están sacando enfermeros de otros servicios para mandarlos a cubrir. Pero lo que pasa con eso es que después ese enfermero tiene que volver a su servicio y existe el riesgo de contaminación y contagio”, explicó el enfermero.

Al mismo tiempo, Gularte remarcó: “El virus no se transmite sólo por vías respiratorias, sino también por el contacto con superficies contaminadas, y en el hospital esto es un desastre y es aberrante que pase porque se supone que estamos formados profesionalmente para saber cuáles son las normativas para evitar este tipo de transmisión”.

Los protocolos que imparte el Ministerio de Salud porteño tampoco se cumplen. Si un enfermero da positivo tienen que aislar a todo el turno e hisoparlo y eso no se está haciendo. Al respecto, González dijo: “No lo cumplen porque si no se quedan sin enfermeros. Somos un potencial de riesgo para toda la comunidad. Porque ese enfermero que se contagia después se va a su casa, toma un colectivo y sigue esparciendo el virus”.

Amparos y cautelares

Desde los hospitales se presentaron distintos amparos colectivos en la Justicia para solicitarle al gobierno de la Ciudad y a las ART la provisión de equipos de protección personal en cantidad y calidad adecuada.

“De todos los amparos, el del hospital Durand es un capítulo aparte porque dentro de la cautelar se amplió el expediente pidiéndose testeos masivos al personal porque como no se está dando cumplimiento a los protocolos nos estamos contagiando”, señaló la enfermera Gularte.

Por la controversia que generó esta medida, Horacio Rodríguez Larreta tuvo que presentarse en el hospital. Durante su visita, un trabajador delegado de ATE lo siguió en su recorrido pidiendo explicaciones y soluciones sobre la situación. En el video que circuló por redes sociales se puede ver cómo el jefe de Gobierno no contesta y se retira de un modo casi fugitivo del establecimiento.

“Las autoridades de los hospitales –designadas por el mismo gobierno- también tienen una actitud negadora. A los enfermeros, que somos los que estamos en el día a día con estos pacientes, no nos hacen formar parte de los comités de crisis. Entonces se toman decisiones en oficinas y no pueden prever situaciones de riesgo. Terminan tratándonos como gente problemática que no quiere atender a sus pacientes cuando esa no es la realidad. Nosotros queremos atenderlos –sean covid o no- pero en las condiciones adecuadas, de manera segura para ellos, para nosotros y para nuestras familias”, finalizó Gularte.

Mientras, los pacientes siguen llegando y cada vez son más. El personal debe salir a pedir a otros servicios que presten los respiradores que después no pueden ser devueltos porque ya están contaminados. Aún así, la política del gobierno de la Ciudad es flexibilizar la cuarentena en el lugar donde más contagios hay en el país.

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