Redacción Canal Abierto | Argentina no es extraña al uso terapéutico de plasma para combatir enfermedades. De hecho, fue el investigador argentino Julio Maiztegui quien a finales de la década del 70 desarrolló un tratamiento con plasma de pacientes recuperados para reducir la tasa de mortalidad de enfermos de fiebre hemorrágica.

La misma lógica se aplica hoy para hacer frente a los casos más graves de COVID-19 mediante aplicaciones de plasma dotado de anticuerpos de los convalecientes. Mediante aféresis se extrae el plasma, que es la porción líquida de la sangre y contiene hormonas, proteínas, vitaminas, sales y grasas.

En diálogo con Canal Abierto, la directora del Instituto de Hemoterapia de la Provincia de Buenos Aires, Nora Etchenique, comentó al respecto: “Es un ensayo clínico como los que se hacen cuando se está probando un medicamento, con la diferencia de que esto es biológico y ya hay experiencias con plasma para otras enfermedades. Hicimos un protocolo bastante rígido para ver qué pasaba con los pacientes moderados y graves, el momento en el que el médico duda sobre ingresarlo a la terapia intensiva. No vamos a decir que es un tratamiento porque nos falta bastante pero está dando resultados auspiciosos”.

El mecanismo de funcionamiento de plasma de convalecientes se conoce como inmunidad pasiva. Es decir que se utilizan los anticuerpos generados por una persona que ya logró superar la enfermedad para dárselo a una que la está padeciendo en ese momento.

“Esos anticuerpos que son tan específicos reconocen al virus, se le pegan a él y le indican a otra parte del sistema inmunológico que está ahí para que lo puedan destruir”, señaló Federico Gorini, jefe de Hematología y Hemoterapia del Hospital Evita Pueblo de Berazategui.

El primer trabajo que hay, publicado en China, sugiere que acorta el tiempo de internación del paciente. Sobre el desarrollo que se está haciendo en este momento en el país, el médico agregó: “Principalmente, hoy se sabe que es un método seguro. Es muy importante saber que no va a generar daño. Además, hay que tener en cuenta que los pacientes que reciban esta terapéutica no son todos. Son pacientes que tienen una enfermedad ya avanzada”.

En cuanto a la experiencia del Instituto de Hemoterapia, Etchenique informó: “A los pacientes que se les aplicó antes de ser considerados graves nunca ingresaron a terapia intensiva. Tiene un porcentaje de efectividad alto pero también hay que analizar si el paciente tiene enfermedades preexistentes, con otras medicaciones y comparar con otros pacientes que no recurrieron al plasma y que se han recuperado. Hay muchas variables que hay que mirar antes de decir que esto puede ser un tratamiento”.

Teniendo en cuenta la situación que atraviesa el Área Metropolitana de Buenos Aires, con una curva de contagios en subida, estos ensayos traen alivio, ya que permiten liberar camas de las unidades de terapia intensiva. “Por ahora lo que hemos visto es que los pacientes que lo han recibido no han ingresado a terapia intensiva”, destacó la médica.

El método

Para la extracción en los ensayos que se realizan en el país se emplea el método de aféresis. Se extrae directamente el plasma con una máquina que mientras va sacando sangre al donante la centrifuga, manda el plasma al reservorio, y el resto (glóbulos, plaquetas) se lo re infunde al donante. Por persona se sacan aproximadamente entre 600 y 800 centímetros cúbicos de plasma.

“Por cada donante con este método sacamos cuatro o tres dosis. Esto depende de varios factores y al paciente se le aplica una sola dosis, salvo que sea obeso y necesite una más. Después se espera la evolución. La dosis es una sola de 200 centímetros cúbicos y si es un adolescente o pesa menos de 50 kilos se aplican dosis especiales que las tenemos guardadas para cuando las requieran”, explicó Etchenique.

Para calificar como donante, la persona debe haber tenido coronavirus, pasado 28 días desde su último síntoma y debe calificar como cualquier donante de sangre común para evitar riesgos, tanto en los donantes como en los receptores.

“Todavía no está demostrado que esto cure, pero sí, por reportes parciales, sabemos que mejora la sintomatología, el cuadro respiratorio y demás. Son estudios de poca cantidad de pacientes pero es prometedor”, enfatizó Gorini.

Política pública

El viernes pasado la Cámara de Diputados de la Nación aprobó por unanimidad y giró al Senado el proyecto que impulsa la creación de una Campaña Nacional para la Donación de Plasma Sanguíneo de pacientes recuperados de coronavirus.

“Es muy raro que una ley que habla sobre donación de algo –en este caso plasma- se discuta tanto y que llegue a los medios. Eso también nos posibilita la particularidad de seguir promocionando y tener mejor recepción en la gente”, resaltó Etchenique.

Y finalizó: “Esta es una política pública para todos los habitantes y pobladores de la Provincia de Buenos Aires y es una indicación médica. No es que cualquier paciente puede recibir este plasma, es una indicación del médico tratante que interactúa con nosotros”.

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