Redacción Canal Abierto | La asamblea de delegados y delegadas de La unión, San Martín nuevo, 20 de julio y La lucha, los cuatros sectores en los que se divide la recuperación de los terrenos descampados de Guernica, comenzó a armarse a las 10 de la mañana.

Es en una esquina del barrio Numancia, al costado de los predios ahora ocupados, a pocos metros de una de las entradas principales. Allí, se juntan representantes de las familias en conflicto, elegidos por manzana, e integrantes de las organizaciones sociales que las acompañan. Se percibe un alto nivel de articulación interna, consensos amplios y un espíritu solidario que acompaña cada decisión.

Luego de unos minutos, aparecen los funcionarios de distintas reparticiones del gobierno bonaerense. La reunión para comenzar a realizar el censo es en buenos términos pero con muchas dudas y desconfianza, ya que el primer relevamiento llevado adelante por el municipio de Presidente Perón solo sirvió para abrir más de 500 causas penales por usurpación.

Luego de un rato de preguntas y respuestas, la asamblea vota finalmente que el censo podrá realizarse, pero que serán los delegados y las delegadas las encargadas de contarle, esa tarde, a cada familia en qué consistirán las preguntas y cuál es el objetivo final: Tener un mapa preciso de la población que ocupa esos terrenos, sus necesidades, las composiciones familiares y las realidades de cada grupo como para poder diseñar una alternativa política que deslegitime la orden judicial de desalojo que tiene fecha para el próximo miércoles.

Los tiempos, apretadísimos, no permiten desarrollar vínculos aceitados entre ministerios, organizaciones sociales y familias, pero de todos modos la situación apremiante hace que la propuesta sea la única en el horizonte.

Dicen que son 2.500 familias, cerca de 10.000 personas a las que, en su inmensa mayoría, la crisis estructural, la epidemia del macrismo y la pandemia del coronavirus arrastraron a una situación desesperante. Alquileres impagables, desocupación alarmante, aumentos de precios perpetuos y la falta de una salida a la vista empujaron a miles y miles en el país a buscar las soluciones que el sistema no prevé para los invisibles de siempre. Y la alternativa es hacerse visibles, ocupar la escena pública, exponer contradicciones filosóficas sobre temas como la justicia, el Estado, la pobreza y la riqueza.

A dos meses de iniciado el proceso de recuperación de tierras, la organización interna ya tiene un nivel superior. Organización de base: son las propias familias y los delegados y delegadas, en su mayoría muy jóvenes, los que parcelan el terreno, preparan y reparten las ollas comunes, ayudan a levantar las casillas de las vecinas que están solas, expulsan a los oportunistas y se autodefienden de las agresiones externas, algunas de ellas provenientes de habitantes de los barrios linderos, que surgieron años atrás de otras ocupaciones. Otras son emanadas desde los medios de comunicación, la política y, claro, la Justicia.

El párrafo político dice que la intendenta de Presidente Perón, el partido en el que se encuentra la localidad de Guernica, Blanca Cantero, del Frente de Todos, esposa del líder de la CGT Juan Carlos Acuña, sostiene su postura inicial a favor del desalojo. “No hay nada que negociar porque hay orden judicial. El que vino a tomar sabía que estaba tomando un lugar privado, acá no hay inocentes”, se cansó de repetir. Y se ausentó de la mesa de diálogo convocada por el gobierno de la Provincia.

En esa mesa participan las organizaciones Movimiento de Unidad Latinoamericana por el Cambio social, el FOL, la Víctor Choque, Polo Obrero, Barrios de Pie, Darío Santillán. El juez Rizzo citó para el lunes a los abogados de La Gremial que representan a las familias, a organismos como el CELS, SERPAJ, el Foro por la Niñez y funcionarios provinciales para presentar el resultado total o parcial del censo. Comenzará el nuevo capítulo.

Cansados de operaciones mediáticas, del maltrato de los medios hegemónicos y del bardeo de los periodistas del sistema, muchos y muchas  optaron por no dar más entrevistas, no abrir más las puertas de sus realidades personales y mucho menos las de sus casillas.

Después de la recorrida de Canal Abierto, la jornada finaliza con una imagen que resume el compromiso, la solidaridad, el esfuerzo y las necesidades de este grupo de familias: el camión de la Provincia que trae la mercadería acordada en la negociación es descargado por una cadena humana que traslada de mano en mano paquetes de alimentos, bidones de agua y una esperanza certera para construir, allí donde algunos pretendían sembrar canchas de rugby para los countryes de la zona, un proyecto de vivienda digna.

Fotos: Juan Alaimes
Informe en video: Leo Vá
zquez y Nahuel Croza

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