Redacción Canal Abierto | La madrugada del 29 de octubre, alrededor de 4.000 efectivos de la Policía Bonaerense comandados por el secretario de Seguridad bonaerense Sergio Berni desplegaron un operativo de desalojo de las tierras ocupadas en la localidad de Guernica, en el partido de Presidente Perón.

A casi un mes de este hecho represivo, Canal Abierto dialogó con vecinos de la toma, quienes relataron cómo están hoy y cómo siguen o no las negociaciones con el gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

“Estamos viviendo algo muy angustiante. Algunas familias estamos alquilando lo que podemos pagar pero vivimos en situación de hacinamiento. Y la realidad es que cada día se nos hace más difícil porque todo aumenta y no tenemos los recursos para hacerle frente a eso”, contó Miguel, vecino de Guernica.

Vicki, también integrante de la toma, agregó: “La situación es bastante crítica. Tenemos compañeros que están en situación de calle, familias viviendo en un terreno prestado donde hay un par de carpas. Estamos asistiendo a familias ahí, si bien se armó algo muy precario se comparten ollas populares y es muy triste y dolorosa la situación que estamos viviendo”.

Pero ahí no termina. “La verdad que es muy triste para las familias, hay muchos niños. Y muchas de esas mujeres que estaban ahí adentro tuvieron que volver a territorios donde están sus abusadores y golpeadores, y estamos tratando de encontrar una solución para esas compañeras que son víctimas de violencia de género, que es preocupante y que tuvieron que volver a ese lugar”, comentó Vicki.

También te puede interesar: Las mujeres de Guernica, un censo con lectura feminista

Las familias están representadas legalmente por La Gremial y abogados de organismos de derechos humanos que se ofrecieron. Mientras, el CELS y el SERPAJ mantienen una mesa de diálogo con el gobierno pero las y los vecinos no fueron contactados por los funcionarios.

También te puede interesar: Guernica: “Doce intendentes del Partido Justicialista rompieron el pacto entre el Estado y las familias”

“Hasta hoy no hay respuestas del gobierno, sólo intentos de chantajes y maniobras para que quedemos como los malos. Es más, antes del censo que hicieron los organismos de derechos humanos para dar cuenta de que no éramos unas 400 familias nada más como decían desde el municipio, los funcionarios hicieron un censo que después usaron para armarnos causas penales que siguen vigentes. Ahora convivimos con el miedo de enfrentar la cárcel por luchar por un pedazo de tierra”, explicó Miguel.

Al respecto, Vicki agregó: “Los compañeros que fueron detenidos ese día tienen una causa penal e incluso siguen vigentes las 533 que después del supuesto primer censo que hubo en el territorio fueron imputados con hostigamiento. Fue la primera vez que fueron desde el municipio, que dijeron que iban a censar para darles tierras, pero era mentira. Los compañeros dieron sus datos y con ellos fueron imputados en una causa penal, que se suman a los 35 detenidos el día del desalojo”.

Al destrato y al olvido se sumó el chantaje. Los organismos nucleados en el Encuentro Memoria Verdad y Justicia repudiaron mediante un comunicado el método que funcionarios del gobierno bonaerense llevan adelante en el marco de la negociación que mantienen con las familias de Guernica. “Ello implica un abierto chantaje ya que imponen a esas familias firmar un acta en la que manifiestan desconocer la propuesta que el Estado provincial ofreció con anterioridad a la ejecución del desalojo”, dice el texto.

“El desalojo fue una decisión política porque los terrenos no tenían dueño, no estábamos cometiendo un delito. Dolió mucho ver las carpas quemadas, los nenes llorando, las madres desesperadas. Y después te encontrás con un fiscal sacándose selfies con sus amigotes y una sonrisa y ese fondo que a nosotros nos duele”, sostuvo Miguel.

Asimismo, precisó: “No me gusta llorar. Siempre pensé que las lágrimas son señal de derrota y nosotros no nos sentimos derrotados. Seguimos en la lucha. Además, nunca en mi vida había visto tanto despliegue de solidaridad, tantos vecinos dispuestos a ayudar. Por eso confío en que más temprano que tarde vamos a conseguir un pedazo de tierra para vivir”.

Por su parte, Vicki finalizó: “Tratamos de seguir en la lucha y que se vea que la realidad es que los funcionarios no están dando ningún tipo de respuestas resolutivas, que la problemática de situación de calle está y que queremos soluciones para todos, que los niños y sus mamás puedan tener un lugar tranquilo, seguro y digno. Seguimos peleando por eso”.

Recibí más periodismo de este lado