Redacción Canal Abierto | “Soñé que en el país de las vacas estaba muy caro el kilo de carne”. La evocación onírica de Jorge Alorsa en la milonga La Pesadilla hace rato es una realidad en el país. Los precios al consumidor que ha alcanzado este alimento impiden que grandes sectores de la población puedan incluirlo en sus comidas cotidianas.

El programa Carne para Todos lanzado por el Frigorífico Pilar busca dar salida a esta situación, llevando en carnicerías móviles cortes populares a precios un 40% inferior al que se consiguen en comercios regulares.

José Cudina, responsable del frigorífico que reinició sus actividades la semana pasada tras permanecer cerrado tres años, remarcó en diálogo con Canal Abierto que, si bien hay articulaciones con sectores del Gobierno Nacional, Carne para Todos es una iniciativa del sector privado.

Así, en los próximos días las carnicerías móviles comenzarán a recorrer localidades de la provincia de Buenos Aires y otros puntos del país. Para los casos en los que no sea viable el viaje, se enviarán cajas en modalidad combo con 5 kilos de distintos cortes, también a un precio económico. Los cortes que podrán adquirirse a un precio notablemente inferior que el de mercado son asado, paleta, roast beff, picada y carnaza común, a los que se le podrán sumar algunos otros como el bife parrillero o bife ancho.

“Tenemos una gran demanda de salidas diarias. Estamos tratando de organizar y tenemos un problema de equipos de trabajo. Empezamos esta semana y tenemos que adaptarnos. Tenemos problemas de producción y nos estamos acomodando. En la medida que vayamos avanzando con esto vamos a ir intensificando la salida de camiones. Estamos pensando en cuatro camiones y estamos pensando en hacer cajas con combos de 5 kilos par el interior del país con un precio bastante económico. Esperamos en 30 días estar en condiciones”, expresó Cudina.

Y manifestó que espera llegar a la mayor cantidad de localidades posibles, aunque la palabra final la tiene el intendente de cada municipio, ya que es la autoridad encargada de las habilitaciones. Y el temor que existe es el de encontrar reticencias en los partidos gobernados por la oposición al gobierno nacional.

“La legislación dice que en este tipo de cosas vinculadas a la comercialización de alimentos la potestad de habilitación la tienen los intendentes. Puede haber un programa nacional pero el intendente es quien define si se aplica en su municipio. Si la voluntad política nos impide ingresar al distrito, no puedo hacerlo”, explicó el empresario.

Consultado sobre el mecanismo que permite comercializar estos cortes con una diferencia tan grande con el precio de mercado, Cudina explicó que “podemos hacer esto porque estamos asociados a un grupo de gastronómicos importantes, entonces separamos los cortes más finos para ese segmento de gastronomía en el que están mucho más valorizados incluso que en las carnicerías normales. Esto es lo que nos permite subsidiar los cortes más económicos o hacer lo que se llaman cortes populares”.

Sobre la posibilidad de poder mantener este programa en el tiempo, sostuvo que “este frigorífico estuvo tres años sin trabajar producto de políticas económicas adversas no solo a la industria frigorífica sino a la industria general. Hemos reabierto e incorporado personal, tendremos unas 65 personas en nuestro plantel. Desde ya que al abrir el frigorífico y tener un plantel de estas características vamos a luchar porque sea sustentable en el tiempo dentro de un contexto de cierta imprevisibilidad”.

El relanzamiento de esta iniciativa que tuvo sus primeras incursiones entre 2012 y 2014 pone sobre el tapete la pregunta de qué posibilidades hay de que el precio de la carne sea accesible a la totalidad de la población, teniendo presente lo que remarcaba la canción de La Guardia Hereje con la que se da inicio a esta nota, que somos el “país de las vacas”. ¿Es posible que la carne sea para todos sin que esto dependa de la buena voluntad o la iniciativa de un privado?

“En las colas de los comercios y en la preparación de salidas la gente comenta que ha pasado 6 u 8 meses sin comer carne. O hasta un año”, narró Cudina.

Y agregó que “hay una tendencia en la carne que es que se está exportando mucho a China. Se están exportando vacas, vientres madres… Como consecuencia de eso, el año que viene vamos a tener menos pariciones, menos terneros. Esto va a traer como consecuencia una suba permanente de los precios. Esto siempre y cuando no se controle o no se intervenga en el comercio exterior, que hoy aparece bastante liberado. Así que es posible que de esta manera el plato de carne se haga muy difícil de comprar para los argentinos”.

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“Nosotros primero tendríamos que ver cuál es la necesidad del mercado interno y el resto exportarlo. Y si hay mucha demanda en el exterior, ampliar las fronteras agropecuarias. Como por ejemplo la zona norte que no es muy fértil en agricultura, que tiene que ver con muchos planes de generar una zona de riego en el Río Bermejo como para que la tierra tenga mayor productividad. Estamos hablando de 1700 kilómetros que tiene el Bermejo desde su cauce natural que arranca en el límite con Bolivia hasta su salida al Paraná. Si canalizamos eso construyendo canales de riego tenemos millones de hectáreas con productividad que hoy no tenemos. Eso nos generaría la posibilidad de tener más crías y más cereal para alimentarlas. Este sería el plan estratégico”, propuso.

Y concluyó: “Nuestro país necesita exportar para generar un equilibrio a favor nuestro de la balanza comercial y no un desequilibrio en contra porque no disponemos de divisas y las necesitamos. Pero tenemos que hacerlo de manera planificada. Quizá haya otras actividades que puedan generar esos dólares que necesitamos. Si exportamos indiscriminadamente obtendríamos no más de 4.000 millones de dólares anuales. Esta tampoco es una cifra tan extraordinaria para las dificultades que tiene la Argentina. En contrapartida tenemos este defecto, que dejamos sin carne a los argentinos. Hay otras actividades como la agricultura que están alineadas con los precios internacionales”.

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