Redacción Canal Abierto | Este 5 de marzo, Rosa Luxemburgo cumple 150 años. Desde su nacimiento en la Polonia de los zares en 1871 hasta su asesinato en Berlín en el invierno de 1919, la vida de Rosa estuvo signada por una elección ideológica y vital: su militancia revolucionaria por el socialismo, centrada en el protagonismo popular y desde su lugar marginal en la sociedad de la época como judía, polaca, mujer y migrante.

“Rosa Luxemburgo era una judía polaca que nació en un territorio ocupado por el imperio ruso. Nace en el marco de un estado zarista profundamente autoritario, en lo que eran las grandes monarquías absolutistas de aquel entonces. El pueblo polaco tenía vedado hablar su propia lengua, en las escuelas no se recuperaba la tradición literaria, cultural, la propia identidad del pueblo polaco; ahí hay un primer elemento sugerente, porque es algo similar a lo que le pasó a muchos pueblos de Latinoamérica, sobre todo a los pueblos indígenas”, describe Hernán Ouviña, autor del libro Rosa Luxemburgo y la reinvención de la política, reeditado en 2020 en una edición colectiva de cuatro editoriales (El Colectivo/Argentina, Quimantú/Chile, La Fogata/Colombia y Bajo Tierra/México) y la Fundación Rosa Luxemburgo.

Ouviña es licenciado en Ciencias Políticas y Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires, e investigador del Instituto de América Latina y el Caribe (IEALC) de esta universidad. Canal Abierto lo convocó para que dé una semblanza de Rosa y nos explique porque sigue interpelándonos a 150 años de su nacimiento.

Hernán Ouviña, investigador y docente de la UBA.

“Rosa padece esa condición de opresión en una coyuntura donde el antisemitismo era muy fuerte, y al mismo tiempo era una mujer con lo que implicaban la misoginia de la época y el lugar subalterno y de opresión de las mujeres. En su cuerpo se condensan múltiples opresiones: la opresión nacional como polaca, la opresión identitaria como judía, la opresión de género por ser mujer y la opresión como migrante, ya que se traslada a Suiza, uno de los pocos lugares donde entonces una mujer podía estudiar en la universidad, y luego a Alemania”.

Actividades de homenaje: 150 años de Rosa

La Fundación Rosa Luxemburgo (rosalux-ba.org) en todo el mundo celebra el nacimiento de Rosa Luxemburg y con todo un año de actividades. En Buenos Aires comienza con lecturas y performances gratuitas y abiertas al público en general en la antesala del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Este sábado 6 de marzo en el jardín del Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori en el marco del Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires (FIBA) presentará dos espectáculos con ingreso libre y gratuito -previa reserva online de entradas-. Se trata de Las revoluciones de Rosa y Rosa Luxemburgo. Constelación Sur, a las 18 y 20.30 horas. respectivamente.

Las revoluciones de Rosa es una lectura compartida de sus cartas de amor y de amistad con la participación de Claudia Korol, Liliana Daunes, Mar Korol, Lisa Buhl y Sofía Ruiz, y el aporte d el ritmo y la danza del rap y hip hop de Karen Pastrana & SuperPoderosas Crew. [Entradas aquí]

Constelación Sur es un unipersonal con autoría, interpretación y dirección de Alejandra Arístegui, quien le pone cuerpo y voz a una Rosa que caminando por un jardín reflexiona y se pregunta: ¿Adónde caeremos al pasar la línea del horizonte? ¿Seré un punto en alguna constelación de América del Sur? [Entradas aquí]

En este año aniversario también se repone La conducta de los pájaros, obra escrita por Vicente Muleiro y Norman Briski con dirección del propio Briski en el Teatro Calibán, todos los viernes en marzo y abril en México 1428, a las 21 horas. 

 

Rosa universitaria

“A fines del siglo XIX, en la mayoría de los territorios de Europa y el mundo, las mujeres no tenían acceso a la formación universitaria. Estudia Economía Política y realiza una tesis doctoral interesante a propósito del desarrollo industrial en Polonia, no con un objetivo meramente académico, sino para pensar el vínculo que existía entonces entre el territorio polaco y el resto del territorio ruso. Lo interesante es que empieza a plantear una hipótesis que tiene muchos puntos de contacto con lo que hoy exigen diversos pueblos indígenas que es la plurinacionalidad, la necesidad de un estado plurinacional. Para ella el pueblo polaco no tenía que constituir un Estado separado, diferenciado del resto del territorio ruso, sino cohabitar en el marco de un estado que reconociera sus derechos, su lengua e incluso la posibilidad de una auto-administración territorial, pero sin un espíritu separatista. Esto es lo que plantean hoy los pueblos mapuche, aymara, quechuas… Un régimen de convivencia, de interculturalidad y de democratización del Estado”.

 

Rosa migrante

“Rosa se traslada a Alemania y para poder tener ciudadanía y no ser expulsada por su condición de militante decide fraguar un casamiento con el hijo de una pareja de amigos. Así obtiene la ciudadanía a los efectos de poder activar y participar en lo que fue el primer partido de masas, el Partido Socialdemócrata Alemán”.

 

Rosa militante

El Partido Socialdemócrata “era un partido de izquierda pero crecientemente sumido en la lucha parlamentaria por la democratización de las instituciones estatales. En ese contexto comienza a cobrar cada vez más relevancia.

Rosa era una anomalía en un partido donde casi sin excepciones los dirigentes eran hombres, alemanes e imbuidos en el chauvinismo masculino, un nacionalismo alemán muy desconfiado de los otros pueblos y sobre todo de una judía, polaca, mujer y migrante que arriba a Alemania y no tiene tapujos en cuestionar las actitudes reformistas, dubitativas y conciliadoras de la dirigencia de ese partido”.

“Rosa escribe entonces un texto clave, Reforma o revolución. En este reniega de la absolutización de esas conquistas parciales pero no de la lucha por ciertas reformas. Ella plantea que hay que articular lucha por reformas en el día a día, con conquistas parciales pero siempre ligándolo a una perspectiva más integral, a un horizonte de transformación más general”.

 

Rosa crítica y educadora

“Rosa escribe un montón de textos, varios libros que son claves. Se atreve a plantear ciertas limitaciones de Marx en El Capital. Es una educadora popular, ella participa dentro del Partido Socialdemócrata en una escuela de formación política que crean en Berlín en 1907 y que de manera ininterrumpida tiene a Rosa como la única educadora mujer que daba cursos a dirigentes políticos y sindicales. Esa y su tarea periodística eran dos de sus funciones claves como militante y como referenta revolucionaria”.

 

Rosa y Latinoamérica

“Rosa, a pesar de no haber viajado nunca al continente americano, tiene un conocimiento exhaustivo de las luchas de Nuestramérica. Hay en particular dos materiales interesantes, uno es La acumulación del capital y el otro es un conjunto de borradores, de sistematización de las clases que ella dictaba y que queda sin publicar y se llamaba Introducción a la Economía Política. En este trabajo más de la mitad de los capítulos están destinados a pensar formas de vida comunitaria diferentes a los de la sociedad capitalista; allí aparecen diversos pueblos indígenas de Nuestramérica al igual que de Asia y Africa. Lo interesante es que desnaturaliza a la propiedad privada y sostiene que lo fundamental, lo invariante, en la historia de la humanidad son las formas comunitarias de vida social, donde no existe el concepto de lo tuyo y de lo mío, que tenemos tan arraigado en la actualidad”.

 

Rosa y la naturaleza

“Rosa es muy sensible a la cuestión que hoy llamaríamos socioambiental, a la defensa de la naturaleza y de la vida tanto humana como natural. Sentía empatía con todas las luchas y resistencias y denunciaba cualquier situación de opresión en cualquier lugar del mundo.

Rosa amaba la botánica, era una conocedora profunda de muchas especies vegetales. Construyó un herbario de 18 cuadernos donde incorporaba las cualidades y nombres de cada planta con sus tallos, con sus flores. Esa es una faceta que a mi modo de ver es parte de su obra y que hoy vale la pena reivindicar: repensar el vínculo entre sociedad y naturaleza desde una lógica donde la contaminación, la devastación ambiental, la voracidad y la violencia que imponen el capitalismo debe ser puesta en cuestión desde el buen vivir y la soberanía alimentaria.

Rosa es fundamental, en un escenario de crisis civilizatoria, porque nos brinda pistas para orientarnos en un contexto de tanta incertidumbre, sin dogmatismos pero desde la convicción de pensar a la militancia ya la transformación social desde la vida cotidiana”.

 

Rosa contra el colonialismo y la guerra

“Era muy empática con las luchas contra el colonialismo, mientras que la mayoría de la izquierda europea consideraba que estos pueblos eran atrasados y que era legítimo oprimirlos por su condición subdesarrollada, primitiva, casi salvaje. Frente a eso Rosa denuncia el vínculo entre capitalismo y colonialismo y hace del internacionalismo una bandera constante”.

“Quizás por su condición de judía y polaca, de no pertenecer a estado nación alguno, supo plantear que una lucha inquebrantable es la lucha contra la xenofobia, el odio racial y cualquier tipo de nacionalismo que supusiera un desencuentro entre los pueblos del mundo. Por eso lucha en contra de la Primera Guerra Mundial y padece el encarcelamiento. Es encerrada buena parte del conflicto y allí escribe numerosas cartas y textos contra el belicismo”.

 

Rosa y la revolución de octubre

“Rosa dialoga y tiene un vínculo estrecho con la Revolución Rusa. Sin ahorrar críticas al bolchevismo. Advierte y anticipa los peligros de la burocratización y el flagelo de aplacar la participación popular, de un partido que deviene cada vez más en un partido único de Estado, que no propicia el debate público, la discusión de ideas y donde cada vez más se eclipsa el poder de los soviets, el poder popular y territorial”.

 

El femicidio de Rosa

Rosa participa en la frustrada revolución de enero de 1919 en Alemania, a pesar de haberse opuesto al movimiento en esas circunstancias, y en las calles de Berlín “guardias de ultra derecha del viejo imperio alemán –bandas paramilitares llamadas freikorpsla secuestran y la asesinan junto con Karl Liebknecht. Yo planteo que hoy podemos decir que su asesinato fue un femicidio porque hubo un ensañamiento con su cuerpo, el que una vez muerta es arrojado a un río y está desaparecido durante seis meses. La agresión y el ensañamiento particular contra ella en el momento en que la ultiman tuvo que ver con su condición de mujer, antimilitarista, internacionalista”.

 

“Navidad en el asilo de la noche”

“En este texto, Rosa cuenta la muerte de un montón de indigentes en un asilo municipal y se pregunta cuál fue el virus que los mató. Rosa termina diciendo algo que es muy actual en el contexto de esta pandemia: ella dice que el verdadero virus que asesinó a esas personas es el capitalismo.

“Entonces para no pensar que el Covid es el que desencadena la crisis civilizatoria que vivimos, de acuerdo a ella hay una opción trágica, necesaria y cada vez más urgente. Frente a esa barbarie exacerbada que provoca la guerra mundial, la desigualdad, las lógicas de despojo sistemático, frente a esa barbarie no queda otra que pensar al socialismo como una alternativa civilizatoria. La consigna socialismo o barbarie es más actual que nunca.

Sin duda, al calor de las luchas y apuestas emancipatorias contemporáneas tiene que ser un socialismo donde quepan muchos socialismos”.

 

Vigencia del pensamiento de Rosa

“Rosa tiene una capacidad de analizar los núcleos fundamentales de nuestra sociedad. Primero, el entrelazamiento entre capitalismo y colonialismo para entender las formas de explotación, de endeudamiento. Ella es una de las primeras que da cuenta de cómo las deudas entre estados son formas de opresión de los propios pueblos, de despojo. Es una de las primeras que piensa que el capitalismo no sólo implica explotar a la fuerza de trabajo, a la clase trabajo, sino también despojar territorios. Despojar de saberes, de bienes comunes a las comunidades campesinas, a los pueblos indígenas. Ella lo caracteriza como una acumulación por desposesión o por despojo.

El segundo punto, es que aboga por el protagonismo de las mujeres. Si bien no se declara feminista, pero entiende que hay una opresión específica en las mujeres y que está ligada ineludiblemente a la lucha de clases, son modalidades de opresión complementarias que deben convertirse en una perspectiva integral. Lo que hoy muchos feminismos denominan interseccionalidad está esbozado en la propia vida y en la obra de Rosa. Ella dice que las mujeres trabajadoras son las más desposeídas de derechos de todos los desposeídos, a la vez que critica al feminismo burgués desanclado de las luchas populares.

Un tercer elemento es su balance autocrítico respecto del socialismo del siglo XX, el socialismo de la URSS, que disoció construcción de socialismo y democracia. Para Rosa no hay posibilidad de pensar en el socialismo sin el ejercicio de la democracia, y no hay posibilidad de una democracia genuina sin una perspectiva y un horizonte socialista. Para ella el socialismo, la libertad y la igualdad tienen que estar entrelazados y no se construyen en una “tierra prometida” –ironiza–, deben configurarse aquí y ahora”.

El #8M y la huelga de masas

“Otra cuestión clave es la huelga política. Rosa teoriza a la huelga como un instrumento de lucha revolucionaria pero piensa una huelga de masas diferente a la huelga tradicional que se dinamiza desde la dirigencia de un sindicato. Hoy estamos en las vísperas del 8 de marzo y un planteo fundamental, transfronterizo, plurinacional, internacionalista del movimiento de mujeres es precisamente la Huelga Internacional de Mujeres y Disidencias. Para Rosa la huelga de masas es una actividad desde abajo, subterránea, utiliza una metáfora acuática hablando de una dinámica que desborda y viene en oleadas. Me parece que empatiza con el movimiento de mujeres y esta perspectiva luxemburguista ha sido recuperada por algunas compañeras feministas”.

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