Canal Abierto Radio | El primer caso de COVID-19 positivo en Uruguay fue el 13 de marzo del 2020. El abordaje fue rápido y efectivo, lo que permitió un relajamiento de las medidas sanitarias y la apertura de muchas actividades.

A un año de iniciada la pandemia, se suspendieron las clases, los espectáculos públicos, y los servicios y oficinas públicas no trabajan y es la primera vez que atraviesan una situación complicada con riesgo sanitario, comentó el periodista Marcelo Gallardo al aire de Canal Abierto Radio. Y advirtió que el fallecimiento del reconocido periodista y relator deportivo Alberto Sonsol fue uno de los que puso alarmas en la población.

“Solamente ayer hubo 1.796 casos, y desde el viernes 13 de marzo del año pasado hemos tenido 107.000 casos. Con estos niveles el problema es que se empiecen a saturar los Centros de Terapia Intensiva. Los números de la pandemia te dicen que el 90% no se entera que existe, son asintomáticos; el otro 5% va a tener una complicación, que la va a pasar muy mal y un 1% que se va a morir, y si tenés 1.800 casos por día, al menos 10 personas van a fallecer”, sostuvo Gallardo.

Mientras los países de la región impusieron restricciones o sufrieron trágicos números de muertes por coronavirus, “en Uruguay hubo una cierta libertad, las clases presenciales comenzaron al mes de la pandemia y se reactivaron varias actividades. Obviamente que una percepción del riesgo se fue desvaneciendo” indicó el periodista.

Según el índice de Harvard, 16 de las 19 Intendencias del país atraviesan el “color rojo”, que es el máximo de contagios, estipulado en 25 cada 100.000 habitantes. “Tenemos departamentos que están en 110 casos activos cada 100.000 habitantes, es seis veces el máximo en esa escala. Los departamentos más complicados están al norte, en la frontera con Brasil donde llegaron las cepas brasileras que son el doble de contagiosas que otras. Es un país casi pintado de rojo”, remarcó Gallardo.

“Los infectólogos de allá dicen lo mismo que acá: si vos tenés distanciamiento social, usás barbijo, alcohol en gel en la calle, ventilás los lugares de laburo y tenés distanciamiento social, y modalidad burbuja, los riesgos de contagio bajan. Pero salís a las calles en Montevideo y nadie usa barbijo, la marcha del 8M fue multitudinaria. Yo creo que hubo una baja percepción del riesgo o buena parte de la población dijo ‘de ahora en más, sea lo que sea’ y dejó de dar atención a los planteos que hacen los infectólogos”.

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