Canal Abierto Radio | A fines de febrero Laboratorios Richmond Argentina firmó un acuerdo con el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) para fabricar los componentes de la vacuna Sputnik V. El pasado miércoles anunció la presentación del Fideicomiso Financiero “Proyecto V.I.D.A.”, y en el día de ayer envió al Instituto Gamaleya 21.000 dosis de un muestreo de vacunas para que sean aprobadas en el laboratorio creador.

Belén Almejún, bióloga molecular, investigadora del Conicet e integrante del colectivo Ciencia Nuestra explicó que esta inversión rusa es de más de 70 millones de dólares, y desde allí se envió el principio activo de la Sputnik V, el cual “se diluye, se ponen excipientes y se envasan, y eso es lo que se hizo en el Laboratorio de Richmond y se mandó para testear toda la parte, para asegurar que esté en condiciones de ser una vacuna aplicable”.

El paso siguiente es la producción en escala de ese principio activo, “que todavía no arrancó pero, por lo que decían, a partir de junio estarían en condiciones de escalarla y empezar con la producción masiva para Latinoamérica, lo cual es una excelente noticia, pensando que partimos de la base de que acá hay pocas condiciones para envasado masivo”.

Desde el 2020 Argentina tiene un acuerdo para la producción del principio activo de la vacuna de AstraZeneca a través del empresario Hugo Sigman, que se enviaría a México para envasar un millón de dosis diarias, pero que todavía no pudo concretarse. Al mismo tiempo que muchos países acaparan vacunas, también acaparan estos insumos necesarios y por lo tanto hay una escasez internacional de frascos, excipientes, que retrasan la producción y distribución.

Almejún subrayó que por el desfinanciamiento estatal desde los ‘70, “es escasa la capacidad que tenemos de envasado: el Instituto Tomás Perón de La Plata lo han dejado en estado deplorable, María Eugenia Vidal hasta sin gas lo dejó”. “Pero la Planta de Hemoderivados de Córdoba por ejemplo tiene una envasadora nueva que falta instalar, hace falta inversión” indicó.

“Hay un tema de inversión que me parece importante, que la gente comprenda la necesidad de la soberanía en vacunas para inyectarle plata al sistema, que haya inversión y que podamos envasar una vacuna en origen. Lo de la producción en Argentina es una excelente noticia por la falta de vacunas en la región, pero también hay que ver que esto puede ser una vacuna de calendarios si el coronavirus sigue dando vueltas”, agregó.

La bióloga remarcó que Rusia busca hacer negocios con la Sputnik V en América Latina, y por lo tanto la inversión en Laboratorios Richmond financiará la construcción y operación de la planta de biotecnología para comenzar la producción, el envasado y la distribución desde Argentina. Lo cual es una buena noticia no solo por la salud, sino por el trabajo y el futuro de la distribución en la región.

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Ilustración: Lano.soy

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