Canal Abierto Radio | El 3 de mayo falleció por coronavirus Teodora Olloa, trabajadora del merendero Juana Azurduy de la Villa 31. Frente a esta situación las organizaciones sociales vuelven a exigir la prioridad de trabajadoras y trabajadores de comedores en la aplicación de vacunas, ya que no solo están en la primera línea en la lucha contra el hambre, sino también frente al Covid-19. 

Franco Armando, secretario de Organización de la CTA-A Capital e integrante de la Federación Nacional Territorial, explicó que reclaman desde el año pasado la declaración de esencialidad de las personas que prestan servicios desde la alimentación. “A través del Ministro de Salud, Fernán Quirós se había comprometido el año pasado que íbamos a estar en un listado de prioridad. Este año estamos avanzando en la vacunación y nuestras compañeras y compañeros se siguen muriendo enfrentando esta pandemia”.

“El año pasado, en el peor pico de la pandemia, estuvimos 14 días seguidos sin agua, y eso había empeorado nuestra situación sanitaria porque una de las maneras de combatir el virus es aseando, limpiando… Nosotros hemos denunciado, hicimos un amparo al gobierno de la Ciudad por el tema del agua y la emergencia sanitaria”, afirmó el referente social .

“En la Villa 31, hay obras de urbanización que por el momento solo mejoran la vista del barrio, como las pinturas de las casas, y no contemplan cloacas o distribución de agua”, agregó. 

Luego del fallecimiento por Covid-19 de Ramona Medina en mayo del 2020, uno de los casos más visibles por la falta de agua, Armando comentó que “se han muerto un montón de compañeros y compañeras y eso nos atraviesa hasta en lo personal, mi mamá que estaba encargada de un comedor en la 31 también falleció en pleno momento de falta de agua”. “Es muy difícil hacer frente a una pandemia sin el acceso a los servicios básicos” expresó el dirigente.

Desde la FeNaT también reclaman planes de contingencia en casos de contagios y aislamientos para no ir a un colapso en la cuestión alimentaria: “La semana pasada en el comedor nuestro de la 31 tuvimos que cerrar por un contacto estrecho de una cocinera, y el mismo día se suspendió la entrega de alimentos, no se cocinó y el gobierno de la ciudad no entregó alimentos, ni en seco. Ellos tendrían que contemplar un protocolo de contingencia a esta situación” concluyó Armando. 

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