Redacción Canal Abierto | El 7 de junio se celebra el Día de las y los periodistas en Argentina, en conmemoración a la fundación del periódico “La Gazeta de Buenos Ayres”, de la mano de Mariano Moreno.

Desde este hito histórico a la actualidad hubo avances significativos para la profesión, y la presencia de mujeres ejerciéndola tuvo un gran impacto. Sin embargo, restan desafíos por delante. La periodista y escritora Florencia Alcaráz dialogó con Canal Abierto y ofreció su mirada como representante del periodismo feminista en este país.

 

¿Crees que las periodistas fueron invisibilizadas en la historia de esta profesión? ¿Cuáles son los cambios notorios desde aquella Gazeta hasta hoy respecto a eso?

Siempre hubo mujeres ejerciendo el periodismo y tratando de darle una impronta feminista a las publicaciones. El problema es que en las universidades, en las carreras de comunicación y de periodismo no se enseñan estas referentas o esas mujeres que estuvieron empujando y traccionando una comunicación feminista desde distintas experiencias, proyectos, o infiltradas de alguna manera en los medios tradicionales.

Creo que en este momento que vivimos, de expansión de los feminismos, sobre todo a partir del 2015 con el Ni Una Menos, las periodistas iniciamos una propia búsqueda de esta genealogía de periodistas feministas que estuvieron a lo largo de la historia, y es una búsqueda que vamos haciendo desde nuestros intereses y motivaciones, mirando la historia a contrapelo y buscando a las que estuvieron antes que nosotras.

Lo cierto es que en Argentina hay una tradición muy fuerte de redes, de periodistas organizadas como la Red PAR y la Red Internacional de Periodistas con Perspectiva de Género, que son espacios que han empujado decálogos, guías, herramientas, acciones para visibilizar el sexismo, el machismo, la discriminación en los medios de comunicación. Son fundamentales para poder empezar a hablar de esto, mirar el problema desde una perspectiva de derechos humanos y también dar herramientas a otros y otras colegas para que puedan cambiar esta mirada y esta forma de comunicar. Son lugares de formación, de articulación, de trabajo en red, de potenciar miradas, recursos.

En los últimos años también hemos estado dando una puja por conseguir una ley de representación justa y cupo en los medios de comunicación, que tiene media sanción en el Senado y esperamos que pronto se convierta en ley.

Es algo que pasa en Argentina y en el mundo la poca representación que tenemos las mujeres, lesbianas, travestis y trans en los medios, y ahí se traduce el machismo, el sexismo, la discriminación que vemos en las pantallas, en los diarios y muchas veces en la radio.

En general, nosotras somos más del 60% de las egresadas de las carreras de comunicación y periodismo, pero si vemos los porcentajes de nuestra participación en las empresas periodísticas llegamos apenas al 30%. Faltamos en los medios de comunicación, faltamos en los lugares de decisión de los medios, y eso se ve reflejado lamentablemente en los discursos y en las narrativas que se construyen.

 

Más allá del empuje desde los feminismos, ¿sigue primando el discurso de los medios hegemónicos? ¿Sentís que todavía falta perspectiva de género en estos espacios?

-Cuando yo empecé a estudiar periodismo, en ese momento todavía se escribía “crimen pasional”, no había discusión ni tampoco había crítica ni conversación sobre eso. Hoy en los medios vemos coberturas que hablan de femicidios y creo que la agenda feminista –después de 2015- está en los medios de comunicación. Quizás no como aspiramos, pero está presente de una forma u otra.

De todos modos se siguen cometiendo discriminaciones, titulares sexistas, y sigue habiendo esa expresión machista en los medios y eso se va a transformar con los años. Es una batalla cultural enorme porque también vemos el machismo en todos los otros ámbitos. Pasa que los medios de comunicación son un sector clave para las transformaciones porque están en la base de la pirámide y que tiene en su punta los femicidios, la forma más extrema de las violencias.

Creo que en los últimos años algo de eso se fue transformando y el movimiento feminista fue tallando esa manera de comunicar, o está alerta también, vigilando y participando activamente como audiencia señalando cuando hay un error o una cobertura sexista. Es un camino difícil, no va a ser de un día para el otro, pero en esa transición de paradigmas estamos.

 

¿Cómo viene la representación en los medios?

-Aunque sabemos que la presencia de mujeres en los medios no va a garantizar feminismo, es importante que empecemos a pensar en representaciones que sean más justas y más diversas, porque también hay que preguntarnos qué tipo de mujeres son las que aparecen en pantalla.

Nosotras apelamos a la idea de representación  justa y democratizada en esos espacios, que haya más mujeres, lesbianas, travestis, trans, viejas, más jóvenes, indígenas, negras, marrones, más gordas, que haya diversidad corporal, diferentes modelos de belleza en la belleza y no único.

El camino es largo y se puede pensar desde diferentes aspectos, pero quiero quedarme con lo que se transformó hasta ahora y lo que queda por transformar, que sigue siendo muchísimo.

¿Hay diferencias entre periodismo feminista y periodismo con perspectiva de género?

-El periodismo feminista es una forma de ver al mundo, una categoría de análisis político económico de la realidad cultural y social. La diferencia con la perspectiva de género es que ésta ve una sola opresión en relación al problema y se enfoca en lo que genera las desigualdades en términos de género.

Sin embargo, la perspectiva feminista que apunta a ser interseccional y transversal, busca pensar cómo funcionan otra opresiones, distintas y que no tienen que ver únicamente con la condición de género. La perspectiva feminista piensa cómo se ven afectadas niñas, adolescentes, mujeres, lesbianas, travestis, trans y la sociedad en general en función de las opresiones de género, de clase, de raza. Es una forma de mirar más que describir, y tiene que ver con una sensibilidad en torno a los temas que trabajamos.

El periodismo feminista busca poner en agenda determinados temas que tienen que ver con la agenda feminista y tiene un posicionamiento claro respecto a los temas que trabaja, no puede ser imparcial u objetivo, es un periodismo que toma una posición, y que en tomar una posición también es más transparente con las audiencias porque no esconde lo que busca, sino que lo hace visible.

 

El debate por el aborto legal fue un claro ejemplo de este periodismo…

-La ley de aborto fue un punto de partida, no de llegada. Creo que queda muchísimo por transformar, por hacer, y por también esperar y vigilar que se cumpla porque entre las leyes y los hechos hay largos trechos. No es automático, de un día para el otro no tenemos autonomía y somos ciudadanas plenas solo porque exista una ley.

Tenemos que vigilar que se cumpla desde el periodismo, tenemos que hacer pedagogía de la ley, socializar y democratizar qué significa este nuevo derecho. Ahí tenemos un enorme desafío respecto a su implementación desde el periodismo y la comunicación feminista.

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Foto: Julieta De Marziani

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