Por Rodolfo Kempf* | Desde la Coordinación Nacional de Trabajadores de la Industria de la Central de Trabajadores Argentinos Autónoma (CNTI/CTA-A) partimos del principio que la energía debe ser considerada un bien social y su libre disponibilidad es un derecho humano por el cual luchar.

Nuestra América es el continente más desigual.

El 70 por ciento de los habitantes es pobre, más de 30 millones de personas no tienen acceso a la energía eléctrica y 8 millones de personas cocinan con leña o rezagos; mientras que el 1 por ciento de la población concentra más de la mitad de la tierra y casi la mitad del petróleo producido se exporta.

La temperatura y los eventos climáticos extremos se incrementaron considerablemente. La singularidad histórica que implica la pandemia por COVID-19, profundizó la pandemia de gobiernos de derecha -como fue el de Macri y son los de Piñera, Bolsonaro, Duque, Lasso y otros-. Por eso desde la CTA-A decimos que debemos superar las dos pandemias.

En este sentido, para la CNTI el programa de la convergencia liderada por TUED (Sindicatos por la Democracia Energética, por su sigla en inglés), que hoy se presenta aquí, es una oportunidad histórica. Estamos a 30 años de los Tratados de Libre Comercio en el continente, que en el área energética implicaron las privatizaciones y la destrucción del entramado público estatal industrial. Algunas de estas concesiones a privados vencen el año entrante, por ejemplo, las hidroeléctricas, y esto nos pone de cara a una lucha por en conjunto con todo el movimiento popular, para recuperar soberanía y control sobre los bienes comunes. Fue la lucha popular la que nos permitió conservar, en parte, el patrimonio público en el área nuclear y  que hizo recuperar otros sectores estratégicos. La misma que nos permitió derrotar el ALCA hace 16 años, junto con Evo, Chávez, Lula y Kirchner.

Sin embargo, en Argentina el esquema Energético del neoliberalismo implica todavía una matriz con  hegemonía de los hidrocarburos. El programa presentado hoy aquí da en el centro del debate, para frenar el avance de los hidrocarburos en nuestra matriz energética, pero fundamentalmente para recuperar como eje vertebrador del sistema energético el patrimonio público y cuestionar la propiedad privada del sector de energía.

Asimismo, el programa que promueve el TUED, y del que somos parte, converge explícitamente con el Manifiesto, la iniciativa de la CNTI/CTA-A para impulsar una política pública hacia el litio y forjar una empresa pública de nuevo tipo, binacional con el Estado plurinacional boliviano, hacia un esquema regional teniendo en cuenta y con esperanzas en los avances de los trabajadores y el pueblo en Chile y Perú. Es decir, promovemos la creación de empresas (multi)estatales, de propiedad pública y con directorios plurales, en los que participen las y los trabajadores, las comunidades de emplazamiento, las y los usuarios y los gobiernos.

Como en otros países de nuestro continente y del mundo, a pesar del reconocimiento constitucional de la preexistencia étnica, histórica y cultural de los pueblos indígenas, en la práctica son ninguneados y sistemáticamente despojados. El desarrollo industrial debe estar asociado estratégicamente a mejorar las condiciones de vida y trabajo de todo nuestro pueblo. Particularmente, la industrialización del litio en territorio de origen debe servir como forma de incorporar a las comunidades originarias, con participación plena en las decisiones, en el control y en la regulación. Asimismo, este es un modo de poner en discusión las legislaciones mineras neoliberales y elaborar democráticamente su modificación.

En el día de ayer, en nuestra central se reunieron los equipos técnicos de la Runasur, con Evo Morales y estas iniciativas estuvieron presentes.

Este programa de democratización y propiedad pública de la energía, que hoy presentamos junto al TUED, se articula con las tareas de Runasur, le da encarnadura al Manifiesto y nos propone un camino de transformación radical de la situación de nuestros pueblos. Esto nos exige ampliar la base sindical de nuestra CTA, coordinar mucho más con los pueblos originarios y otros sectores, articular más profundamente con centrales y sindicatos regionales, desde una perspectiva sindical democrática y popular. En este sentido, saludamos calurosamente a la compañera Bárbara Figueroa de la CUT chilena y la Confederación Sindical de las Américas, esperando estrechar aún más las luchas de las y los trabajadores de nuestros pueblos hermanos.

Ahora es cuando. Hasta la victoria siempre.

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*Rodolfo Kempf es físico, investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica, delegado de ATE Cnea y dirigente del Consejo Nacional de la Asociación Trabajadores del Estado. Además es coordinador de Transición Energética de la CNTI/CTA-A.

 

Intervención en Glasgow, 04/11/2021, en el panel de presentación del Manifiesto por un programa público de empresas de energía, hacia la descarbonización, en el que participan sindicatos del sector de Sudáfrica, Trinidad y Tobago, de la Confederación Sindical de las Américas, de la CNTI (Argentina), e integrantes de la TUED como el Sindicato de los Obreros de Energía de Glasgow y la Federación de Energía en la CGT de Francia, entre otros.

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