Canal Abierto Radio | Este viernes 19 de noviembre, entre las 18 y las 20 horas, se presenta en el Museo del Libro y de la Lengua el libro “Las Nadies” de Carina López Monja. El mismo relata la historia de diez mujeres que sostuvieron comedores populares, estuvieron en la primera línea de batalla contra la pandemia y fallecieron por Covid-19.

Durante la presentación se homenajeará a Gladys Algarañaz, una de las trabajadoras de la economía popular y sostén de un comedor en el Barrio Padre Carlos Mujica, en la villa 31. Formarán parte del panel Victoria Donda, titular del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI); Dina Sánchez, dirigenta de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP); Cecilia Szperling, INADI; y Franco Armando, hijo de Gladys. El cierre estará a cargo de la Grupa “Fuera de Foco Crew”.

“Los roles de las mujeres y de la militancia en los barrios muchas veces queda invisibilizado y olvidado, la mayoría estas trabajadoras llevaron adelante estás tareas sin elementos de protección en un primer momento: sin barbijos, sin guantes, sin alcohol en gel ni nada para higienizarse, y en el barrio Mujica, donde contamos la historia de Ramona y de Gladys, durante más de una semana sin agua”, sostuvo la autora de “Las Nadie” Carina Lopez Monja, periodista, politóloga y referente del Frente Darío Santillán, en comunicación con Canal Abierto Radio.

Carina Lopez Monja, autora de “Las Nadies”.

Es por ello, que indicó que “el objetivo de esta de estas historias es poder brindarles un homenaje, traerlas a la historia y que queden ejemplos no sólo de las compañeras que fallecieron, sino también de las que aún le siguen poniendo el cuerpo en los comederos y ollas populares de los barrios”.

Sobre el proceso de producción, contó que “lo primero fue conocer estás historias, hablar con las familias, compañeros y compañeras de militancia estas mujeres trabajadoras y guerreras de la primera línea”. Luego de publicar varias crónicas en Página 12, “surgió la idea junto al INADI de poder trabajar en un formato más masivo que llegara a todo el mundo y quedará solo en la historia”.

Las ilustraciones estuvieron a cargo de Ro Ferrer, quien en palabras de la autora del libro “es una compañerasa, una genia que además trabajó muy fuerte para que esa expresión de volver historieta a una persona, una compañera que además falleció, algo muy difícil. Fue muy confianzuda, muy insistente para tratar de que estuviera presente el barrio, la familia, la vida cotidiana y aportó un montón”.

Tenemos el sueño de que pueda llegar a las escuelas“, manifestó la autora, “cuando haya pasado realmente la pandemia y discutamos que nos dejó, qué rol tuvo el Estado, y qué rol tuvo la organización comunitaria, que podamos realmente vislumbrar como pueblo, como sociedad y organización esta labor y esa tarea que llevaron adelante las compañeras entendiendo que no es solo el reconocimiento discursivo y material, sino que también tiene que ver con una deuda qué tiene el Estado argentino hace muchos años con todas esas mujeres trabajadoras que en la hiperinflación, en la crisis del 2001, en la pandemia, en el macrismo, en los momentos más difíciles, y los que no son tan difíciles también, están ahí bancando su barrio, cuidándolo”.

 

Parece que eso amerita discutir el reconocimiento formal económico en el marco de un sistema integral de cuidados que hoy se está discutiendo en Argentina y que es fundamental para pensar las generaciones que vienen”, expresó Monja. “La historia estas trabajadoras lo que demuestra es que eso no es amor, sino que se hace con amor pero en realidad es trabajo, y es trabajo esencial (no pago) porque ha demostrado cumplir un rol fundamental a lo largo de la pandemia y en general, porque hay un 40% de pobreza en Argentina y muchísima gente lamentablemente se sostiene, come y garantiza un plato de comida para sus hijos e hijas en un comedor o en una olla popular”, señaló la periodista y politóloga.

En este sentido, López Monja denunció “el nivel de perversidad, de bronca y de abandono que tuvo el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en todos los barrios populares durante la pandemia”. Y contó sobre la historia de la homenajeada en esta ocasión, quien “compartía con 11 familiares un sólo baño” y falleció a la espera de las obras de urbanización que el Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta había iniciado años atrás pero “que nunca llegó”.

“Hay una imagen hermosa con la que termina la historieta de Gladys”, anticipó, y continuó: “Entrevistamos a varios hijos e hijas de Gladys (tuvo ocho). Franco, quien también es militante, a los días de qué falleció su mamá escribió que ella era como un chamamé, que había podido bailar un chamamé con ella antes de que falleciera, y la historieta termina con ellos dos bailando”. “Esto también tiene que ver con el ejemplo que dio Gladys para sus hijos, para sus hijas y para el conjunto del barrio; todo pibe y piba que iba al comedor que sostuvo más de 30 años autogestivamente poniendo el cuerpo”, aseguró.

La militante del Frente Darío Santillán, remarcó que “desde las organizaciones populares, los movimientos sociales, y el sindicato de la economía popular, se planteó que eso tiene que ser reconocido económica y formalmente en el marco de un sistema integral de cuidados entendiendo que en el barrio hay algunos lugares donde ha sido la organización comunitaria la que ha cubierto esos baches, esos espacios que van desde la alimentación en la olla pero que también tiene que ver con los espacios para niños, las situaciones de violencia, el acompañamiento a los adultos mayores, y eso se tiene que transformar en política pública” concluyó.

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