Redacción Canal Abierto | La Argentina cumplirá con el último pago del año al Fondo Monetario Internacional (FMI) al desembolsar unos 1900 millones de dólares. En paralelo, se espera que el organismo revele los resultados de una suerte de auditoría interna sobre el monumental crédito por 56.300 millones de dólares -de los cuales desembolsó unos 44.000 millones- otorgado a Mauricio Macri.

El vencimiento llega en medio de la negociación que mantiene el ministro Martín Guzmán con los equipos técnicos del organismo, cuyos puntos críticos giran en torno al financiamiento del déficit -con un eje central puesto en las tarifas energéticas-, el ritmo de crecimiento y la reducción de la brecha cambiaria. A grandes rasgos, el FMI exige una profundización del ajuste que asegure la cancelación de los futuros pagos.

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Para tomar noción del esfuerzo económico que representa el pago que la Argentina abonará este miércoles, este representa el equivalente a dos veces lo destinado en 2021 para Ciencia y Tecnología (según el presupuesto y tomando como referencia el dólar oficial, en torno a los 907 millones de dólares anuales) y a casi el total de lo recaudado por el impuesto extraordinario para las grandes fortunas. La proporción incluso es más grave aún al tomar otras cotizaciones paralelas, y que en muchos casos terminan resultando más acordes con distintas variables y costos de la economía real.

En una entrevista que brindó el lunes al canal digital de televisión IP, Alberto Fernández afirmó que la Argentina “quiere llevar un programa propio” a las negociaciones, que “sea de desarrollo y no de ajuste”. Pese al optimismo presidencial, no hay indicios que permitan creer que esta vez el Fondo pudiera aceptar otra visión no ortodoxa a la hora de dar el visto bueno a un posible acuerdo.

Según el acuerdo original, en 2022 hay 24 vencimientos por capital, intereses y sobrecargos de un total de 19.115 millones de dólares (aproximadamente la mitad de los 42.000 millones de dólares que atesora el Banco Central). Los pagos previstos para 2023 ascienden a 19.367 millones de dólares.

Sin embargo, según el proyecto de Presupuesto 2022 que diseñó el oficialismo y acaba de rechazar la oposición, el Gobierno argentino no prevé asignaciones presupuestarias para el pago de la deuda.

La pregunta entonces es si esto se debe a la confianza que existe en el Ejecutivo de alcanzar un acuerdo para postergar los vencimientos, o si más bien se trata del simple y llano reconocimiento de que frente a esta crisis no hay margen para cumplir con el organismo de crédito.

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