Redacción Canal Abierto | Excombatientes de la Guerra de Malvinas se movilizaron este martes hasta la Corte Suprema de Justicia para reclamar que se pronuncie en la causa judicial por las torturas sufridas a manos de oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas durante el conflicto bélico de 1982, y que se encuentra paralizada hace once meses.

Después de 15 años de iniciada la investigación, que contiene más de 170 declaraciones de víctimas y 130 militares imputados por esos hechos -3 de ellos procesados y otros 20 con llamado a indagatoria-, el máximo tribunal debe resolver si considera los hechos denunciados como delitos de lesa humanidad, lo que los convierte en imprescriptibles, o delitos comunes.

El principal medio de tortura que aparece en los testimonios es el estaqueamiento a soldados a la intemperie por prolongados lapsos, en algunos casos sin abrigo ni zapatos en el gélido clima de las islas.

“Reclamamos al Estado y a la justicia argentina que se haga justicia con los casos y denuncias que realizamos”, apuntó Rodolfo Carrizo, del Centro de Excombatientes Islas Malvinas (CECIM) de La Plata, en el acto que se realizó frente al Palacio de Justicia.


Además de los veteranos platenses, el reclamo fue encabezado por la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) -también querellante en la causa-, la CTA Autónoma de la Provincia de Buenos Aires, el Grupo por la Soberanía (GPS), el Centro el Veteranos y Excombatiente Islas Malvinas (CEVECIM) de Berisso y un centro de estudiantes del Normal 1 de La Plata.

“Estábamos pasando hambre y me metieron en un pozo de agua helada por meter el dedo en un frasco de mermelada”, relató a Canal Abierto Eduardo José Ortuondo, del Regimiento de Infantería Mecanizado (RIM) 3, quien combatió en las afueras de Puerto Argentino y dio su testimonio como víctima directa de las torturas denunciadas.

“Yo también hablo”

La CPM y el CECIM La Plata difundieron una campaña para concientizar e incentivar a que hablen aquellos conscriptos que hayan sufrido torturas.

“¿Sabías que los soldados que fueron a Malvinas fueron víctimas de violaciones a los derechos humanos?”, interpela la iniciativa llamada “Yo también hablo”.

Estos son algunos de los testimonios anónimos que fueron recabados hasta el momento:

“Me llevan a la posición del subteniente donde veo que tiene toda la comida que traía. Me hacen tirarla, la mezclan con mierda humana y me hacen comerla”

“Me tenía que escapar de noche para buscar comida y cuando volvía a la posición, el cabo me obligaba a hacer ejercicio vivo, me pegaba y me dejaba estaqueado muchas horas”

“El cabo me apuntó con el arma, yo estaba sentado en mi posición, y me disparó en la pierna porque no podía caminar. El disparo me pegó en la pierna izquierda. Tengo la cicatriz en mi muslo”

“Llegada la noche nos meten adentro de un contenedor, una caja de madera de aproximadamente dos metros por tres metros, la cual trababan por fuera”

“En las posiciones ‘tirador de pie’ que estaban inundadas, el Teniente Primero les ordenó a todos los soldados introducirse dentro y quedarse parados durante horas con agua congelada hasta el pecho”

“Fuimos enterrados en los pozos construidos para protegerse del fuego enemigo, parados hasta el nivel del cuello. Permanecimos enterrados ocho horas aproximadamente”

“Al volver nos llevaron a la ESMA, allí nos hicieron firmar un pacto de silencio, nos decían que no debíamos comentar a nadie lo que había pasado en la guerra o íbamos a ser sometidos a un consejo de guerra”

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