Redacción Canal Abierto | Yanina va a cuarto grado en el turno mañana de la Escuela Nº 14 D.E. 12 “Capitán Enrique G. Parker” en el barrio porteño de Villa General Mitre. Además de ir a la primaria, dos tardes por semana va a la Escuela de Música Nº 11 donde toma clases de saxofón y lenguaje musical.

Tras cuatro años de ir a su escuela en jornada simple, a pocos meses de terminar su cuarto grado, la dirección de la institución siguiendo directivas del Ministerio de Educación que conduce Soledad Acuña, informó a las familias que la escuela pasaba a ser de jornada completa. El horario ahora pasará a ser de 8.15 a 16.20 horas, cuando durante cuatro años cursó hasta las 12.15 horas. Yanina y su familia optaron por cambiar de escuela, dejar a sus compañeros, maestras y maestros, para continuar concurriendo a una de jornada simple.

“El problema es que mi abuelita es la única que puede venir a buscarme y camina muy despacio y no llegamos a las clases de música”, le cuenta Yanina a su maestra.

Esa “solución” es la que ofrece el gobierno que dice “tener un plan” y que decide cambiar a mediados de septiembre lo pactado con las familias y a las que no les gusta las obliga a buscarse otra institución. Solucionado.

Completa-mente extemporáneo

“No hay posibilidades de hacer algo serio iniciando en septiembre, es una locura. Hay una idea de pasar escuelas de jornada simple a completa. El problema es complejo en este punto porque hay comunidades, o parte de ellas, que acuerdan y otras que no. Hay varias comunidades escolares que han hecho abrazos y otras acciones en contra por dos cuestiones: primero, porque algunas no quieren el cambio de modalidad, porque eso implica que las actividades que sus hijos e hijas hacen a contraturno tengan que dejar de hacerlas; y segundo, por la altura del año, porque pasar en septiembre a una escuela de jornada completa implica una desorganización de la rutina que ya las familias tienen planificadas”, señala Jorge Adaro, maestro primario en una escuela de Villa Soldati y secretario Adjunto del gremio docente ADEMYS.

En lo que atiene a los docentes, “lo que hay es una reducción de fuentes de trabajo, porque en una escuela que vos tenés turno mañana y turno tarde, tenés, por ejemplo, un maestro de sexto por turno. De esos dos docentes queda uno”, unifican los dos sextos en un solo curso. “Si eso lo multiplicás por la cantidad de escuelas que van a sufrir el cambio, hay una reducción importante y, por lo tanto, después va a haber menores posibilidades de acceder a los cargos en primaria”, sostiene Adaro. Cabe aclarar que para no tener un conflicto gremial de escala, este año ambos docentes continuarán con sus respectivos cargos.

“La otra cuestión importante es que a este planteo el Gobierno lo está haciendo en lo que es la zona centro y norte de la ciudad. En zona sur, donde falta verdaderamente construcción de escuelas –y donde la jornada completa sería un servicio útil para esta población con mayores necesidades–, no están haciendo este planteo porque son escuelas con muchísima matrícula y no podés poner en una jornada completa los alumnos de dos jornadas simples. Para resolver eso tienen que construir escuelas. Insisto, en la zona con mayor necesidad de acceder a la jornada completa es donde no se está haciendo porque no hay presupuesto, obviamente”, manifiesta el docente.

Ademys hizo encuentros con docentes de escuelas afectadas, de los que surge que hay comunidades y docentes que están de acuerdo con la propuesta. “Entonces lo vamos abordando donde hay un conflicto. Lo que denunciamos es la reducción de cargos y la falta de construcción de escuelas en la zona sur”, señala Adaro.

 

“Somos una escuela no un pelotero”

El 7 de julio tuvimos una E.M.I. (Espacio de Mejoramiento Institucional, esos encuentros que Larreta pretende que se realicen los sábados y provocaron la masiva huelga docente del 22/9) y la directora nos dijo que la Supervisión les informó que desde la Dirección del Área Primaria se dispuso que debido a la poca matrícula de la escuela esta sea una de las candidatas del distrito a pasar a jornada completa”, narra una docente del barrio de Villa del Parque que prefiere mantener su anonimato. “Le explicamos que hace como 10 años se hizo la misma propuesta y, tras una consulta participativa, la comunidad rechazó el cambio. El último viernes antes del receso de invierno elevamos una nota a la Supervisión pidiendo una reunión. Nunca nos contestaron”.

El 4 de agosto la Supervisión se hizo presente en el establecimiento para informar a la conducción que la escuela pasaría en septiembre a ser de jornada completa para los alumnos de 1° a 5° grado, pero no así para el plantel docente que se mantendría por este año, en su horario de jornada simple, al igual que 6° y 7° grado.

“La propuesta es que los docentes mantenemos la jornada simple, turnándonos frente al grado un docente a la mañana y otro a la tarde, y séptimo y sexto, como no entran en el aula si juntan los grupos, se mantienen hasta fin de año en jornada simple”, explica la maestra.

La semana del 9 de agosto, se realizaron las reuniones con las familias para la entrega de boletines y allí la conducción informó la decisión del Ministerio de Educación del GCBA de que la Escuela pase en Septiembre a la modalidad de jornada completa.

Una semana más tarde, por cuaderno de comunicados las familias recibieron una “encuesta” de dos puntos. En el primero se les preguntaba si acordaban con el cambio de modalidad para septiembre, con la posibilidad de responder “Sí” o “No”. En el segundo punto, se les indicaba que en caso de responder negativamente se acercaran a la brevedad a la Dirección de la Escuela para tramitar el pase a otro establecimiento de jornada simple a través de la Supervisión.

Encuesta cambio de modalidad
Esta es la “encuesta” que por cuaderno llegó a los hogares para que “decidan” qué hacer con la escolaridad de sus hijes. ¿Se imaginan que esto pase en las escuelas privadas a las que van los hijos de los funcionarios?

El 5 de septiembre, los docentes titulares e interinos, mediante un Acta en el Libro de Personal, debieron responder la aceptación, o no, del cambio de modalidad… una nueva “decisión” forzada por el temor a perder el puesto de trabajo.

Al día de hoy, no hay novedades de cuando se efectivizará el cambio. No hay una sola comunicación por escrito en la que a docentes y familias el gobierno de la Ciudad les informe los fundamentos pedagógicos de la medida, ni cómo se organizará la modificación propuesta.

¿Preguntas? Cientos: ¿cómo se fusionarán de un día para otro dos cursos? ¿Cómo se comunicarán y llevarán adelante la tarea pedagógica dos docentes que no superpondrán horarios y estarán al frente de un mismo grupo (bueno, dos que ahora serán uno)? ¿Dónde comerán los niños en escuelas en las que no hay comedor, la mayoría de las de jornada simple? ¿Quién proveerá este alimento?

Lo cierto es que las comunidades ya fueron impactadas. Familias que temieron perder sus vacantes ya emigraron a otras escuelas, profundizando el problema de las escuelas de baja matrícula, sin hablar del humor de esas niñas y niños y sus familias.

“‘Esto es un pelotero, no una escuela’, le dijimos a la Supervisión cuando se reunió con los docentes titulares”, narra la maestra. “¿Cuál es el fundamento, dónde está escrito? Y la respuesta del funcionario, textual, fue: ‘esto se adelanta a septiembre para que la Ciudad cobre el financiamiento que da la Nación’, ese fue el argumento”.

Los dichos sobre esta supuesta razón política son atribuidos al director general de Educación de Gestión Estatal de la ciudad de Buenos Aires, Fabián Capponi, en diálogo con supervisores de toda la ciudad.

 

La comunidad educativa en movimiento

“Lo que yo sentí como mamá es que me sacaron los derechos. Anoté a mis hijos en un colegio en jornada simple y de repente te dicen, en septiembre, de una semana a otra, que van a realizar un cambio de jornada cuando eso implica un montón de cosas”, sostiene Eleonora, mamá de Teo y Dante que van a la Escuela Jorge Newbery de Villa del Parque. “No es solamente que te agreguen una hora o dos es que se suman niños, se suman docentes, hay un bache en medio que nadie sabe por qué. Estás en el medio de la nada y te informan poco”.

“Imaginate, yo como mamá le tengo que decir a mis hijos: ‘Hola, hijo. Mirá, mañana vas a tener que ir a jornada completa, no vas a ir más cuatro horas sino ocho, papito. Vas a comer en el colegio, vas a tener más compañeritos y si no te gusta, te cambio a otro colegio en el que no vas a conocer a nadie”, ironiza Eleonora.

Las comunidades educativas de muchas escuelas se están movilizando para defender la jornada simple. Tienen un perfil de instagram (@salvemoslajornadasimple) y realizaron varios abrazos a escuelas y asambleas de padres y docentes. Se reunieron con la Defensoría del Pueblo de la Ciudad para ver la posibilidad de realizar un amparo y con la legisladora Maru Bielli, del Frente de Todos, presidenta de la Comisión de Educación de la Legislatura Porteña.

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