Por Melissa Zenobi | “Somos mujeres indígenas de todos los territorios que venimos a exigir justicia y a decir basta. Traemos denuncias, y propuestas para resolver el problema”, se escucha a la líder originaria Moira Millán en las puertas del Ministerio del Interior.

El 9 de octubre de 2019, 23 mujeres de comunidades originarias se plantaron al gobierno de Mauricio Macri y tomaron pacíficamente el Ministerio durante once días para denunciar el terricidio.

“La rebelión de las flores”, este largometraje documental que se estrena hoy en el Cultural San Martín y la semana próxima en el Cine Gaumont, cuenta desde adentro lo que los medios hegemónicos ocultaron: la organización, lucha y resistencia de estas mujeres indígenas en defensa de sus territorios, del agua y de la vida.

La líder Mapuche explica que los incendios son el modo que han encontrado para que el extractivismo avance sobre territorios ancestrales: “Las quemas provocan que se pierdan los bosques y plantas medicinales, entonces donde ya no hay bosque, consiguen vía libre para avanzar con los emprendimientos mega mineros, y nuestros ríos están amenazados de muerte por estos emprendimientos”, dice Millán desde su casa en la comunidad Pillán Mahuiza, de Chubut (Puelmapu).

El film recoge además los testimonios de las asambleas preparatorias al hecho y también los que ocurrió durante esos once días. “Lo que sucedió en el Ministerio del Interior es la representación y el eco de 500 años de lucha que las mujeres vienen manteniendo en toda América Latina”, sostiene la directora María Laura Vásquez en diálogo con Canal Abierto.

Rebelion de las flores

¿Cómo y por qué decidiste contar esta historia?

-Esta película comenzó hace como cinco años cuando conocí a Moira Millán a través de un amigo. Enseguida me impactó su propuesta política civilizatoria que estaba realizando con el Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir. Luego fui profundizando el vínculo, conociendo a otras hermanas, y comencé a filmar sin un rumbo fijo, sin saber muy bien a dónde iba a ir el film.

Cuando comenzaron a pensar en la acción directa de la ocupación pacífica del Ministerio del Interior pedí participar y me dieron acceso, por eso estuve con ellas viviendo la experiencia durante los once días que duró. Luego de ver todo el material de antes, durante y después, me di cuenta que esa ocupación mostraba de manera muy clara los conflictos, las luchas, los roles, y los saqueos a los que estaban expuestas las mujeres originarias desde la ocupación española a la actualidad.

En el documental aparecen imágenes en los territorios, sobretodo en Chubut ¿Cómo fue la experiencia de recorrerlos?

-Recorrer esos territorios es sin dudas una experiencia mística y espiritual muy importante. Es tomar contacto con la maravilla de la creación, y a la vez con el desgarro de la creación del mundo, porque los vestigios del extractivismo y el destrozo que los seres humanos –o al menos estos emprendimientos corporativos- han hecho en los territorios, es muy doloroso.

¿Por qué crees que han sido las mujeres quienes se pusieron esta lucha al hombro?

Las mujeres indígenas desde el comienzo de la colonización se han puesto al hombro la lucha en defensa de los territorios y de la vida. Esto no es algo nuevo. Lo que sucedió en el Ministerio del Interior es la representación y el eco de 500 años de lucha que las mujeres vienen manteniendo en toda América Latina.

¿Cómo está la situación ahora, tres años después? ¿Qué falta?

-Tres años después, y después de la pandemia, la situación de los pueblos originarios y de las mujeres originarias es aún peor. El extractivismo durante y después de la pandemia se ha intensificado. No hemos aprendido nada. Si bien la tierra nos dio señales del nivel de agotamiento y hartazgo que sufre en función del trato que le estamos dando, esto no tuvo un cambio en las políticas ambientalistas y de extractivismos que los Estados tienen en relación a América del Sur. Falta todo, y cada día falta más.

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