Redacción Canal Abierto | El Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma presentó ayer el primer fascículo de Idearios del Sur, dedicado a la obra de la socióloga Alcira Argumedo. Fue en el auditorio del Hotel Héctor Quagliaro y consistió en un panel conformado por el titular de la central, Hugo «Cachorro» Godoy, el presidente de Unidad Popular, Claudio Lozano, la periodista a cargo de la coordinación del trabajo, Inés Hayes, el coordinador del IEF, Daniel Godoy, el sociólogo e hijo de Argumedo, Juan Pablo Olsson y Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora.

Con transmisión a través de Canal Abierto, el evento recorrió la trayectoria de la socióloga fallecida el año pasado a través de un video y de las ponencias de los participantes, quienes a su turno fueron abordando las distintas facetas de la pensadora.

Tras la presentación de Daniel Godoy de la colección y del equipo, Hayes recordó a la homenajeada: “Bien sabía Alcira que no hay apropiación del conocimiento si no hay amor y pasión. Alcira nació en 1940 en Rosario y fue una de las primeras mujeres en recibirse de socióloga en la década del 60. Desde muy joven se interesó en encontrar una forma propia latinoamericana de entender a nuestras sociedades y con su silencios y voces de América Latina aprendimos que antes de las luchas por la independencia de 1810 fueron las poblaciones originarias con Tupac Katari y Tupac Amaru a la cabeza quienes denunciaron el colonialismo y pelearon con sus vidas por un territorio libre. Con las cátedras nacionales que muchos y muchas recordarán de finales de los 60 nos enseñó que no puede haber liberación nacional sin soberanía del conocimiento, y con el Cine Liberación junto a Pino Solanas y Octavio Gettino aprendimos que la cultura es popular o deja de ser cultura”.

A su turno, Olsson destacó que “ella estaba en su mejor momento de reflexión y de maduración de su pensamiento. Es una pena que haya partido en ese momento de tanta riqueza de pensamiento para encontrar las claves para pensarnos como sujetos protagonistas de construcción de un destino, en donde está en juego la agenda de los grupos poderosos: los bancos, las corporaciones y las potencias en un contexto de la carrera por las corporaciones y en las potencias por los últimos recursos que quedan en el planeta”.

“Y en donde esa agenda y el calentamiento global ponen en juego ubicarnos a nosotros en América Latina, África y el sudeste asiático en las poblaciones más pobres, las que más van a sufrir los efectos del calentamiento global. Somos una población de alrededor de 3.500 y 4.000 millones de personas que estamos expuestas a ser sometidos a población sobrante y territorios de sacrificio”, agregó el reconocido ambientalista.

Claudio Lozano definió a Argumedo como alguien que “tenía una visión profundamente nacional y profundamente antiimperialista. Estas eran dos claves muy precisas de su pensamiento y fue el típico caso de alguien que tenía un pensamiento situado. No la movías con facilidad. Ella estaba situada en un lugar y desde ese lugar se paraba para pensar las diferentes cuestiones que tenía que afrontar”.

El economista remarcó: “Alcira, ya a finales de los 80, hablaba del declive de los Estados Unidos y del fenómeno chino. Ella era ironizada por algunos que tenían la propiedad académica sobre la reflexión de la economía mundial y que ciertamente una y otra vez seguían insistiendo sobre que eso no tenía lugar. Hoy hablar de esto resulta bastante más sencillo porque está muy clara la situación de confrontación chino-norteamericana, el declive de la experiencia de los Estados Unidos y el papel que cumple China en el mundo”.

Por su parte, “Cachorro” Godoy confesó sentirse “orgulloso”, de que la central impulse “el desarrollo del pensamiento político” y recuperar los momentos “en que dijimos que para construir un nuevo modelo sindical debíamos construir un nuevo pensamiento”.

Y recordó: “Veníamos de dos derrotas no menores: la caída del muro de Berlín y la derrota de la experiencia socialista en el mundo y de la traición del peronismo. Si no nos animábamos a construir ese nuevo pensamiento, no había posibilidades de prácticas organizacionales y políticas distintas”.

“Sin querer trasladar mecánicamente momentos históricos, yo creo que estamos en un momento muy similar porque a 40 años de democracia con estas insuficiencias y carencias, si no nos animamos con la misma pasión que tuvo Alcira en su pensamiento y en su acción política a ir en la búsqueda de nuevas fuentes inspiradoras y de nuevas iniciativas de carácter político transformador, nos convertiremos en una parte más de quienes sobreviven como pueden. Y si hay un desafío es el de no sobrevivir sino vivir y para vivir hay que tener la pasión transformadora y pasión revolucionaria con que nos alimentó Alcira”.

El cierre del panel estuvo a cargo de Nora Cortiñas, quien recordó a Argumedo como “una gran compañera, una gran maestra que siempre puso énfasis en el aprendizaje y en todo lo que pasaba alrededor nuestro y no nos dábamos cuenta. Ella dejó un legado, nos sacó de la ignorancia. Quiso que sepamos más de nuestro país y de lo que se hace con él”.

“Lo último que me impactó fue cuando Alcira destapó lo de la Hidrovía. Nosotras no entendíamos nada de esta estafa de 30 años al pueblo y que estuvo todo tapado y no hablaba nadie hasta que empezamos a interesarnos en este aspecto. Sin quererlo, ella quizás lo fue inculcando de a poquito”, recordó.

Alcira

Alcira Susana Argumedo fue socióloga, investigadora, política y docente universitaria. Fue diputada nacional entre 2009 y en 2017.

A fines de la década de 1960 comenzó a colaborar con el cineasta Pino Solanas, a quien ayudó a difundir clandestinamente el documental La Hora de Los Hornos. Junto con intelectuales como Roberto Carri y Horacio González fue parte de las Cátedras Nacionales en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, entre 1968 y 1974. Fue directiva del INDEC, despedida por la dictadura en 1976. Luego, entre 1973 y 1974, fue secretaria de Cultura de la Provincia de Buenos Aires.

Exiliada en México luego del golpe de Estado, trabajó en el Instituto Latinoamericano de Estudios Trasnacionales (ILET) y fue asesora de Gabriel García Márquez y Juan Somavía, representantes latinoamericanos en UNESCO.

Fue profesora de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, investigadora del CONICET y autora de numerosos trabajos sobre política y sociedad latinoamericana. Era colaboradora habitual del diario Página/12.

En 2007 participó en la creación de Proyecto Sur, movimiento con el cual obtuvo su banca en la Cámara de Diputados en las elecciones de 2009. En las elecciones primarias de 2011, fue la precandidata a presidenta de la Nación. ​Como parte del frente UNEN, fue reelegida diputada por la ciudad de Buenos Aires en las elecciones de 2013.​

Durante sus períodos como legisladora presentó proyectos de ley como el de propiedad comunitaria indígena, reparación para las víctimas de Cromañón y un sistema nacional de gestión social del reciclado.​

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